La muerte temprana de las estrellas de la música esconde traumas infantiles

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El estudio se inicia en enero de 1956, con la salida del primer disco de Elvis Presley. / Wikipedia

Que las estrellas de la música mueren antes es casi una obviedad. Que los solistas tengan el doble de posibilidades de acabar en el cementerio antes de tiempo que los músicos de una banda sí que es una noticia.  Y que su esperanza de vida se acorte a medida que se alarga su fama, muestra el alto precio del éxito. Pero lo más sorprendente es que las causas últimas de ese vivir deprisa hay que buscarlas en una dura infancia y no en el lado salvaje de la música.

Investigadores británicos han estudiado la vida y obra de 1.489 estrellas del rock y del pop tanto de Estados Unidos como de Europa desde que Elvis Presley saltó a la fama con su primer disco, en enero de 1956. Para entrar en la lista tenían que haber sido los autores de al menos uno de los 1.000 mejores álbumes de la historia. Los autores del estudio, publicado esta semana en el British Medical Journal, dejaron fuera a los músicos de géneros más minoritarios, como el jazz o el country, buscando aquellos que mas influyen en los jóvenes.

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Casi el 10% ya han muerto. Algunos, claro, lo han hecho de viejos, pero un número significativo de ellos dejaron este mundo antes de lo que les habría correspondido si se les compara con la población en general. Aunque los 27 años parecen el número maldito (Jimi Hendrix, Janis Joplin, Kurt Cobain o Amy Winehouse murieron a esa edad), la media de las estrellas cuando fallecieron era de 45,2 años para las de Estados Unidos y de 39,6 para las europeas. El abuso de alcohol y sustancias, las enfermedades y accidentes provocadas por éstas y la violencia de otros o contra sí mismos son las principales causas de la temprana muerte de las estrellas.

Partiendo de la fecha de su llegada al estrellato (su entrada en el top 40 de las listas por primera vez), los autores del trabajo comprobaron que a medida que avanzaban los años de fama, su vida se recortaba hasta en un 10%, en especial entre los artistas de Estados Unidos. La esperanza de vida de los supervivientes no se iguala con la del resto de los mortales hasta que pasan 36 años de aquel glorioso día.

Tanto por raza como por género, no hay diferencias significativas. Pero la investigación arroja un dato revelador. Tanto en Estados Unidos como en Europa, los solistas tienen el doble de probabilidades de morir antes de tiempo que los miembros de una banda, aunque sean su líder. Para los investigadores, este hecho demostraría, por un lado, el factor beneficioso de la pertenencia a un grupo, que formaría una red que amortigua los golpes.

Pero hay algo más importante. El hedonismo y sus excesos, la ausencia de responsabilidades tradicionales o la presión del éxito han sido señalados como los elementos que crean las condiciones para una muerte precoz. Pero, ¿cómo encajar esto con las diferencias observadas entre solistas y miembros de bandas? El precio de la fama lo tienen que pagar todos por igual. Así que debe de haber alguna causa más profunda o anterior de carácter personal.

El estudio desvela que casi la mitad (el 47,2%)  de los fallecidos por abuso de sustancias o conductas peligrosas habían pasado por experiencias traumáticas en su infancia, como abusos, crecer junto a un familiar enfermo mental o encarcelado o en un entorno de violencia doméstica. La cifra es desproporcionada en relación con la población en general y más teniendo en cuenta que los investigadores no consiguieron todos los detalles de la biografía de muchos de los artistas.

Los autores de la investigación recuerdan que trabajos previos han demostrado que los chicos con una infancia difícil multiplican por siete sus probabilidades de ser adictos al alcohol y por cuatro las de abusar de las drogas. También presentan una tasa de suicidios hasta 10 veces mayor. En el caso de muchas estrellas de la música, la fama y el entorno hedonista y despreocupado al que llegan encuentran un terreno abonado por traumas infantiles que han afectado al desarrollo de su personalidad. Todo un cóctel para provocar un trágico final.

En la gráfica se puede observar cómo el porcentaje de supervivencia de las estrellas se reduce en comparación con la población general y a medida que pasan los años de fama./ BMJ

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