No hay un ‘Silicon Valley’ en España

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El mapa muestra los 34 polos europeos de excelencia tecnológica. El tamaño del circulo indica su posición en el ranking. Comisión Europea
El mapa muestra los 34 polos europeos de excelencia tecnológica. El tamaño del circulo indica su posición en el ranking. Comisión Europea

El drama de España es que, tras el pinchazo de la burbuja inmobiliaria y una lenta recuperación basada en los recortes, no hay un modelo alternativo en el que basar el futuro. Mientras China invierte en ciencia y tecnología para basar su desarrollo en la innovación y Estados Unidos tiene a la tríada que forman su industria militar, la cultural y Silicon valley, también la Unión Europea quiere basar su desarrollo económico en las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC). Pero España, la antigua décima potencia, juega aquí en tercera división.

Un amplio informe de la Comisión Europea dibuja el mapa de las TIC en las regiones europeas y las españolas casi ni salen. El estudio analiza el estado de la I+D, la innovación y las empresas de base tecnológica de 1.303 ciudades, distritos o provincias. Sus resultados se basan en un índice compuesto que agrupa cuarenta y dos indicadores que miden aquellos tres aspectos de las TIC. En la lista se puntúa desde las universidades hasta la inversión en empresas tecnológicas, pasando por las patentes o el número de empleados en el sector tecnológico. Así han obtenido los 34 polos de excelencia europeos en el ámbito de las TIC.

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Una región francesa (París), otra británica (Londres) y otra alemana (Munich) encabezan la lista de los silicon valley europeos. Para los autores del estudio, las tres conforman el primer grupo entre las regiones punteras en tecnología. En un segundo escalón, con puntuaciones que van desde los 61 hasta los 100 puntos (el máximo obtenido por Munich), hay algunas otras regiones de capitales europeas como Amsterdam, Estocolmo o Helsinki, pero también aparecen las de Cambridge (Reino Unido), los distritos urbanos de Karlsruhe y Darmstadt (Alemania) o las regiones belgas de Lovaina y Brabante.

Para encontrar a una región española hay que bajar hasta el tercer grupo y casi al final, donde aparece Madrid. A pesar de su población y PIB, la madrileña es superada por la gran mayoría de las regiones de capitales europeas, como Dublín, Copenhague, Berlín, Viena o Bruselas. También la superan Milán, la comarca británica de Oxford, Edimburgo y unos cuantos distritos urbanos alemanes más, como los de Stuttgart, Heidelberg o Bonn.

Barcelona no aparece entre las 34 primeras áreas, pero por poco. En el ranking de polos de excelencia tecnológicos cae hasta el puesto 42. Si esto fuera fútbol, el resto de España habría que buscarlo en regional preferente o en el fútbol aficionado. Dos regiones punteras en otros sectores, como Valencia o Bizkaia, en el tecnológico hay que buscarlas muy abajo, en los puestos 213 y 240 respectivamente.

Y sin embargo, algunas ciudades españolas, en especial Barcelona y Madrid, no puntúan mal en unos cuantos de los indicadores tenidos en cuenta por la Comisión Europea. Por ejemplo, la región madrileña , que tiene una puntuación media de 46 (frente a los 100 puntos de Munich), aparece en tercer lugar del indicador que mide el grado de conexión de la región con otras regiones destacadas en I+D. También aparece bien colocada, en décimo lugar, en la inversión en intangibles por parte de sus empresas tecnológicas.

Comparativa de algunas provincias españolas con Munich, la mejor situada. JRC
Comparativa de algunas provincias españolas con Munich, la mejor situada. / JRC

Por su parte la capital catalana aparece bien situada, en el puesto 23, en el indicador global de I+D. Las ramas tecnológicas de sus universidades y los ingenieros que salen de ellas también son bien puntuados. Pero tanto en el caso de Barcelona como en el de Madrid, fallan en la mayoría de los indicadores en las tres fases de las TIC.

Fallan en el ámbito más básico, la investigación y desarrollo que funcionan como cimientos. Sus facultades técnicas, su inversión en I+D, la ubicación de centros de investigación en su territorio o el número de publicaciones científicas en el campo de la informática, en ninguno de estos indicadores alcanzan siquiera la tercera división.

En el apartado de la innovación ya sea en procesos o productos, la inversión del capital riesgo en proyectos tecnológicos o el número de patentes de base tecnológica también relegan a las dos ciudades españolas. Por último, en cuanto a la industria tecnológica, llama la atención de que Madrid saque 20 puntos de ventaja a Barcelona. Pero no puede presumir, apenas alcanza los 40 puntos sobre un máxiomo de 100.

Hay otro aspecto que destaca más el desierto tecnológico que es España. El estudio de la Comisión saca dos conclusiones que están interconectadas. La excelencia en el campo de las TIC aparece altamente concentrada en unas pocas áreas que, además, están muy agrupadas entre sí. El distrito urbano de Munich está rodeado por otras dos regiones que aparecen entre las 34 destacadas en la lista. Además, otros polos alemanes están muy próximos. Algo similar le sucede a Londres con las comarcas de Oxford y Cambridge donde, apoyados en sus prestigiosas universidades, se han creado muchas empresas tecnológicas.

En el caso español, Madrid, Barcelona, y en menor medida Bizkaia y Valencia, aparecen como islas rodeadas de la nada tecnológica. El Centro Común de Investigación, coautor del estudio, ha elaborado un mapa interactivo donde se puede ver la situación de cada provincia española y compararla con el resto de Europa. Pero visitarlo es una invitación al desánimo.

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