Los tuareg y el Gobierno de Bamako llevan la guerra de Mali al tribunal de La Haya

Manifestación de tuaregs contra "la presencia de un Ejército de asesinos" en el Azawad. / Tamazgha

El conflicto entre el Gobierno de Mali y los nacionalistas tuareg del Azawad está lejos de acabar pese a que, debido a la intervención francesa, ha colocado a estos dos enemigos en el mismo bando frente a los yihadistas de Ansar Dine y Al Qaeda. Ante las obvias dificultades de comenzar de nuevo a tiro limpio debido a la interposición de las tropas galas, ambos bandos han llevado su enfrentamiento a la Corte Penal Internacional, donde se acusan recíprocamente de crímenes de guerra.

Los primeros en acudir a La Haya fueron las autoridades de Bamako, quienes denunciaron numerosos actos que podrían ser catalogados como crímenes de guerra cuando los grupos insurgentes controlaban la mitad norte del país. Tras esta denuncia, el fiscal de la Corte Internacional Fatou Bensouda elaboró un informe preliminar que finalizó en julio de 2012, informe que, a su vez, dio pie a que se abriera formalmente una investigación en enero.

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Por su parte, este mismo mes de marzo dos abogados de Amsterdam –Victor Koppe y Richard Rogers- y Jessica Finelle, de París, presentaron otra denuncia por el mismo motivo pero a iniciativa del Movimiento Nacional de Liberación del Azawad contra el Ejército de Mali y varios medios de información progubernamentales de Bamako.

De acuerdo con esta reclamación legal, miembros del Ejército regular de Mali, al amparo de la actual intervención militar francesa, habrían cometido ejecuciones sumarias, sometido a tortura a los detenidos y serían responsables de la desaparición de varias personas en las ciudades de Tombuctú, Duentza, Gao, Sevaré, Boni y Kona. Por su parte, varios medios de comunicación progubernamentales habrían iniciado una campaña de violencia racial contra los tuareg, árabes, peuls y songhai “utilizando un lenguaje de odio, terror y venganza similar al que precedió al genocidio de Ruanda  en 1994”.

Destrucción de santuarios sufíes en Tombuctú. / You Tube

En la investigación abierta por el Tribunal Internacional también se incluyen delitos perpetrados por el Ejército de Mali o por las milicias civiles que le apoyaron durante la guerra del Azawad, iniciada por el MNLA el 17 de enero del año pasado y que concluyó con la proclamación de la independencia en Gao casi tres meses después, el 6 de abril. Sin embargo esta causa ya en curso se centra, fundamentalmente, en las acciones punitivas realizadas por los distintos grupos insurgentes, como los citados MNLA y Ansar Dine, pero también por el AQMI (Al Qaeda en le Magreb Islámico) y el MUJAO (Movimiento para la Unicidad y la Yihad del África Occidental).

Entre los delitos, se citan ejecuciones extrajudiciales, torturas, trato cruel a los detenidos, destrucción de instalaciones oficiales, y otras que revelan el dominio de este territorio por los yihadistas hasta la entrada en combate de las tropas francesas: lapidación de mujeres por adulterio, amputación de manos a los ladrones, latigazos por beber alcohol y destrucción de santuarios sufíes catalogados por la Unesco como Patrimonio de la Humanidad.

De todos ellos, sin embargo, destaca la ejecución colectiva supuestamente realizada siguiendo un ritual islámico por los grupos rebeldes que el 24 de enero de 2012 lograron ocupar la ciudad de Aguelhoc, próxima a la frontera con Argelia. De acuerdo con los informes malienses, cerca de un centenar de soldados que se rindieron tras los combates fueron alineados de rodillas y degollados uno por uno para, después, recibir un tiro de gracia.

Para el Gobierno de Bamako, no hay la menor duda de que el MNLA participó en esa sangrienta ceremonia, algo que los dirigentes tuareg niegan asegurando que se trata de un montaje de los servicios secretos. Según el MNLA, cuando sus fuerzas ocuparon la base de Aguelhoc se encontraron con soldados muertos en los duros combates por la conquista de este campamento militar, mientras que otros estaban heridos y otro puñado de uniformados se rindió.

Más tarde y para abrir paso a una columna del Ejército regular que acudía a reconquistar la base, aviones malienses, pilotados por mercenarios ucranianos, bombardearon indiscriminadamente el lugar, matando a los soldados heridos que el MNLA no había podido llevarse como prisioneros. Una vez los refuerzos retomaron la base, miembros de los SE (servicios secretos) habrían agrupado a todos los muertos, los habrían colocado en fila boca abajo, cortado el cuello y disparado en la cabeza, simulando así una ejecución múltiple de carácter ritual.

Un hecho realmente horrible que seguramente centrará las pesquisas del Tribunal de La Haya y en cuyo esclarecimiento el Ejército de Francia, aliado ahora de quienes mantienen tan opuestas versiones, debiera jugar un papel clave para saber lo que realmente ocurrió en Aguelhoc.