COVID-19

Los ciudadanos europeos en Reino Unido están en riesgo de convertirse en ilegales

  • La propagación del coronavirus ha hecho que el Gobierno británico centre sus esfuerzos en campañas públicas de prevención del virus 
  • Los colectivos más vulnerables y con menos recursos son los más afectados para hacer la solicitud 
  

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LONDRES.- Junio de 2021. Esa es la fecha límite para que los europeos que viven en Reino Unido pidan su visado de residencia. Esto incluye a todos los ciudadanos europeos que hayan decidido irse a Reino Unido antes del 31 de Diciembre de 2020, fecha en la que finaliza el periodo de transición. A partir de enero de 2021, los europeos que hayan llegado antes de esa fecha tendrán hasta seis meses de gracia para solicitar dicha visa.

El settled status, como se ha denominado a este permiso, permitirá quedarse a vivir y trabajar en Reino Unido con los mismos derechos y libertades que tenían los ciudadanos como europeos residentes.

Sin embargo, diversas ONG y asociaciones que promueven la protección de los europeos y sus derechos llevan advirtiendo meses al Gobierno británico de que el plazo no es suficiente. Una y otra vez, asoman las dificultades para hacer llegar a los colectivos y comunidades más vulnerables la obligatoriedad de hacer este trámite y las repercusiones de no hacerlo. 

“Todo aquel que no lo solicite en la fecha límite pierde sus derechos”, señala Silvia González, colaboradora con la ONG 3million. Además, las consecuencias de perderlo son que “tienes que obtener un nuevo estatus migratorio. Tus derechos anteriores los pierdes porque iban ligados a la normativa europea, que ya no sería de aplicación. Y si no obtienes el nuevo estatus, te quedas en un limbo legal. Básicamente pierdes el derecho a residir y trabajar aquí”. 

Esta situación ha empeorado aún más con la propagación del coronavirus por todo el territorio inglés, que ha afectado al propio primer ministro Boris Johnson, que ha sido ingresado este domingo. Si ya era complicado contactar a aquellas personas sin acceso a redes sociales o medios de comunicación, el coronavirus ha agravado esta situación, haciendo imposible que se sigan tramitando visas de residencia para aquellos sin acceso a Internet. 

Los colectivos y comunidades vulnerables son los más afectados

El settled status es un trámite que se hace de forma totalmente digital. A través de la aplicación de móvil o vía un ordenador, el Gobierno te identifica y coteja los datos que tiene sobre ti con la información que le estás proporcionando. Aunque el Gobierno ha mostrado con orgullo el éxito de esta vía para solicitar la residencia, muchos organismos no están de acuerdo, dadas las dificultades expresadas por muchos solicitantes.

Desde problemas informáticos hasta la inhabilitación de teclados en otros idiomas, la falta de registros o documentación por parte del Gobierno, pasando por solicitudes que se quedan congeladas o sin resolver durante meses. Estas son solo algunas de las trabas que se tienen durante el proceso de solicitud. 

Pero eso no es todo. El desconocimiento es la gran barrera, señalan desde las organizaciones sin ánimo de lucro. Ellas están siendo las encargadas de concienciar y ponerse en contacto con los colectivos y comunidades más vulnerables. Desde padres y madres que piensan que sus hijos no tienen que hacer la solicitud del permiso de residencia, hasta miembros de la tercera edad que creen que por llevar treinta años viviendo en Reino Unido no necesitan hacerlo. Otro de los casos más significativos es el de las mujeres que sufren violencia de género, puesto que sus parejas les retienen la documentación, señala González. 

Miembros de parejas que han decidido quedarse en casa para cuidar de los niños o gente divorciada tiene problemas para aportar la documentación necesaria, muchas veces alargando sus propios trámites. Con el coronavirus de por medio y el parón de la actividad profesional y económica, esta situación no hace sino alargarse en el tiempo, mientras la fecha límite se acerca rápidamente. 

El coronavirus ha cerrado las vías a los más vulnerables

El Gobierno británico ha puesto a disposición de aquellos con menos recursos o más vulnerables centros físicos con equipos informáticos para que puedan realizar su solicitud. Dichos centros han permanecido abiertos hasta que la extensión del virus ha imposibilitado está opción. 

Siguiendo las recomendaciones y órdenes que se han dado desde el Gobierno británico, dichos centros están temporalmente cerrados hasta que la presencia del virus disminuya. Por supuesto, los euroresidentes pueden todavía efectuar la solicitud online y desde el Gobierno se han abierto vías digitales y telefónicas para dar soporte durante el proceso.

El pasado 2 de Abril, la Home Office, la oficina de inmigración británica, publicó un comunicación sobre cómo se ha visto afectado el proceso de solicitud con el coronavirus. La publicación advierte que, siguiendo las indicaciones de los organismos oficiales, el servicio se ha visto reducido porque los profesionales están trabajando desde casa. Además, indica que el estado de alarma va a provocar una ralentización en el proceso de aprobación de solicitudes. Todavía hay soporte telefónico, aunque más limitado. El correo electrónico sigue habilitado. 

No permanecen abiertos, sin embargo, los centros físicos a dónde las personas sin acceso a internet podían acudir para rellenar su solicitud. Tampoco están abiertos los centros dónde se podía escanear el documento de identidad -uno de los pasos que debes realizar en la solicitud del visado-. 

Asimismo, durante el proceso de solicitud, muchos solicitantes han tenido que enviar sus documentos de identidad como DNI, permisos de conducir o pasaportes para que los organismos oficiales pudieran identificarles. Algunos de esos documentos se han perdido en la ida o en la vuelta. En la actualidad, el Gobierno británico, tal como señala en la publicación, ha suspendido también el envío y retorno de dichas identificaciones.

Así que, a la barrera de las dificultades por contactar con aquellas colectivos y personas sin recursos o más apartados de la sociedad, se le añade el parón provocado por el crecimiento de la presencia del coronavirus. 

Falta de transparencia y de datos

Desde las organizaciones sin ánimo de lucro, como 3millions, denuncian la falta de transparencia y honestidad del Gobierno británico y la Home Office. Se desconoce si desde el Gobierno llevan un plan estratégico y un seguimiento del número de europeos que han solicitado la residencia. 

“No hay datos fiables”, señala Maike Bohn, la directora de la organización 3million. “Necesitamos más transparencia de la Home Office”, añade. Y es que, teniendo los datos en la mano, se pueden encauzar las campañas públicas y los esfuerzos de asociaciones y organizaciones por el camino correcto. Una actividad conjunta entre ambos organismos y una mayor compenetración se hace más necesaria que nunca, finaliza Bohn. 

Otra de las cuestiones que quedan en el aire es “¿qué van a hacer con aquellos que no hagan la solicitud a tiempo?”, reflexiona Bohn. En su tono también hay un deje de preocupación. Ni desde el Gobierno británico ni desde ninguno de sus departamentos se han pronunciado sobre que pasará con aquellos europeos que no consigan hacer el trámite a tiempo. El desconocimiento de la ley, no nos exime de ella, claro. 

En el momento en que la fecha límite pase, para aquellos que no lo hayan solicitado, no importará cuánto tiempo lleven viviendo en Reino Unido ni cuantos impuestos hayan pagado. Tendrán el mismo estatus que aquellos que hayan llegado después del periodo de transición, por tanto, se enfrentan a una pérdida de derechos. Los que vengan tendrán una serie de derechos y libertades más reducidos que aquellos europeos con el estatuto de residente.

Dicho de otro modo, aquellos que no soliciten este nuevo estatus migratorio quedarán en un limbo legal. ¿Consecuencias? Podrían verse sujetos a la posibilidad de solicitar una visa en las mismas condiciones que aquellos que quieran entrar en el país a partir de enero de 2021. 

Bohn señala, esperanzada, la posibilidad de que decidan alargar el plazo de solicitud del settled status utilizando como excusa el coronavirus, pero el Gobierno no se ha pronunciado al respecto todavía.

Nada sobre el papel. Tan solo una vana esperanza, como si fuera un pie de página, en el comunicado publicado el pasado 2 de abril, en el que la Home Office afirma que abrirá la posibilidad de solicitar el settled status a aquellos que no lo hicieron a tiempo y tienen motivos de peso. Pensemos bien. Supongamos que el coronavirus es un motivo de peso.

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