Bolsonaro, desafiado por la derecha tradicional

  • El domingo fue la segunda vuelta de las elecciones municipales en Brasil. Cuatro han sido los protagonistas: Bolsonaro, el PT, la derecha tradicional y la nueva izquierda
  • Bolsonaro ha demostrado ser el peor apoyo electoral posible. De los candidatos que apoyaba, casi ninguno ha sido elegido
  • El PT ha sido desafiado por una izquierda más nueva, más juvenil, no tan burocratizada y que ha sabido comunicarse de forma más directa, natural y eficaz con la población

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SAO PAULO (Brasil).- El domingo fue la segunda vuelta de las elecciones municipales en Brasil. Con esta convocatoria a las urnas, el país no sólo mide fuerzas políticas en el ámbito local sino que también comienza a situar sus fichas en el ajedrez de la elecciones nacionales de 2022. Cuatro han sido los grandes protagonistas de este pleito: Bolsonaro, el PT, la derecha tradicional y la nueva izquierda.

Uno de los resultados más relevantes de estas elecciones municipales es que los brasileños del campo conservador han votado por la vuelta de la tradición y la estabilidad. 2018 fue la elección del outsider, de la disrupción y lo antisistémico, con derecha tradicional víctima de un varapalo absolutamente histórico con una masiva migración de votos a la candidatura de Bolsonaro, sin embargo 2020 vuelve a llevar a la política brasileña de derecha a sus cauces clásicos. Parece que esta onda de votos bolsonaristas ahora los recupera el campo de la derecha y centro derecha tradicional, especialmente el conjunto de partidos políticos que en Brasil se conocen como el Centrão, varios partidos conservadores, de larga historia, mucho más pragmáticos que ideológicos y que siempre son la bisagra y llave de gobernabilidad para cualquier administración. Especial protagonismo en este Centrão gana el partido Demócratas (DEM), partido que actualmente tienen también las presidencias de la Cámara de Diputados y el Senado, que gana casi 200 municipios a más que en las elecciones municipales de 2016. Esta victoria coloca a Rodrigo Maia, líder indiscutible del DEM, presidente de la Cámara y uno de los políticos más hábiles e influyentes de la política brasileña, como uno de los políticos con más impacto y capacidad de decisión de cara a las elecciones nacionales de 2022. Fijémonos en él durante estos próximos meses.

Bolsonaro ha demostrado ser el peor apoyo electoral posible. De los candidatos que apoyaba, casi ninguno ha sido elegido, y, desde luego, ninguno con impacto político nacional. El ejemplo más simbólico ha sido el candidato a la reelección por Rio de Janeiro y obispo de la poderosa Iglesia Universal del Reino de Dios (actualmente aliada de Bolsonaro) que ha perdido la alcaldía para Eduardo Paes, una figura histórica de la política carioca y también del DEM. Ahora debemos prestar atención a si estos resultados negativos impactan directamente en la popularidad de la presidencia o si Bolsonaro demuestra su resistencia, una vez más. No le demos por muerto todavía.

El PT desafiado por la nueva izquierda

Numéricamente el PT no se recupera respecto a las municipales de 2016, el gran momento del antipetismo y que supuso una gran derrota nacional para el partido. Se queda fuera de las capitales y tampoco avanza en el interior del país. Así como Bolsonaro ha perdido espacio representativo por la derecha, el PT ha sido desafiado por una izquierda más nueva, más juvenil, no tan burocratizada y que ha sabido comunicarse de forma más directa, natural y eficaz con la población. Despuntan nuevos líderes de izquierda en el escenario nacional que no son petistas como el caso de Manuela D´Avila (Partico Comunista de Brasil, PCdoB) que llegó a la segunda vuelta en Porto Alegre, y, sin duda alguna, la estrella principal de estas elecciones, Guilherme Boulos del Partido Socialista y Libertad (PSOL), partido que se fundó en 2004 como escisión del PT y que en estos últimos años viene ganando visibilidad.

El candidato del PSOL ha tenido una actuación emblemática en esta segunda vuelta en São Paulo. Enfrentado la potente máquina de derecha paulista más tradicional, el PSDB (Partido de la Socialdemocracia Brasileña) y finalmente perdiendo ante el partido del establishment, Boulos se ha convertido en el gran líder de la izquierda en este momento y, por primera vez en años, esta figura del liderazgo progresista no pertenece al campo petista. Su campaña ha emocionado y movilizado de forma masiva, un entusiasmo que no se veía en el campo de la izquierda brasileña hace años. Boulos ha tenido el apoyo masivo de los jóvenes, que no se ven tan bien representados en un petismo cuya cúpula se aleja de una base que pide modernización a gritos. Como ejemplo de esta falta de sintonía, el candidato del PT a la alcaldía de São Paulo, representante de esta burocracia partidaria que no despierta ningún arrebato entre las bases, ganó solo 8.6% de los votos, el peor número del PT en el mayor colegio electoral de Brasil.

En el lado opuesto a esta cúpula petista que desencanta, Marília Arraes, la candidata petista a la alcaldía de Recife, en el nordeste brasileño, simboliza exactamente este nuevo PT que se comunica con los jóvenes y presta atención a pautas más modernas (como feminismo, LGBT o medio ambiente). Marília Arraes, de 36 años perdió contra su primo João Campos (ambos descendientes del fundador de la dinastía nordestina Miguel Arraes) por 45% de los votos, pero deja una herencia importante. Marília no fue la opción de la burocracia petista para la candidatura, pero, mujer joven luchadora y fuerte, con la militancia de su lado, consiguió imponerse frente a la vieja máquina partidaria de Pernambuco. Marília Arraes ha hecho una campaña lejos parecida a la de Boulos, con un lenguaje más natural, más juvenil y una estética más moderna. En paralelo al fenómeno Arraes, tenemos otro que también simboliza este deseo de renovación petista que son las candidaturas colectivas. Fueron más de 26 candidaturas colectivas registradas por todo el país. La mayoría están formadas por mujeres negras y jóvenes periféricos que no tienen cabida en las estructuras partidarias más piramidales. Además de esta nueva configuración electoral, ha habido otras novedades como el caso del movimiento “Representa”, una articulación de jóvenes del interior de São Paulo que presentó y apoyó 138 candidaturas petistas jóvenes (sin apoyo de la burocracia partidaria) en todo el país. De estas 138 candidaturas, 25 fueron victoriosas, pero lo más importante fue el proceso desafiador que se dio dentro del PT contra la dirección del partido.

Alianzas de izquierda y camino a 2022

Días antes de las elecciones, el presidente del progresista PSB (Partido Socialista Brasileño), Eduardo Siqueira, declaró, lacónicamente, que no había unidad entre la izquierda y que “cada uno estaba cuidando de su propia vida” Esta frase resume el fracaso de lo que muchos consideraban un necesario frente amplio de izquierda para las principales candidaturas de alcaldías de Brasil. La idea sería unir a los principales partidos progresistas (especialmente PT, PSOL, PSB, PDT, PCdoB, REDE) para garantizar candidatos competitivos. Sin embargo, la segunda vuelta demostró que aproximar las izquierdas es posible. La campaña de Boulos en São Paulo ha conseguido afianzar un frente de izquierda en apoyo a su candidatura que aglutina al PT, PSOL, PCdoB, PSB, PDT (partido del ex candidato a la presidencia, Ciro Gomes, que pasó por un proceso de ruptura fortísimo con el PT después de 2018) De cara, por tanto, a 2022 y las candidaturas progresistas, parece claro que cada partido tendrá su propio candidato pero se verán más forzados a dialogar que en 2018

Sin embargo, las izquierdas corren peligro para 2022. El Centrão, fundamentalmente el DEM, se coloca como uno de los grandes articuladores electorales para las próximas elecciones a presidente. Aún no tienen candidato, pero si consiguen un candidato competitivo, la disputa no será fácil. De momento, los nombres especulativos que han ocupado las páginas periodísticas han sido el ex ministro de Justicia y Seguridad Pública, Sergio Moro, y el famosísimo presentador de televisión, Luciano Huck. Otro candidato posible para 2022 que sale fortalecido en estas municipales es el gobernador del Estado de São Paulo, João Doria, cuyo discípulo, Bruno Covas, ha ganado la alcaldía de la capital. Todo el mundo sabe que Covas es el apadrinado de Doria, por lo que su victoria coloca a este último un pasito más delante de la carrera por la presidencia.

En las grandes capitales, parte de los conservadores brasileños eligió la estabilidad y los progresistas la novedad. Veremos qué elegirán en 2022.

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