INTERNACIONAL

Europa del Este dice adiós a un mercado de trabajo con menos del 5% de paro

  • En febrero de 2020, República Checa contaba un 2% de tasa de paro, Polonia registraba un 2,9% y Eslovaquia un 5,5%  
  • Los cuatro países del llamado Grupo de Visegrado han comenzado a salir de sus confinamientos
  • Andrzej Kubisiak, del Instituto de Economía Polaco, explica que “estos países no estaban tan involucrados las áreas clave del comercio mundial”

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En febrero de 2020 República Checa contaba un 2% de tasa de paro según Eurostat, a la espera de que incluso pudiese bajar la cifra con la llegada de la temporada alta del turismo. Polonia registraba un 2,9%. Eslovaquia un 5,5%. Y Hungría, un mes antes, la última cifra que recoge Eurostat, un 3,4%. Y entonces, en marzo, llegó la pandemia de covid-19, los confinamientos y el parón de toda la economía europea.

Los cuatro países del llamado Grupo de Visegrado han comenzado a salir de sus confinamientos, más leves en restricciones que los de España o Italia, desde la semana del 20 de abril. En Chequia y Eslovaquia todos los pequeños negocios recuperaron actividad la primera semana de mayo e incluso se planea adelantar la apertura de los centros comerciales. En Hungría todo el país ha salido del confinamiento excepto la capital Budapest, principal foco de infectados y fallecidos del país.

Alojzia, trabajadora de una floristería en el centro de Bratislava, capital de Eslovaquia, nos comenta que ha vuelto trabajando menos horas porque sus empleadores calculaban menos afluencia de clientes, y que eso le supone una rebaja del sueldo, pero que no teme por su empleo. “Lo importante es que las fábricas grandes, como la de Volkswagen, han vuelto a la actividad, y eso son miles de empleos en nuestro país, que es muy pequeño. Si ellos trabajan, compran, y tendremos trabajo los demás”.

Las previsiones para la reactivación de la economía en el pequeño país eslavo son optimistas y el primer ministro Igor Matovic ya anunciaba un desescalada “a mayor ritmo” debido a las bajas tasas de contagios y fallecimientos. Eslovaquia es el país con mejores cifras oficiales de Europa: 1.429 contagiados confirmados y 25 fallecidos. Al menos, que se conozcan y al cierre de este reportaje. 

En el caso eslovaco, el Banco Nacional (NBS) pronosticó al inicio de la pandemia una reducción del PIB del 4,5%. Sin embargo, el “escenario más positivo” que se contempla este mayo es una caída del 5,8%. Durante la crisis de 2009 la contracción fue del 5,4. Esto, en el mejor de los casos, en el peor los economistas del NBS creen que puede representar una caída de entre el 9 y el 13% de la economía.

En Hungría, país de 9 millones de habitantes cuyo número oficial de desempleados rozaba los 160.000 a comienzos de año, se llegó a calcular a finales de marzo que podrían aparecer 1 millón de nuevos parados. Oficialmente en cifras de abril el incremento fue de 56.000 nuevos desempleados, y la previsión es mucho más baja ya en mayo, aunque se calcula que la cifra real esté en torno a 300.000 y roce el doble que la anterior a la pandemia.

En República Checa las previsiones de contracción del PIB según los analistas oscilan entre el 9% y el 11%. Chequia estaba en su cifra histórica más baja de desempleo registrado, del 2%, y el Gobierno ya considera “catastrófico” haber alcanzado el 5,6%. En 10 años, entre 2008 y 2018, el país había logrado recuperar las cifras previas a la crisis, y el paro nunca alcanzó el 5% ni en los peores momentos. Las consecuencias económicas más evidentes para la economía checa vendrán por el lado de la deuda, al aprobar un estímulo económico de 7.300 millones de euros. La deuda checa era la cuarta total más baja en la UE, alrededor del 32 % del PIB.

Andrzej Kubisiak, director adjunto de investigación y análisis del Instituto de Economía Polaco, explicó a este medio que en parte las previsiones más terribles de paro en los países de Centroeuropa no se han cumplido porque “estos países no estaban tan involucrados las áreas clave del comercio mundial”, por lo cual no les afectó la fase inicial de la crisis con tanta fuerza como a otras economías, véase la de Alemania.

El analista aclara a cuartopoder que la fase de colapso del mercado laboral que viven estas economías “puede ser relativamente leve”, ya que se enfrentan perspectivas demográficas negativas a largo plazo, además de una tasa de migración neta negativa. Sin embargo, “sabemos que es poco probable que regresemos al antiguo mercado laboral”. 

Para empezar, ya ha cambiado la tendencia del último lustro hacia el desempleo negativo en la zona, pero además se ha expuesto “el exceso de flexibilidad” en el empleo creado durante la recuperación crisis financiera, por ejemplo en sectores como el turismo. También “la falta de seguridad en algunas formas de empleo no estándar”, que van desde los creados por las nuevas tecnologías hasta los autónomos en todas sus variantes.

Kubisiak recuerda que esta crisis no tiene precedentes, así que “las acciones de la mayoría de los países son bastante experimentales, pero se basan en experiencias anteriores”. Apunta que los países del G20 y Polonia planean gastar un total de más de 4 billones de dólares en estímulo fiscal en la primera fase de lucha contra el coronavirus. “Esto es el doble que durante la crisis financiera de hace una década”. ¿Pueden estas acciones proteger los mercados laborales y detener el efecto dominó negativo? “Pueden debilitarlo, pero la magnitud de la crisis y la congelación de las economías de los países significa que es improbable que la economía global salga ilesa de la pandemia”. 

Según datos de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), el 81% de la fuerza laboral mundial (2.700 millones de trabajadores) vive en países con restricciones vinculadas a la epidemia y el 38% trabaja en sectores cubiertos por las restricciones. En el segundo trimestre de este año, las horas de trabajo caerán un 6,7% a nivel mundial, el equivalente a 195 millones de trabajadores a tiempo completo que pierden sus empleos.

 


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