Ferguson: "Esta gente no está loca, solo está desesperada"

Diego E. Barros *

euronews en español (YouTube)

Publicidad

CHICAGO.– Pocos minutos después de las nueve de la noche, en una expectante sala, el fiscal del condado de San Luis, Robert McCulloch, hizo pública la decisión del jurado especial de no acusar de nada al agente de policía Darren Wilson que, el pasado 9 de agosto, mató al joven de 18 años y de raza negra, Michael Brown. Según relató McCulloch, los miembros del jurado -compuesto por 12 ciudadanos, nueve de ellos blancos y tres negros-, estuvieron reunidos 25 días seguidos durante los cuales tuvieron acceso a más de 70 horas de entrevistas y sesenta testimonios para llegar a la conclusión de que no hay pruebas suficientes para iniciar una acusación contra el agente. Wilson se enfrentaba a cargos que iban desde asesinato en primer grado, hasta homicidio involuntario. No fue el caso y Darren Wilson -en libertad y casado hace un mes-, podrá reincorporarse a su puesto. Otra cosa es que lo haga.

Los datos exactos de la investigación llevada a cabo por los miembros del jurado (según la legislación estadounidense, en casos como este es un jurado el que debe decidir si cabe razón para la apertura de un proceso penal) permanecían ayer todavía en secreto, pero a medida que avanzaban las horas se iban conociendo más detalles. McCulloch, que emitió un juicio sumarísimo contra los medios de comunicación y las redes sociales -fuentes de “rumores y testimonios sin verificar durante las horas y días siguientes a la muerte de Brown dificultaron considerablemente la investigación”-, realizó una construcción detallada del suceso que desde agosto pasado mantenía en vilo a una pequeña localidad de apenas 21.000 habitantes en el estado de Misuri y a todo un país que la miraba de reojo. Michael Brown murió al mediodía, a causa del impacto de al menos seis disparos realizados por Wilson (descargó hasta en doce ocasiones) mientras caminaba acompañado de un amigo por la calle. La policía sostuvo desde un principio que hubo un forcejeo, que la víctima atacó e incluso quiso hacerse con el arma del agente. McCulloch insistió en que los análisis realizados con posterioridad revelaron que había restos de sangre en el arma y las ropas de Wilson (una novedad) e incluso se hicieron públicas unas fotografías en las que se pueden observar las presuntas contusiones sufridas por el agente a manos del supuesto agresor Brown. El acompañante de éste, sin embargo, asegura que la víctima alzó sus brazos en señal de rendición.

La decisión del jurado especial puso de manifiesto una vez más una tragedia de hondo calado en la sociedad estadounidense. Pero no pilló a casi nadie de sorpresa. Varias señales hacían presagiar lo ocurrido. El pasado lunes, el gobernador de Misuri, el demócrata Jay Nixon había declarado el estado de emergencia. Ayer desde media mañana se apuntaba a que el veredicto se haría público a lo largo del día y la hora finalmente escogida evidenciaba que se buscaba minimizar los daños: evitar la mayor concentración de tráfico y los horarios laborales y escolares. La sede judicial permanecía blindada desde el sábado y, desde la media tarde de ayer, numerosos comercios de la localidad cerraron y vallaron sus puertas y ventanas. En Ferguson las clases están anuladas para el día de hoy mientras que el jueves es festivo por la celebración de Acción de Gracias. Poco antes de que compareciera McCulloch lo hizo el propio Nixon para realizar un nuevo llamamiento a la serenidad y pedir que las protestas “se desarrollaran pacíficamente”. Garantizó también que la policía no intervendría a menos que fuera la última opción. Minutos antes del anuncio, un abogado cercano a la familia del joven asesinado aseguró al USA Today que “efectivamente, Darren Wilson no sería imputado”.

La familia emitió un comunicado en el que manifestaban sentirse “profundamente decepcionados” porque el asesino de su hijo “no se enfrentará a las consecuencias de sus actos”. También reclamaron a sus vecinos usar su “su frustración para contribuir a un cambio positivo”. “Responder a la violencia con más violencia no es lo apropiado, no hagamos ruido, marquemos la diferencia”. Tampoco, como era de esperar, fue el caso, y pronto las televisiones comenzaron a emitir imágenes en las que se veían al menos tres edificios y otros tantos coches policiales incendiados, así como sonidos intermitentes de armas de fuego.

disturbios_ferguson
Policías antidisturbios caminan en formación junto a un vehículo en llamas durante las protestas en Ferguson, Misuri, Estados Unidos ayer tras la decisión de un gran jurado de no imputar al policía que mató al joven afroamericano Michael Brown. / Larry W. Smith (Efe)

El presidente Barack Obama compareció para dirigirse a la nación. Pidió “calma” pero se mostró muy crítico: “Hay problemas y las comunidades de color no se están inventando estos problemas”, dijo el mandatario quien recordó que en cuestiones de discriminación “se han hecho avances pero no los suficientes”. “Lo sucedido no es un problema para Ferguson, es un problema para América”, remachó.

Un caldo de cultivo

El desigual desarrollo entre negros y blancos ha crecido en los últimos años. La renta media de un hogar negro es de 34.590 dólares frente a los 58.270 de los hogares no hispanos, según el Censo de 2013. La esperanza de vida de un niño negro es cinco años menor que la de un blanco y los primeros tienen muchas menos posibilidades de acceder a una educación superior que sus vecinos pertenecientes a otra raza. Y luego está la dura realidad de las estadísticas judiciales, que dicen que más del 60% de los presos de EEUU son de color. Según un informe de The Sentencing Project, un negro tiene seis veces más posibilidades de acabar entre rejas que un blanco y casi el triple que un hispano. El dato demoledor señala que uno de cada diez negros alrededor de los treinta años ha pasado por la cárcel. Del total de detenidos en 2012, un 28,1% eran negros -más del doble teniendo en cuenta su proporción demográfica (13,1%)-, según los datos del FBI.

¿Pero por qué en Ferguson ha prendido la mecha si lo sucedido no es ninguna novedad? “Aquí se dan una suma de circunstancias que se han ido calentando durante años en espera de que una chispa encendiera el fuego”, afirma John W. Gunn, profesor de Cultura Afroamericana en el Departamento de Estudios de las Minorías en Indiana University Northwest. Entre los problemas señalados por Gunn destacan: una comunidad fuertemente dividida racial y económicamente donde la población mayoritariamente negra no detenta poder y, más allá, lo sufre. Porque, en primer lugar, Ferguson ha puesto de manifiesto una vez más que la policía no trata igual a los estadounidenses en función de su color de piel. Y, en segundo lugar, ha colocado un problema de relativa novedad y mucha más difícil solución encima de la mesa: la impunidad policial en el uso de la fuerza. Solo entre 2004 y 2012, la policía del condado de San Luis, al que pertenece Ferguson, se ha visto envuelta en la muerte de 14 personas y en ningún caso el agente fue acusado. Lo que el jurado de Ferguson ha hecho ha sido seguir con la tendencia de otorgar a la policía el beneficio de la duda.

En última instancia, este suburbio de Misuri ha vuelto a explicitar el miedo que atenaza a una sociedad consumida por la proliferación de las armas de fuego. Los ciudadanos tienen miedo y recelos, surgen los prejuicios raciales. Pero también la policía está asustada: aquí cualquiera puede tener un arma.

La rabia y la cordura

Publicidad

A medida que se producían disturbios en las calles de Ferguson y las protestas pacíficas se extendían por ciudades como Chicago (donde la policía cortó los accesos al centro de la ciudad) o Nueva York, crecía la rabia entre la comunidad afroamericana. Incluso entre sus representantes políticos. Fue el caso de la senadora estatal de Misuri, Maria Chappelle-Nadal (demócrata), quien en una inusual declaración dijo a la cadena MSNBC: “Ha habido un racismo sistemático e institucional en el Gobierno del estado durante décadas, incluido en el seno de mi propio partido. Lo que estamos viendo ahora es el síntoma de un racismo que se ha mantenido bajo la alfombra durante décadas y estoy contenta de que la verdad haya salido ahora”. Chappelle-Nadal fue más allá y en unas palabras que traerán cola en los próximos días aseguró:  “Esta es la guerra racial de San Luis. Nosotros no hemos tenido una guerra racial como en otras ciudades de EEUU. Esta es nuestra guerra racial”.

Tras la indignación de ayer, el problema vendrá a partir de hoy. Muchos ciudadanos, la mayoría blancos, solo recordarán las imágenes emitidas por las televisiones en las que se veían varios edificios en llamas. Muchos dirán que los afroamericanos se merecen el trato policial que reciben y que si viven como viven es su responsabilidad. Se usarán esas imágenes para apuntalar un prejuicio. Como muestra, dos visiones, dos mundos diferentes. La cobertura de la conservadora FOX se centraba en el saqueo de una tienda. En la más liberal MSNBC, el foco informativo eran las protestas, el cabreo y en si la policía había usado gas contra los manifestantes. La clave se la dio un ciudadano negro a uno de los periodistas de la MSNBC destacados en Ferguson. A este le agradeció su trabajo antes de finalizar diciendo: “Solo recuerda, esta gente no está loca, solo desesperada”.

(*) Diego E. Barros es periodista.