TESTIMONIO

El padre del líder popular del Rif: “Cumple 20 años de condena por pedir educación y trabajo”

  • Nasser Zefzafi, la cabeza más visible de las protestas, cumple condena en Casablanca ante el silencio internacional
  • Sus padres le visitan una vez a la semana. “Muchas noches no puedo dormir porque pienso en mi hijo y su sufrimiento"

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En octubre 2016 estallaron unas protestas en la región marroquí del Rif tras la muerte de un vendedor pescado. Mohcin Fikri trató de impedir que la mercancía que le había sido arrebatada por la Policía fuera destruida por la compactadora de un camión de basura. El joven murió triturado. Esta tragedia dio lugar a un levantamiento popular, llamado Hirak, en el norte de Marruecos, una región pobre pero indómita que ha sido históricamente marginada por el reino alauí. Durante meses cientos de personas salieron a protestar todos los días, pero el régimen marroquí se encargó de detener a decenas de activistas para desarticular la revuelta.

Entre quienes protestaban sobresalió Nasser Zefzafi, un joven desempleado que demostró una gran habilidad en pronunciar discursos en rifeño que arengaban a los manifestantes y criticaban a Mohamed VI y la clase política del país. Erigirse como líder natural de la Hirak le valió una condena de dos décadas de cárcel, junto a otros tres manifestantes. “Está luchando contra 20 años de prisión por pedir educación y trabajo porque aquí los jóvenes no tienen ninguna oportunidad”, explica a cuartopoder.es su padre, Ahmed Zefzafi quien visitó Madrid la semana pasada junto a su esposa Zolikha Sihadou.

Su madre rememora el momento en el que las autoridades marroquíes allanaron su casa, dejándola destrozada, para buscar pruebas contra Nasser y detenerlo. “No encontraron nada porque hacía los discursos en el momento, no eran cosas que hubiese aprendido en ningún libro”, explica su madre. La Policía tomó Alhucemas, detuvo a un total de 340 activistas, según cifras oficiales, y las protestas en apoyo a los detenidos se extendieron por otros lugares de Marruecos como Casablanca, Rabat y Tánger.

Aunque el rey Mohamed VI acabó indultando a la mayoría de las personas detenidas, el castigo fue severo con las cabezas visibles de las protestas. En junio de 2018 un tribunal de Casablanca declaró culpables de delitos contra la seguridad a un total de 54 personas vinculadas a la Hirak y las condenó a penas de entre cinco y 20 años de cárcel. A Nasser le tocó el peor de esos castigos. Actualmente se encuentra en una prisión de Casablanca con otro compañero, explica su familia, mientras el resto de presos de la Hirak se encuentran desperdigados por el país en cárceles de Tanger, Fez o Nador.

Sus padres le visitan una vez a la semana. “Muchas noches no puedo dormir porque pienso en mi hijo y su sufrimiento”, explica Zolikha, quien menciona que Naser fue torturado junto a los otros detenidos. Así lo sostuvo la Asociación Marroquí de Derechos Humanos (AMDH) y lo denunció Amnistía Internacional, que en su momento protestó al considerar que para el juicio se habían utilizado testimonios obtenidos mediante tortura. “Si en Marruecos no hay derechos humanos en la calle, menos hay en las cárceles”, lamenta su padre que preside la asociación de presos políticos del Rif, llamada Tafra.

La población en Rif es una zona con un marcado carácter identitario debido a su particular historia, combativa primero con el colonialismo español y después exigente en sus demandas ante Rabat. La cruenta represión militar a las que se les sometió en el reinado de Hasan II y que ha tenido episodios posteriores dejó una huella profunda en la población. Su marginalización ha continuado con el reinado de Mohamed VI. Sin embargo, la Hirak no tenía demandas separatistas. Con una clara base autonomista, se centró en necesidades sociales urgentes. “Nasser se manifestaba para que se construyera una universidad, un hospital y un centro oncológico para curar a los enfermos de cáncer como su madre”, explica Ahmed.

El padre de Nasser habla de una ciudad militarizada, donde es imposible hablar o manifestarte, donde puedes ser detenido por hacer fotos en la calle. "La ciudad de Alhucemas ha ido muriendo poco a poco. Los jóvenes rifeños empezaron a cruzar el mar en pateras cuando antes no lo hacían. El 80% de los jóvenes están en la otra orilla", sostiene Ahmed. Dos años después de las protestas se produjo en el Rif una masiva huida de los jóvenes a España.

Ante la larga condena que pesa sobre su hijo, su padre deposita sus esperanzas en que aumente la presión internacional por los abusos del régimen marroquí contra los derechos humanos. También incide en el papel que podría ejercer nuestro país. “Toda la izquierda se solidariza con nosotros, hasta en el norte de Europa”. En Madrid los padres de Nasser participaron hace dos semanas en una charla junto al anticapitalista Miguel Urbán y al periodista experto en el Magreb Ignacio Cembrero. “Nosotros tenemos esperanzas en Podemos. Creemos que España va a cambiar un poco”, manifiesta Ahmed. "Seguiremos luchando", se despide.

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