Cuidado: Políticos en las redes sociales

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Entrada a lo que fue la red que recaudó fondos y logró voluntarios para Obama y Biden en 2008 / cuartopoder.es

Se han tirado como se tiran a una piscina un centenar de alemanes sedientos en busca de la última cerveza. Me disculpará la Canciller Angela Merkel, pero eso lo he visto yo con mis ojos. Se dan empujones, no calculan la distancia que hay al fondo o si tienen al lado amigo o enemigo. Todo vale. Es la guerra. Los políticos en las redes sociales campan con el mismo estilo; paso firme y  ancha es Castilla, sin más límites que los vitales del ghost writter que suda en la sombra. Llegan a nuestros perfiles de Facebook o Twitter por sorpresa, sin causa justificada, aunque ya sabemos que hace unos días se convocaron las elecciones. Qué raro, entonces, ver aparecer a este señor queriendo ser mi amigo. ¿Para qué querrá serlo ahora? - Lanzan muchos la pregunta al viento -, si no he sabido de su persona desde hace cuatro años, cuando me lo encontré por la calle junto a un coche con música atronadora, y me dio un folleto y un abrazo. Todo por el mismo precio: el voto. No recuerdo ni su nombre, aunque ese día de mayo no llevaba corbata. Más juvenil.

La aparición repentina de cientos de cargos municipales y autonómicos en las redes sociales da una idea de la relevancia que para los partidos políticos ha tomado la Red, aunque en la mayoría de ocasiones muy pocos sepan para qué están en ella, y qué beneficios (no digamos votos) pueden sacarse al hacer campaña en Internet. En primer lugar, llegar a las redes sociales un par de meses antes de unas elecciones, sin haber escrito una coma en blogs que se abrieron hace cuatro años, o nunca, no es un buen consejo para ningún político. Genera desconfianza y no gusta a los ciudadanos. Pasa lo mismo a pie de calle. Los políticos invaden barrios por los que llevaban meses sin pasear, para ver con sus propios ojos lo que necesita la ciudad. Algunos hace tanto tiempo que no aparecen, que al llegar, con la corte detrás y la música del partido, parecen más una invasión que una visita electoral. Sólo reciben el abrazo de los convencidos, y los conversos, pero el resto pasa de largo. En la Red, el éxito del perfil de un político en Facebook o Twitter no se mide en la cantidad de seguidores acumulados, sino en el análisis cualitativo de los mismos. Se pueden tener mil amigos, pero poco se conseguirá para trasladar el mensaje a los vecinos de la ciudad si todos esos amigos son afiliados del partido en toda España, y simpatizantes con el mismo perfil. Al final, los mensajes que el candidato dirige a los ciudadanos circulan por los buzones de los que ya han decidido su voto por amor a los colores. En otras ocasiones, el proyecto de la instalación deportiva que se promete construir en Castellón, le llega a personas que votan a cientos de kilómetros.

Las malas prácticas que estamos observando durante esta precampaña, de las que pronto tendremos la tercera entrega en la serie de artículos El Mapa de las Elecciones en Internet, sólo es la punta del iceberg de una Red saturada de ruido político por unos partidos que todavía no entienden como deben comportarse en las redes sociales. Olvidan por completo que no se trata de un mitin,  que este canal es de ida y vuelta. Incluso el PSOE ha tenido que redactar un decálogo de buenos maneras para Twitter, y tratar de llevar por el buen camino a la enorme cantidad de aspirantes a cargo público que tienen en sus filas. "Son consejos prácticos - afirman - para un grupo muy concreto: es una guía para las personas que gestionan los perfiles del partido". Al menos, ya es algo. En realidad, todo este mundo 2.0 es lo que siempre desearon los buenos políticos, aquellos a los que no asusta el contacto directo con la gente, y por eso son los que exprimen al máximo la utilidad de los medios sociales para un candidato. Otros, directamente siguen despreciando todo lo que llegue de la Red, por si acaso. El nombrado y admirado Barack Obama marcó el camino para hacer una gran campaña en Internet, pero nadie quiere recoger el testigo en España. Cosas tan simples como la segmentación de los seguidores y mensajes, para hacer llegar información de interés a los votantes y no propaganda, siguen siendo utopía en un país abonado al spam electoral.

Puede que sea pedirle peras a un olmo intentar que la clase política haga un buen uso de la novedad telemática, si la actividad de toda la vida sufre una desconexión total con lo que opina la mayoría de la gente. Sólo desde una profunda reflexión sobre lo que debe ser la política se podrá más tarde aplicar con naturalidad, en la calle y en la Red, una actividad beneficiosa para los ciudadanos, que también sea de utilidad para los candidatos.

4 Comments
  1. fragrante says

    Es verdaderamente decepcionante ver cómo se acercan a, por ejemplo, twitter, queriendo mostrar una apariencia de proximidad y transparencia, cuando todo es publicidad. Se limitan a lanzar eslóganes (como cuando pegaban carteles), pero son incapaces de asimilar que la web 2.0 se caracteriza por ser un canal bidireccional basado en la interactuación de los usuarios. Esto no es una de sus ruedas de prensa sin preguntas o sus videos enlatados. Qué decepción. Lo peor es que no se dan cuenta que, en lugar de mejorar su imagen, la están erosionando más.

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