POLÍTICA / No se explica cómo es posible que los perdedores voten a los ganadores

¿Qué imaginar?

0
imaginario
Rajoy en el balcón de Génova acompañado por su equipo y su mujer después de ganar las elecciones generales de 2015. / Efe

En una entrevista publicada recientemente, Noam Chomsky se lamentaba porque “la gente ha dejado de creer en los hechos”. Una expresión que ayuda a comprender la perplejidad que siente la izquierda ante la deriva de los acontecimientos, cuando no se explica cómo es posible que los perdedores voten a los ganadores. El problema, sin embargo, reside en pensar que los hechos son algo en sí mismo al margen de la relación social que les otorga un sentido, lo cual significa, siguiendo a Chomsky, que si ya no se “cree” en ellos, es porque los “hechos” no hablan por sí solos. Es común en los ámbitos de la izquierda pensar que la clave pasa por convencer pedagógicamente a la población de las maldades que implica el mundo en el que vivimos y de las bondades de unas medidas que pueden cambiarlo. En un país que ha vivido la burbuja, crisis y recortes, en lugar de preguntarnos espontáneamente «cómo es posible que voten a esta gente», quizás habría que cuestionarse, «cómo es posible que no voten a otras opciones». La izquierda, en tanto que izquierda que se dirige y le habla solo a quienes ya son de izquierdas para recordar las virtudes de la izquierda, es incapaz de comprender y conectar los problemas, deseos y anhelos que afectan a la sociedad. Lo cierto es que independientemente de los datos, los ejemplos de políticas públicas que podrían impulsarse, o la rigurosidad en las propuestas, por sí mismas son incapaces de generar identificación en ausencia de un imaginario asociado. Y al contrario, pocos saben lo que son realmente la propuestas de Ciudadanos, pero todos ven lo que aparentan, dado que, como recuerda Maquiavelo, "es más fácil convencer cuando en lo que se presenta al pueblo se ve ganancia aunque esconda en sí una pérdida, y al contrario, es difícil que elija algo con apariencia de vileza o de pérdida, aunque oculte en su seno salvación y ganancia".

«Muy pocos consideran un terrorista a quien le puso una bomba a Hitler en la cervecería de Múnich, de la que se libró por 13 minutos, más bien se lo considera un héroe»

Publicidad

La razón por la cual un actor político consigue aparentar una imagen es indiferente de que realmente sea así. Indiferente pero no incompatible, pues moral y política no son en sí contrarios y es deseable que la virtud moral se encuentre con la virtud política, pero la segunda, que incluye a la primera, la excede porque tiene su propia ética, que no es falta de ética, sino aquella que existe en las relaciones de poder humanas. La imagen que se aparenta no es neutral, es decir, no se trata de que los distintos actores políticos, sean o no partidos, pugnen por capturar la misma imagen. Se trata de forjar una idea asociada a un imaginario deseable que genera un reconocimiento. El ser humano se mueve a través de imaginarios y esto no es una superficialidad, o una artimaña, más bien es un elemento inherente a la condición humana: hacemos lo que imaginamos. Las imágenes son representaciones de la realidad que nos afectan según sea nuestra predisposición a ello. Solemos adoptar posiciones y sacar conclusiones de acuerdo a las imágenes que tenemos para comprender el mundo y la vida social. Cuando alguien piensa en una persona que pone una bomba para matar a otra persona, automáticamente salta un resorte de empatía humana, pero la creación de imágenes hace de los mismos hechos relaciones imaginarias, y por lo tanto, predisposiciones del cuerpo distintas: Muy pocos consideran un terrorista a quien le puso una bomba a Hitler en la cervecería de Múnich, de la que se libró por 13 minutos, más bien se lo considera un héroe.

«Donde uno ve a una persona que se busca la vida, otro puede ver a una que se salta la ley y debe ser perseguida; distintas formas de verse afectado por un mismo hecho»

Por lo tanto, las ideas en tanto que ideas no nos afectan, únicamente lo hacen a través de las imágenes asociadas a ellas. De ahí que cuestiones de importancia objetiva y científicamente comprobadas, como es el caso del cambio climático, no obtenga una respuesta a la altura del reto planteado porque carecemos de imágenes que nos permitan “hacernos una idea”. Toda causa política lucha por hacerse sensible y visible, es decir, pugna por difundir su punto de vista con el resto para que todos comprendan y compartan las razones que lo motivan. No es necesario que el otro al que se quiere llegar experimente la misma situación que aquel que la denuncia, dicho con un ejemplo, no hace falta ser mantero para “hacerse la idea” –contar con imágenes-, de lo que supone vivir de determinado modo. Pero ahí donde uno ve a una persona que se busca la vida, otro puede ver a una persona que se salta la ley y debe ser perseguido por ello; distintas formas de verse afectado por un mismo hecho. Así pues, la mentira no se combate con la verdad, ni se debe soñar con que «la gente despierte» y «reaccione», ni tampoco esperar a que llegue el día en el que todo “estalle”. Un imaginario creado solo se desplaza por la creación de otro imaginario más fuerte. No hay que alertar, hay que crear. Lo fundamental no es responder con solvencia a las preguntas sobre si hay dinero para pagar o sostener los derechos, esas preguntas ya vienen condicionadas por un imaginario que subordina todo a garantizar el beneficio privado. Necesitamos otro fijado en garantizar la vida de la gente. El imaginario instalado: «¿Eso cómo se paga?» El imaginario por instalar: «¿Así cómo se puede vivir? Antes que las medidas, vienen las imágenes que marcan horizontes de sentido. Si cada vez se produce más riqueza con cada vez menos necesidad de trabajo humano, se perfilan dos opciones; o sociedad de la pobreza o sociedad del bienestar. Hay que fomentar el espíritu del ludismo invertido: menos trabajo, más riqueza y tiempo garantizado para todas las personas. Ese es el horizonte. Nos encontramos en la posición con la que Althusser define el sentido de la obra de Maquiavelo: “pensar lo nuevo en ausencia de todas las condiciones.”

Leave A Reply

Your email address will not be published.