Las redes sociales de Antanas Mockus no fueron suficientes

Mockus, en una foto del pasado 1 de junio. / Efe

Desde la victoria de Barack Obama en las primarias del Partido Demócrata, no hay político mundial que se precie que no tenga su estrategia particular para el universo de la web 2.0, con especial atención a las redes sociales. Obama fue el ejemplo de como una herramienta puede convertirse en inestimable ayuda para la victoria, y muchos otros en como la propia herramienta se convierte en un fin en su misma, sin aportar nada de valor a la campaña electoral.

El caso del candidato a la Presidencia de Colombia, el filósofo y matemático Antanas Mockus, ha sorprendido a muchos, ya que era algo inédito en Colombia que la Red se convirtiese en un valor importante para el desarrollo de unas elecciones.

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A Mockus, pero mucho más a sus seguidores, hay que reconocerles el tremendo avance que ha supuesto para la democracia en aquel país el hecho de que las redes sociales hayan permitido a cientos de miles de ciudadanos participar del proceso electoral de forma activa. También haber obligado al resto de aspirantes a abrirse a la conversación. Pero, pese a todo, las expectativas generadas por el candidato del Partido Verde, denominado en algunos medios como "el rey de las redes sociales", no han bastado para intimidar el poder del representante del uribismo oficial, Juan Manuel Santos, claro vencedor en la primera vuelta.

Mockus ha logrado un resultado que hace unos meses parecía impensable. Gran parte de esa masa social que votó por él llegó desde los foros de participación en Internet, de sus más de 700.000 seguidores en Facebook y 55.000 en Twitter que trataron de expandir su mensaje. Pero no fue suficiente. Sirvió la tremenda acogida en la Red para disparar su popularidad, influir en las cocinas de las encuestas y otorgarle un resultado antes de abrir las urnas que en realidad no tenía. ¿Sirvió para llegar a la segunda vuelta? Es probable. ¿Le servirá para dar la vuelta al resultado? Seguramente, no. Los jóvenes, la comunidad de usuarios de Internet más amplia, también es en Colombia tradicionalmente abstencionista. Quizás por ello, uno de los últimos mensajes del Twitter oficial de Mockus se dirige a los que no votan, asegurandoles que "tenemos algo en común: somos anticlientelistas".

La efecfividad de una campaña basada prioritariamente en Internet no puede dejar de ir asociada a la penetración que la Red tenga en la ciudadanía del territorio en el que se celebran elecciones. Colombia, y sobre todo sus zonas rurales, no son ejemplo en esta materia. El año pasado sólo el 38,5% de la población colombiana accedía a Internet - en España ronda el 70%-.  Por eso es tan importante hacer llegar la conexión, y la formación necesaria para usarla, a todos los rincones del planeta. Incluso en los tiempos de crisis que nos toca vivir, seguir destinando recursos económicos a esta tarea también es hacer política social y velar por la salud de la democracia. El libre acceso a la información es un derecho, e Internet se ha convertido en un lugar donde encontrarla, contrastarla y mejorarla. Los que no tienen acceso, probablemente no hayan conocido las virtudes de Mockus ni hayan tenido la oportunidad de preguntar por sus defectos. En el año 2010, esto debería preocuparnos bastante.