EL ‘no’ valón paraliza el CETA

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El ministro presidente valón, Paul Magnette saluda tras participar en una comisión del Parlamento valón en Namur (Bélgica) / Julien Warnand (Efe)

BRUSELAS.– El pasado viernes, el Parlamento de Valonia anunció su decisión de no conceder plenos poderes al Gobierno federal belga para firmar el CETA, el acuerdo de libre comercio entre la Unión Europea y Canadá, en el Consejo del 18 de octubre. Comenzó entonces una ronda de negociaciones en la que tomaron parte tanto la Comisión Europea como la representación de Canadá. Hoy, al tiempo que los jefes de Estado y de Gobierno se reunía precisamente para debatir sobre la política comercial de la UE, Valonia ha vuelto a decir ‘no’ al CETA. La ministra de Comercio canadiense ha salido al borde de las lágrimas del Parlamento regional, al que había acudido para negociar personalmente con el representante valón, Paul Magnette, y ha dado la negociación por fracasada.

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Bruselas es una ciudad para la épica. La capital de Europa ha visto cumbres de 24 horas, negociaciones que se hacían imposibles pero se lograban en el último minuto y acuerdos bilaterales para llegar a donde 28 no eran capaces. Pero hoy el partido no se jugaba en Bruselas sino en Namur, donde se encuentra la sede del Parlamento de Valonia. Allí, en su despacho, Paul Magnette, al frente del Ejecutivo regional, se ha pasado los últimos días negociando, incluida la madrugada de ayer. Y allí, por quinta vez consecutiva desde que se formalizara el fin de las negociaciones entre la UE y Canadá para establecer un acuerdo de libre comercio, Valonia ha dicho ‘no’ al CETA.

Alrededor de las 10 de la mañana, los jefes de Estado y de Gobierno comenzaron la segunda jornada de la cumbre, exclusivamente dedicada a la política comercial de la UE. Todos los ojos estaban puestos en Namur, donde habían pasado la noche negociando representantes de la Comisión, Canadá y el Gobierno valón. A las 12.00 se anunció la comparecencia de Magnette, que reconoció los avances pero también que a lo que no se había prestado atención en unos pocos meses, no podría solucionarse en poco más de 48 horas. Magnette admitió que el CETA es un tratado «interesante», pero que aún encontraba «dificultades», especialmente en lo relativo al tribunal de arbitraje entre Estados y empresas. También relajó el tono y pidió dejar de llamar al CETA «el caballo de Troya del TTIP», por respeto a los amigos canadienses. Durante la negociación hubo avances, sí, pero insuficientes. «El problema no son los lazos comerciales con Canadá», insistía, «es el tipo de globalización que queremos». Y el pleno acabó como empezó, manteniendo el bloqueo a la firma del tratado.

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Chrystia Freelande, ministra de Comercio Exterior de Canadá, en una imagen de archivo. / Efe

Aún hablaba Magnette frente a sus compañeros diputados cuando concluyó, sin acuerdo, la cumbre de los (todavía) 28. En rueda de prensa, el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, hizo autocrítica y reconoció que mientras la UE no fuera capaz de convencer a la ciudadanía de que los tratados de libre comercio se negocian en defensa del interés general, poco podría hacer la Unión en materia de política comercial. El presidente de la Comisión, Jean-Claude Juncker, ironizaba sobre las críticas al acuerdo con Canadá, «una dictadura consumada», y la ausencia de oposición a otros acuerdos. En cualquier caso, el presidente confiaba en que la cuestión a resolver con los valones era una cuestión de horas, tal vez días. Su comisaria de Comercio, Cecilia Malmström, coincidía en el análisis de Juncker y destacaba que una intensa negociación se estaba llevando a cabo entre representantes de la Comisión, Valonia y Canadá.

Pero alrededor de las cuatro de la tarde, esas negociaciones, se han roto. Chrystia Freeland, ministra de Comercio Internacional de Canadá ha abandonado precipitadamente y visiblemente afectada el Parlamento valón en Namur. Freeland ha dicho sentirse «decepcionada» y ha dado por concluidas las negociaciones: «Es evidente para mí y para Canadá que la Unión Europea es incapaz de llegar a un acuerdo».

Poco después, el servicio de prensa del Consejo ha publicado la agenda de Donald Tusk para la próxima semana, una agenda en la que la cumbre UE-Canadá prevista para el 26 de octubre ya no aparece. Tanto el Consejo como la Comisión, en palabras de la propia Malmström, continúan con las negociaciones y esperan conseguir un acuerdo. La Comisaria ha reconocido estar «triste» pero al mismo tiempo considera que se han hecho grandes progresos en la negociación con Valonia y cree sinceramente «que este no es el final del proceso».

La izquierda europea apoya la posición valona

Mientras continuaban las negociaciones entre la UE, Canadá y Valonia, un grupo de 88 eurodiputados, de los grupos socialista, verde e izquierda unitaria en el Parlamento Europeo, ha apoyado la posición de la región belga en las negociaciones sobre el CETA. También la presidenta del Grupo de la Izquierda Unitaria Europea, Gabi Zimmer, ha advertido a la Comisión y el Consejo que decidir «si quieren continuar con negociaciones a puerta cerrada» de los acuerdos de libre comercio o si «van a empezar a tomar en cuenta las graves preocupaciones y críticas de los ciudadanos en el futuro».

(*) Beatriz Ríos es periodista.