Ejecutada en Irán una holandesa detenida tras las protestas contra el fraude electoral

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Zahra Bahrami. / Iranhumanrights.org

La ejecución de una ciudadana holandesa ha abierto una nueva brecha entre Irán y la Unión Europea. De acuerdo con varias agencias de prensa iraníes, Zahra Bahrami, de 45 años y madre de dos hijos, fue llevada a la horca este mismo sábado y, nada más conocerse su ejecución, el ministro de Exteriores de Holanda, Uri Rosenthal, llamó al embajador de la República Islámica para pedirle explicaciones sobre su muerte.

Según manifestó ante la prensa su portavoz, Bengt van Loosdrecht, Rosenthal se sintió “consternado” por este hecho  que calificó propio de “un régimen bárbaro” y anunció que Holanda cortaba todos los contactos oficiales con Irán. Además, adelantó que Holanda llevaría este caso a la cumbre de ministros de Exteriores de la Unión Europea celebrada este lunes.

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Tras la reunión, Catherine Ashton, la responsable de la política internacional europea, manifestó igualmente su repulsa por este hecho y exigió al Gobierno iraní que "paralice de forma inmediata las ejecuciones y declare una moratoria en la aplicación de  la pena de muerte". Se calcula que solo en este mes de enero en Irán han sido ejecutadas unas setenta personas, algunas de las cuales estaban encarceladas por motivos políticos y, en concreto, por participar en las protestas contra el fraude electoral de junio de 2009.

Zahra Bahrami fue detenida precísamente por esta razón en diciembre de ese año. Acusada de apoyar al Movimiento Verde, que aglutina a diferentes grupos de la oposición iraní, Zahra fue procesada por actuar contra la seguridad nacional, realizar propaganda contra la República Islámica y por ser miembro de una organización monárquica.  De acuerdo con las informaciones que asegura tener la Campaña Internacional por los Derechos Humanos en Irán, los primeros policías que le interrogaron formaban parte de las secciones dedicadas a descubrir la actividad de espías extranjeros.

Sin embargo, más tarde, la policía dijo haber encontrado durante un registro en su casa 450 gramos de cocaína, un hecho negado por su familia pero que, finalmente, ha servido para llevarla al cadalso por integrar “una organización internacional de traficantes de droga”. Según explicó en su momento el abogado defensor, en estos casos de tráfico de drogas no existe posibilidad de apelación y la única forma de evitar la horca es que el Fiscal General decida poner en caso en manos de la denominada Comisión de la Clemencia y el Perdón. Desde el primer momento, su hija Banafsheh negó la relación de su madre con el tráfico de drogas e informó que su declaración sobre este delito era producto de las torturas a las que había sido sometida durante los interrogatorios.

En este sentido, Hamid Hoseini, de la Asociación española por los Derechos Humanos en Irán, ha explicado a Cuartopoder que es una práctica común, como ha ocurrido con el caso de Zekine Ashtiani, que las personas detenidas reconozcan  acusaciones falsas ante la promesa de ser indultadas, promesa que, después, en muchos casos, no se cumple. Hoseini informó también que en muchas de las ejecuciones llevadas a cabo en Irán, las autoridades presentan a los reos sentenciados a muerte como delincuentes comunes cuando, en realidad, son presos políticos.

Jafar Kazemi y Mohamad Ali Haji Agaie. / Iranhumanrights.org

La de Zahra Bahrami no es la única ejecución en Irán por participar en el movimiento popular contra los resultados electorales que permitieron a Ahmadineyad continuar en la Presidencia de Irán. Ahora también se ha conocido que el 24 de febrero fueron ahorcados Jafar Kazemi y Mohamad Ali Haji Agaie, detenidos igualmente por su implicación en las mencionadas revueltas populares, concretamente en el mes de septiembre. Ambos fueron condenados a muerte por ser “enemigos de Dios” al militar, según la acusación, en el grupo opositor de los Muyahidines del Pueblo. Por su parte, el día 27 fue llevado al patíbulo Farhad Tarom, ahorcado en la Prisión Central de Urmie por pertenecer al Partido Democrático del Kurdistán de Irán. Farhad vivía exiliado en Irak pero el año 2008 decidió regresar a su país, siendo detenido por los servicios de inteligencia.

3 Comments
  1. Aguila says

    Esto es un ejemplo de la tirania islamista y de lo que ocurrira en Egipto. Europa que no sea ingenua lo que acontece en Egipto no es espontaneo y la Hermandad Musulmana tomara el poder y será una amenaza para Occidente.

  2. enante says

    Es una falsa elección la que nos plantean entre dictaduras y radicales islámicos: la democracia es posible en los países árabes. Costará, como costó construirla en Occidente pero llegará. Hoy se mantiene en Irán por la fuerza, oprimiendo a los iraníes, los cuales, al igual que los egipcios ahora, derribarán en su momento a los que ahora los someten.

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