El fenómeno de los ‘ladrones de tumbas’ genera malestar en China

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Cementerio_Revolucionario_Babaoshan
Cementerio Revolucionario de Babaoshan, en Pekín. / Wikimedia

La prensa china informa estos días del arresto de dos funcionarios de la provincia de Guangdong acusados de comprar cadáveres a ladrones de tumbas locales. La persona que les proveía de cuerpos –más de 20 fueron exhumados en diferentes cementerios al sur de Pekín- es conocido por el nombre de Zhong, quien habría trasladado los restos en su motocicleta, envueltos en bolsas, desde los remotos cementerios donde los exhumaba, según su confesión.

El objetivo de los empleados, que trabajaban en las morgues de las ciudades de Gaozhou y Huazhou, era cumplir con la cuota de cremaciones impuesta por el Gobierno de Pekín con el fin de preservar la tierra para la agricultura y el desarrollo, una directriz que no gusta nada a la población de provincias, donde las visitas a los cementerios son parte importante de la tradición social y donde se cree que una buena localización del féretro puede repercutir en la felicidad y prosperidad de quienes sobreviven. Según las creencias locales, dañar tumbas puede atraer la tragedia hacia la familia del finado, lo que explica el rechazo a nivel nacional que suscitó, en 2012, la decisión de las autoridades de la provincia central de Henan de aplanar fosas (400.000 tumbas fueron demolidas) para crear tierra cultivable.

Las cremaciones han sido impuestas ante un rechazo similar. El pasado mayo, seis ancianos de la provincia de Anhui decidieron cometer suicidio antes de que se implantara la medida que prohibía los enterramientos tradicionales para evitar que sus restos fuesen incinerados. Desde que entró en vigor la medida que obliga a la cremación de parte de los cadáveres, se han reportado muchos sepelios secretos, a espaldas de las autoridades, por parte de familias que quieren mantener la tradición. Pero eso implica que los responsables locales de los crematorios, como los dos detenidos, tienen que dar explicaciones al Gobierno central sobre por qué no se cumplen las cuotas impuestas.

De ahí que los funcionarios, identificados por la agencia china de noticias Xinhua como He y Dong, comprasen cadáveres al citado ladrón de tumbas: según la informacion difundida, Dong había comprado al menos 10 cadáveres a Zhong por 3.000 yuanes cada cuerpo (unos 400 euros) mientras que su colega pagaba aproximadamente la mitad: aún no se ha esclarecido cuántos cadáveres llegó a adquirir.

Zhong fue arrestado el pasado mes de julio y describió a la policía cómo exhumaba los restos en cementerios de la región autónoma de Zhuang antes de transportarlos a la región vecina de Guandong. La voz de alarma la dio un mes antes un residente de Beiliu, en la región de Guangxi, que denunció la desaparición del cadáver de su abuelo pese a que, según reportó Xinhua, su tumba estaba siendo custodiada por turnos por los familiares del finado para evitar que su cadáver fuera sustraído. Todo en vano. Tras la primera denuncia, otros vecinos denunciaron la desaparición de más cadáveres exponiendo la gravedad de un problema que no sólo se explica por el problema de las cuotas en cremaciones, sino también por una de las tradiciones más ancestrales de China: las bodas fantasma.

Los medios locales informaban la pasada semana del arresto de 11 hombres implicados en la exhumación de cadáveres de mujeres recientemente fallecidas para satisfacer una macabra demanda: ‘novias’ cadáver que 'contraigan' matrimonio con hombres que han fallecido solteros. En uno de los casos más llamativos, reportado por el diario South Morning China Post, los restos mortales de una mujer exhumados en la provincia de Shangdong tres meses después de su defunción fueron vendidos por 38.000 yuanes, el equivalente a casi 5.000 euros, a la familia de un hombre fallecido antes de haber contraído matrimonio.

La práctica de las bodas fantasma, que ha desaparecido de la China urbana pero sigue arraigada en algunas provincias, radica en la creencia de que el matrimonio es vital tanto para el difunto –que disfrutará así acompañado de la vida eterna- como para la familia que le sobrevive. Ocasionalmente, surgen noticias de familias capaces de pagar miles de yenes a cambio de restos de féminas a las que enterrar junto a sus hijos fallecidos. En 2009, un padre llegó a pagar unos 4.000 euros a una banda de 'ladrones de tumbas': su hijo había perdido la vida en un accidente de tráfico. Los criminales fueron detenidos cuando exhumaban el cadáver de una adolescente que, semanas atrás, había cometido suicidio. En marzo de 2013, cuatro personas fueron sentenciadas a dos años de prisión por haber vendido 10 cadáveres: se embolsaron casi 32.000 euros. En 2006, un hombre llegó a matar a seis mujeres para vender posteriormente sus restos como ‘novias fantasma’.

Según llegó a explicar uno de los ladrones de tumbas retenidos recientemente, identificado por Shangdong Radio como Wang, en su 'negocio' se prima la 'frescura de los restos'. “Los cadáveres de hace varios años no valen un comino, mientras que los que acaban de morir, como ésta, son valiosos”. Su banda fue localizada casi por casualidad: la policía estaba tras la pista de ladrones de bicicletas y una de las confesiones reveló un negocio mucho más grave detrás: si finalmente son condenados por robar y desecrar cuerpos, podrían ser condenados a hasta tres años de prisión.

Se considera que el negocio de los asaltantes de tumbas es lo bastante lucrativo para permitir la existencia de bandas que incluyen expertos en disfrazar los cadáveres y sobornos con los que sortear la presión de las autoridades locales.


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