Strawberry: "La persecución responde a una estrategia de guerra cultural"

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César Strawberry, cantante del grupo Def Con Dos, antes de entrar a la Audiencia Nacional el pasado mes de Julio. / Efe

Es el cantante del grupo de rap-metal Def Con Dos, fundado en 1988. Ha escrito varias novelas y decenas de artículos en medios de comunicación. Su seña de identidad siempre ha sido la provocación y la ironía. Nunca había tenido problemas con la justicia ni de censura hasta el pasado mes de mayo de 2015. Fue detenido por supuesto enaltecimiento del terrorismo basado en seis tuits escritos en su cuenta personal como por ejemplo “El fascismo sin complejos de Esperanza Aguirre me hace añorar hasta los GRAPO” o “Ya casi es el cumpleaños del Rey ¡Qué emoción! (le voy a regalar) un roscón-bomba”, entre otros. La Fiscalía pedía 20 meses de prisión para el artista pero la Audiencia Nacional lo absolvió el verano pasado.

Pese a ello el fiscal volvió a recurrir el caso llevándolo al Tribunal Supremo, que hoy mismo lo ha condenado a un año de prisión según han informado varios medios. Organizaciones como Amnistía Internacional le han invitado en los últimos días a explicar su caso. Con IU y el PCM tiene previsto realizar un acto mañana y el partido de Alberto Garzón ha pedido la comparecencia del ministro de Justicia y del Interior tras conocer hoy la sentencia. César Strawberry (Madrid, 1964) atendía a cuartopoder.es para explicar su visión sobre el tema poco tiempo antes de conocer la decisión del TS. El cantante ha señalado después a la agencia Efe que se trata de una “sentencia política”. “Sospecho que una vez más el Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo tendrá que llamar la atención al Supremo español y que haremos un ridículo internacional que nos podríamos haber ahorrado”, ha destacado el músico, para quien el nuevo fallo “pone en peligro la democracia, pues institucionaliza la política del miedo a expresarse y siembra dudas sobre la imparcialidad judicial”.

— ¿Cómo recuerda su detención en mayo de 2015?

— Mientras iba en la moto me abordaron cinco policías y me dijeron que estaba detenido por enaltecimiento del terrorismo en Twitter. A mí me dio la risa. Textualmente dije: venga ya, ¿estás de coña?. El policía se rió, me enseñó el carné de Guardia Civil y procedieron a la detención. Me incautaron el móvil, me conminaron a darles el PIN. Yo no sabía que era ilegal, de haberlo sabido no se lo hubiera dado. Me encerraron en el calabozo, me llevaron a la comandancia de Tres Cantos y estuve incomunicado en una celda claustrofóbica tres horas. Me tomaron declaración y cuando vino mi abogado me dejaron en libertad.

— Su detención formaba parte de una operación llamada Araña III en la que se detuvieron a casi 20 personas por enaltecimiento del terrorismo en las redes sociales. Le he escuchado decir que para llegar a su detención le estuvieron vigilando desde años atrás. Los tuits en cuestión además eran de 2013 y 2014.

“Mi detención fue un acto de prevaricación descarada en el sentido de orquestar una operación judicial supuestamente antiterrorista con
el fin de infundir miedo en el electorado”

— A mí me sorprendió la puesta en escena, que vinieran a por mí cinco policías como si fuera el hermano de Mike Tyson o algo así. Con una comunicación judicial te acercas a declarar sin ningún problema. Fue un gusto por el espectáculo, por generar noticia con ello a cinco días de unas elecciones municipales que se vaticinaban poco proclives para el partido del Gobierno. La orquestación mediática que se produce tras mi detención da mucho que pensar. Hasta el punto de que estaban perfectamente preparados los bloques de noticias y se filtró enseguida a un diario muy concreto. Todo estaba preparado para hacer un espectáculo mediático que me expusiera poco menos que como el líder de un grupo de 19 personas que eran malísimas. Yo ni conocía a nadie ni sabía nada pero así se me expuso con el objetivo de influir en el voto. Es un acto de prevaricación descarada en el sentido de orquestar una operación judicial supuestamente antiterrorista con el fin de infundir miedo en el electorado a cinco días de las elecciones. Posteriormente, cuando el caso llegó a la Audiencia Nacional, al juez José de La Mata, mis abogados solicitaron el atestado de la operación Araña, explicando por qué se había detenido a esa gente y las pruebas. Curiosamente no existe ninguna operación Araña III como tal. Y el juez lo dice claramente. Queda claro que se trata simplemente de generar inquietud en el electorado utilizándome a mí como cabeza turco por mi notoriedad pública. La operación se podría llamar operación patraña u operación César Strawberry porque va dirigida sólo contra mí.

Ahí es cuando repaso mis recuerdos. Dos años y medios antes de la detención hay una extraña presencia frente al estudio donde trabajo. A deshoras, notaba una presencia extraña que pensada que era delincuencia común. Llegué a advertir al resto de vecinos de que podrían estar vigilando para entrar en algún piso. De hecho pusimos una nueva verja de seguridad por ese motivo. Cuando me detuvieron recuerdo que de la presencia extraña me sorprendía su altanería. Cualquier caco, cuando le desafías con la mirada, enseguida se va pero éste se mostraba muy tranquilo. Además llevaba una riñonera particular que sólo llevan los miembros policiales cuando van de paisano. Conmigo han aplicado la investigación prospectiva, algo prohibido por nuestro ordenamiento jurídico. Lo que llaman la pesca, echar la red para ver qué pescan luego. No perseguir un delito sino perseguir a personas porque no te gusta su perfil y luego mirar a ver si hay algo que podría acercarse a delito. Recuerda al guión de la película ‘La vida de los otros’ en la RDA.

— La Audiencia Nacional le absolvió de delito pero el fiscal recurrió ante el Tribunal Supremo. ¿Cómo fue el juicio?

“El fiscal me llegó a comparar en el juicio con Adolf Eichmann, el ideólogo de la solución final nazi”

— El 12 de Julio me sometí a juicio en la Sala Primera de la AN. No es precisamente un tribunal fácil. Me absolvieron porque no encontraron delito en ninguno de los tuits y considera que todo es fruto de una actividad artística determinada alejada de cualquier incitación al odio y con un único fin cultural y pacífico. Del mismo modo consideraciones muy semejantes hizo el juez en el primer archivo de la causa. Sorprende las conclusiones de la Fiscalía. Y que el fiscal sea Carlos Bautista, que tiene un pasado reciente como tuitero irreverente porque tenía una cuenta anónima a través de la cual criticaba a sus compañeros de la AN. Fue amonestado por ello, comparaba a la Guardia Civil con la Gestapo. Él llegó a compararme, en referencia a Hanah Arendt y la banalización del mal, con Adolf Eichmann, el ideólogo de la solución final nazi. Sobran las palabras para valorar esto, comparar que yo tenga 6 supuestos tuits con 6 millones de judíos asesinados es algo totalmente desproporcionado. Nosotros mencionamos que Eduardo Madina dijo que no se sentía ofendido por uno de mis tuits. Él consideraba que era un mal chiste, me mostró su apoyo porque también conocía mi música. El fiscal dijo que le daba igual lo que dijera Madina. ¿A qué víctimas defiende? ¿A las que están próximas a su ideología? Después del auto de absolución recurrió al TS. En su auto de recurso dice textualmente que yo pongo en riesgo la vida y la seguridad de los ciudadanos por lo que debo ser condenado. Una cosa que choca bastante.

— ¿Por qué considera que sus tuits no son constitutivos de delito?

— Para conocer el sentido de los tuits hay que conocer al personaje que los escribe y su obra. La gente que me sigue en Twitter me conoce por mi nombre artístico, referido al grupo Def Con Dos, que es un grupo que nace de prácticamente la película “Acción Mutante”. En ella se habla de un grupo terrorista de discapacitados que atacan un poco al establishment del mundo guapo. Todas nuestras referencias a la violencia en nuestra obra van siempre dentro de la ironía, el sentido del humor y el espíritu de esa película, que es perfectamente respetada por todo el mundo. En ningún momento siempre nos hemos manifestado en contra de cualquier violencia y más de la terrorista. No nos hemos mostrado próximos a ninguna actitud violenta. Sí nos hemos inspirado en grupos como Public Enemy o Beastie Boys que pueden tener una cierta estética subversiva dentro d ella cultura. Pero es como pretender enjuiciar a Sylvester Stallone porque mata mucha gente en sus películas. Meterse a juzgar la ficción es lo que tiene de peligroso todo esto. Cuando la ironía, la crítica social o provocación cultural empieza a ser criminalizado es meterse en un terreno que atenta bastante contra la libertad de expresión o creación.

— En este sentido, con casos como el suyo siempre se abre un debate sobre dónde deben estar los límites de la libertad de expresión o el humor. ¿Qué opina?

“La libertad de expresión en redes sólo puede ser limitada cuando existan amenazas fehacientes contra la seguridad de alguna persona”

— Si se establecen debates sobre los límites debe hacerse para todo. No sólo si se establecen límites para el humor o la libertad de expresión sino para el derecho a la ofensa o el drama. Si el drama en sí, como género, no tiene límites y uno puede ver una película o leer un libro en los que se exacerben las cosas de manera brutal, no veo ninguna razón para que el humor tenga que ser limitado. A nivel de libertad de expresión en redes, ésta sólo puede ser limitada cuando existan amenazas fehacientes contra la seguridad de alguna persona. Pero nada más. En el resto todos debemos fomentar una cultura donde sea posible escuchar opiniones que no te gustan, giros o ironías que no compartes. Del mismo modo que escucharlas te permite decirlas también. Hay que acostumbrarse a que ello no sea un motivo de enconamiento. Hay que huir de esa especie de sacralización de la ofensa. Parece que hay determinados colectivos que están muy predispuestos a ser ofendidos. A la mínima lo estamos viendo con el asunto del fundamentalismo religioso. Algunos países islámicos de ese tipo han intentado que en la ONU se reconozca la blasfemia como algo punible. Estamos en un momento en el que lo que se está intentando es destruir la esencia de la civilización europea que emana de la Revolución Francesa y que ha dado lugar al Estado del Bienestar. Ese equilibrio entre libertades y seguridad que se ha mantenido, parece ser que ahora la seguridad se quiere que le coma terreno a los derechos y libertades que ha gozado la sociedad europea.

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Strawberry, en otra imagen antes de entrar a juicio. / Efe

— Hay letras de Def Con Dos que quizás, con el mismo patrón de su caso, podrían haber acabado en el banquillo. Se me ocurren como ejemplo “Tuno bueno, tuno muerto” o “De cacería”. ¿Ha tenido el grupo algún problema otros problemas con la justicia o con administraciones por las letras?

— En 28 años de carrera el grupo no ha sentido nunca la sombra de la censura en ningún sentido. Siempre nos hemos esforzado por explicar bien de qué iba Def Con Dos. Cuando haces letras provocadoras sabes hacerlo bien. En la propia letra va compensado y llena de mensajes que explican bien la canción. Siempre es sarcásmo o ironía. “De cacería” está basada en una película por ejemplo. Se hablan de un montón de temas, se utilizan términos para llamar la atención de la gente y hacer reflexionar. Y sobre todo para generar una nueva visión de determinados problemas. Fuimos el primer grupo en sacar una canción contra la violencia de género, en 1997 con “Agrupación de Mujeres Violentas” o “Ellas denunciaron”. Tenemos otra contra el maltrato a los hijos. Canciones contra la violencia hay en un disco reciente como “¿Quién condena?”. Lo que pasa es que es muy fácil juzgar desde el desconocimiento y la ignorancia de una obra de 28 años. También mis novelas están escritas de forma provocadora. En cualquier país del mundo es un género en sí mismo, lo que se llama el realismo sucio. Todo es una cultura pop, que no se puede enjuiciar en base a dogmas religiosos o políticos que nada tienen que ver.

— Siguen en activo y lanzarán un disco en breve. ¿Esta situación hará que el grupo se autocensure y mire con más lupa las letras que escriben?

— El éxito del grupo siempre ha sido ese tono provocador y sarcástico con muchísima crítica social. Hay gente que lo ha definido como crítica inteligente. Todos nuestros discos están hechos así y no nos vamos a poner ahora a hacer baladas de amor. Como letrista he tenido mucho cuidado siempre y he hecho letras muy bien pensadas para hacer que se entiendan como yo quiero. Ha sido así durante 28 años con lo que no creo que esté mal hecho. Ahora cuando tienes tu móvil intervenido, con toda la información en el ordenador del CNI y varias personas vigilando, eso supone una presión muy grande. El ejercicio es que esa presión no influya en mi capacidad artística y cumplir con mi deber que ha sido hablar claro, reírme y dar paso a la ironía a través de relfexiones ingeniosas. Pero he llegado al punto de enviarle algunas letras del disco a mis abogados por si hubiera algún tipo de riesgo. Es algo que recuerda mucho a Orwell. Lo que están haciendo es que tengamos miedo a pensar cosas y nosotros mismos empezamos a ser nuestros mismos sensores. Eso es peligrosísimo. El director de la revista Charlie Hebdo, después de los atentados, decía que la autocensura es el principio del autoritarismo. Resulta muy triste ahora en Europa si cuando un artista saca una canción determinados colectivos van a sentirse ofendidos.

— Estamos viendo varios casos mediáticos similares como el de Facu Díaz, el de Guillermo Zapata o el de los titiriteros entre otros. ¿Qué está pasando?

“Se me está aplicando, por parte de la Fiscalía el derecho penal del enemigo. Lo que se busca no es castigar el autor por un hecho delictivo sino por considerarlo peligroso en
sí mismo”

— Toda esta persecución y el nuevo cariz inquisitorial que estamos viviendo responde a una estrategia de guerra cultural. Se trata de imponer un nuevo modelo cultural en el cual determinadas manifestaciones culturales que hasta ahora han venido siendo muy respetadas y gozan de una tradición histórica enorme se cuestionen. Y den paso una nueva época en la que la cultura cambie y pasen a ser cosas delictivas. Responde a un esquema de una sociedad dictatorial. Se practica la denuncia de castigo. En algunos casos no es tanto que des con tus huesos en la cárcel sino que se te exponga públicamente de una manera lesiva para tu imagen y carrera. No deben sorprendernos tantas como hay en las que los acusados son absueltos pero su imagen ya ha sido dañada. Lo de calumnia que algo quedará es muy cierto. Y también está la pena de banquillo, ver una foto en la que el concejal Zapata esté sólo. El día de su juicio había fotos hechas claramente con esa intención.

Otra cosa que buscan es imponer la presunción de culpabilidad sólo por ser señalado por algunos colectivos. A mí se me está aplicando, por parte de la Fiscalía, lo que Gunther Jakobs llamó el derecho penal del enemigo. Lo que se busca no es castigar el autor por un hecho delictivo sino por considerarlo peligroso en sí mismo. Se busca criminalizar mi perfil de persona y a la gente que se identifica con mi perfil. Convertir mi vida, mi persona y mi perfil en algo criminal. Es algo distópico y peligroso. Se busca también normalizar la sensación de miedo, imponer la autocensura y pasar a un nuevo modelo cultural en el que se excluyen manifestaciones y vanguardias culturales.

— Le he escuchado decir que sospechaba que los agentes buscaran relaciones también con políticos como Pablo Iglesias. ¿Qué relación tiene su caso con el panorama político?

— Cuando has hecho canciones como “España es idiota” o “El cazador de elefantes”, bajo el prisma de un Ministerio del Interior y Fiscalía ideologizados eso despierta susceptbilidades que intentan articular con acusaciones más concretas. En mi caso, después de mucho tiempo hurgando en todo han encontrado 6 tuits supuestamente ofensivos que la AN ha demostrado que no eran. Incluso se me atribuye un retuit mencionando a Miguel Ángel Blanco. El fiscal hizo una interpretación proterrorista pero en el juicio se desmontó fácilmente porque el autor me escribió diciendo que no era eso lo que pretendía. Pero claro, ahora cuando pones mi nombre en Internet va a salir algo relacionado con Blanco cuando yo en la vida he mancillado su memoria. Es más, he tocado cuando estaba secuestrado debajo de un lazo azul solicitando su liberación. Pero ese es el efecto de la trituradora en la que vivimos. Otra cosa que buscan con las denuncias de castigo y las penas de banquillo es un acto de contricción pública. En todo el proceso se pasa mal, con mucha angustia y miedo. Aprovechando eso, se busca que salgas a pedir un perdón preventivo cuando luego resultado que mucha gente que lo ha hecho se les han absuelto. No tenían por qué pedir perdón. Pero se busca que bajes la cabeza ante un tipo de gente como Manos Limpias, que han puesto muchas denuncias y luego resulta que es una organización mafiosa con su responsable en la cárcel.

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