ENTREVISTA

Rodríguez Palop: “El Estado no puede ser suprimido, pero debe ser superado”

  • Hablamos con la eurodiputada de Unidas Podemos Cambiar Europa

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El Parlamento Europeo decide qué respuesta comunitaria hay que dar a la crisis social y económica derivada de la pandemia de covid-19. Por este motivo, hablamos con María Eugenia Rodríguez Palop (Llerena, Badajoz, 1970), eurodiputada de Unidas Podemos Cambiar Europa, integrado en el GUE, en Bruselas y Estrasburgo. La Unión Europea busca una solución coordinada a la actual tragedia y el Parlamento emitirá estos días una resolución conjunta que anima a empujar hacia un endeudamiento conjunto que no recaiga sobre los estados. Esta profesora de Filosofía del Derecho en la Universidad Carlos III analiza la importancia de dotar a esta crisis de una salida en clave ecologista y feminista.

- ¿Qué se decide ahora en el Parlamento Europeo?

- Lo que se decide es la posición del Parlamento en la negociación del Fondo de Reconstrucción tras la covid-19 y el nuevo Marco Financiero Plurianual de la UE, es decir, los 'presupuestos a largo plazo', hasta 2027. Es importante porque hasta ahora, en realidad, solo hemos visto las respuestas inmediatas de los estados a la emergencia sanitaria y social. Lo que estamos discutiendo esta semana es la postura del Parlamento sobre qué recursos públicos va a movilizar la UE para que salgamos del agujero social y económico al que nos arrastrará la pandemia, pero también para afrontar retos que ya estaban ahí, como el cambio climático y la transición justa a un modelo productivo más ecológico y sostenible.

Tras ser ninguneado por los Estados miembros y la Comisión durante los últimos dos meses, el Parlamento, que con todas sus limitaciones es la única institución democrática de la UE, parece que por fin va a dar una respuesta contundente a la ciudadanía europea. Y lo va a hacer pidiendo la puesta en marcha de un instrumento contracíclico real, un Fondo de Recuperación y Transformación financiado con bonos de deuda emitido con cargo al presupuesto comunitario, que permitiría movilizar recursos sin endeudar más todavía a los Estados. Exigiendo, además, la puesta en marcha de un sistema de recursos propios que permita financiar no solo los intereses que devenguen los bonos de ese fondo, sino también el propio presupuesto comunitario y las políticas públicas que financia. Unos recursos propios que incluirían un impuesto sobre transacciones financieras o tasa Tobin, impuestos medioambientales o una base común de impuesto de sociedades

- ¿Cuál es la postura de Unidas Podemos y del GUE en este sentido?

"Vamos a votar a favor de la resolución del Parlamento porque contiene suficientes elementos positivos"

- Es un paso de gigante si miramos a la UE de los últimos diez años, pero nos parece un poco insuficiente. Me explico: en un momento como el actual, ante una emergencia que no es solo social sino también medioambiental, no lo olvidemos, y después de diez años de austeridad que han agrandado las desigualdades y fracturado nuestras sociedades, a la UE tendríamos que pedirle mucho más, como ha hecho nuestro grupo en la propuesta que ha presentado. Tendríamos que pedir mayor solidaridad y mayor ambición. Tendríamos que pedir mutualización y reestructuración de deudas para asegurar el fin social de las mismas. Tendríamos que reclamar un BCE que compre deuda sin engordar a los bancos, y que esté sometido a un control democrático. Deberíamos exigir un mayor esfuerzo del 1% y de las corporaciones que se hacen millonarias a nuestra costa. Ofrecer a la ciudadanía una mayor ambición medioambiental. Y hacerlo concretando y cuantificando esas medidas para que no sean diluidas en unas negociaciones y un cabildeo que no se entiende en una emergencia como la que vivimos.

Defendemos esas medidas, pero vamos a votar a favor de la resolución del Parlamento porque entendemos que contiene suficientes elementos positivos, y cuanto mayor apoyo recabe, mayor capacidad tendrá el Parlamento para defender los intereses de la ciudadanía europea frente al resto de instituciones

- ¿Qué fuerzas hay en disputa en el Parlamento europeo? Muchas veces tendemos a simplificar entre fuerzas de izquierdas o derechas, o países del norte y del sur... Pero la composición es mucho más compleja.

"Las alianzas tienen que ver, fundamentalmente, con la política fiscal común"

- El marco izquierda-derecha no es el más apropiado. Por ejemplo, en la votación de la enmienda sobre la mutualización de la deuda, había un factor norte-sur, derecha-izquierda, una distancia entre los gobiernos y las propias poblaciones. Hay que ver, por ejemplo, cómo vive los posicionamientos del Gobierno alemán la población alemana, o los del holandés la población de los Países Bajos... A veces se simplifica mucho, sí.

En cuanto a alianzas es también complejo. Hay derechas que se han aliado con la extrema derecha y otras derechas que no. Las derechas no están alineadas, hay cordones sanitarios en países como Finlandia, Alemania o Suecia, por ejemplo; hay países donde la extrema derecha está condicionando los gobiernos. No sé si ese marco es el apropiado. En esta situación, más que el marco derecha-izquierda, las alianzas apropiadas serían la de los países del sur, que son factibles porque se da una combinación de elementos. Tenemos un Gobierno portugués e italiano con buena sintonía con el Gobierno español: se han hecho las peticiones de la mutualización de la deuda y del ingreso mínimo, se ha unido también Francia. En el caso de la mutualización se unieron nueve países, que no tienen que ver con el factor sur-norte, y un 50% de la población.

Las divisiones a veces son maniqueas y confusas. Hay armonía en estos tres países del sur, tienen en común que han sufrido el austericidio y la frugalidad de países como Alemania, Países Bajos y otros, sufren también el dumping fiscal del que se beneficia notablemente Holanda, los tipos mínimos del impuesto de sociedades de Irlanda... La situación apela más a alianzas líquidas y fluctuantes, más que sólidas de acuerdo a ejes rígidos.

Las alianzas no son definitivas, son coyunturales y tienen que ver con norte-sur, derecha-izquierda, pero fundamentalmente con las posturas sobre la política fiscal común. Si no hay armonización fiscal, la política monetaria amordaza las decisiones de los gobiernos. El euro es evidente que favorece más a los países del norte que a los del sur. También estos países colocan sus inversiones en los países del sur, nosotros hemos vivido un proceso de desindustrialización. Eso tiene que ver con la gestión de la crisis anterior.

- A principio de esta crisis derivada de la pandemia, hablábamos de cómo la figura del Estado salía fortalecida. Hay tendencias políticas, tanto de izquierda como de derecha, que reclaman más soberanía estatal. ¿Cree que de esta crisis saldremos más euroescépticos o apostando por una Unión Europea más fuerte?

"Si pensamos en términos de soberanía, tenemos que pensar en términos de regiones del mundo"

- La crisis ha puesto de manifiesto que la hiperglobalización neoliberal ha sido un fracaso. Hemos visto cómo nuestros proveedores están en tierras remotas y las cadenas de provisión de elementos sustanciales para el sostenimiento de la vida eran demasiado largas. Hemos visto que dependemos en exceso de las importaciones y exportaciones. Esto nos puede llevar a pensar en la necesidad de mayor soberanía y menor dependencia de lo de fuera. El propio Macron lo dice: soberanía farmacéutica, soberanía sanitaria... Cada vez se habla de políticas proteccionistas desde el punto de vista estatal.

Esto puede tener una derivada distópica, como la de los nacionalismos excluyentes, de repliegue nacional al estilo de las salidas de la extrema derecha. También puede tener una salida benévola, que pide relocalización, una vuelta a la articulación de un tejido industrial que, como decíamos antes, prácticamente está desaparecido, como en el caso español.

En este sentido, es posible un reforzamiento de la figura del Estado, pero también es posible que se hable de regiones y no de Estados. La propia resolución conjunta que se discute en el Parlamento Europeo habla de soberanía europea. No tiene por qué avanzar el repliegue en términos estatales, puede ser en términos regionales. Puede ser una Europea cohesionada frente al envite de la guerra comercial de China y Estados Unidos o de otros elementos. Esto nos llevaría a pensar en una Europa fortaleza, que elevara fronteras...

Creo que la orientación europea va más en la línea de una soberanía europea, planteando un plano más amplio. En mi modo de ver, está claro que el Estado no tiene la medida de los problemas. Esta crisis ha puesto de manifiesto la globalización neoliberal como desastre, pero también los Estados están superados hace mucho tiempo. Volver al Estado-Nación es como la avestruz mete la cabeza bajo tierra. El estado no se puede suprimir, la ciudadanía sigue siendo estatal y la articulación democrática, también, habida cuenta del déficit grave de la Unión Europea.

El Estado no puede ser suprimido, pero debe ser superado. Si pensamos en términos de soberanía, tenemos que pensar en términos regionales, de regiones del mundo. La cuestión climática, por ejemplo, es ridículo responder a este tema desde una perspectiva estatal. Hace mucho tiempo que los ecologistas hablan de biorregionalismo, la gestión política ha de acomodarse a los recursos compartidos, como los bosques, selvas o ríos, por ejemplo. La gestión de un río la deben hacer quienes viven en la cuenca hidrográfica, dividir un río en regiones o Estados no tiene mayor sentido.

- ¿Qué valoración hace, desde una perspectiva europea, el Gobierno de coalición español?

"El Gobierno de coalición está apostando por salidas de la crisis como las de Alemania, Francia e Italia"

- La izquierda europea valora muy positivamente el Gobierno de coalición, las propuestas que lleva el Gobierno al Consejo son muy valoradas, no son timoratas. Aunque renunciara a la mutualización de la deuda, planteaba cuestiones, como la deuda perpetua, que se plantea hoy en la propuesta del GUE. Ahora bien, uno escucha a Garicano decir que Iglesias carece de credibilidad en la Unión Europea y está claro que hay sectores de la derecha que no valoran positivamente este Gobierno.

Yo creo que el Gobierno de coalición está apostando por las vías de salida de la crisis que se ensayan en Alemania, Francia e Italia, y con el mismo nivel de empeño. Las ayudas directas, en términos relativos con el PIB, está al nivel de lo que ofrece Alemania o Francia. En el aval a empresas, está por debajo de Alemania, pero es que Alemania tiene una banca pública y unas cajas de ahorro que salvaguardó en 2008 mientras nos apretaba al resto para que desmanteláramos nuestro sistema económico y rescatáramos fondos buitres y bancos.

Las vías de salida del Gobierno de coalición son muy parecidas a las de otros gobiernos que no son de izquierdas, por ejemplo el francés o el alemán, que representan a tres líneas políticas diferenciadas y que no están teniendo estrategias diferentes. El Ingreso Mínimo Vital que está planteando el Gobierno, en Europa se plantea también; lo planteado desde el Ministerio de Trabajo, como los ERTE, son más beneficiosas para las empresas y la patronal que en Dinamarca, donde las empresas tienen que pagar una parte de los gastos que suponen esas políticas de empleo y donde no se ha dudado ni un momento que las empresas que cotizan en paraísos fiscales o que reciben dividendos no se lleven ayudas, aquí nos está costando muchísimo esto. Yo no me rasgaría las vestiduras con el Gobierno de coalición si fuera de derechas, hay gobiernos conservadores y liberales que están haciendo cosas incluso más atrevidas. No entiendo la posición en Europa de Ciudadanos.

- Desde el Gobierno, se está intentando incorporar a Ciudadanos en el Congreso para algunas medidas.

- Ciudadanos ha apoyado el estado de alarma porque es algo que cae por su propio peso. Creo que lo rentabiliza electoralmente. Ponerse en este caso al lado del PP y de Vox no beneficia en nada ni a Ciudadanos ni a la ciudadanía. En este sentido, bienvenido sea. Hace falta fomentar una economía de los cuidados, fortalecer el sector público y esas profesiones o empleos y trabajos que han estado sosteniendo la vida esta crisis, si Ciudadanos, con su apoyo, se ha dado cuenta de esto, bienvenido sea. Si van a dejar de apoyar las posiciones retrógradas de PP y Vox, bienvenido sea. Si van a apoyar unos presupuestos de 2021 que van a venir lastrados por esta crisis, bienvenido sea. Ahora, lo más importante es la vida y si hay partidos que, aunque sea coyunturalmente, se han dado cuenta de esto, los recibo con los brazos abiertos.

- Antes de la covid, empezábamos a darnos cuenta y darle importancia a la lucha contra la emergencia climática. Hasta qué punto se puede ver esto lastrado por esta pandemia.

"El decrecimiento se va a dar sí o sí"

- Espero que no solo se vea lastrada, sino fortalecida. De hecho, la línea de la resolución conjunta del Parlamento Europeo es la Europa verde, la salida ha de ser en términos de sostenibilidad. Esto lo ha dicho hasta el FMI.

La relación entre la crisis sanitaria y la emergencia climática ya se ha explicado por activa y por pasiva, tiene que ver con la depredación de nuestro sistema económico y comercial, sería absurdo que regresáramos ahí. Me preocupa que Alemania apoye el sector automovilístico sin exigirles una reconversión en términos ecológicos o quiera salvar a Lufthansa sin plantearles ninguna condicionalidad. Me preocupa que Estados Unidos apoye al sector de los combustibles fósiles o del fracking, porque es la línea completamente equivocada.

Yo soy ecologista, defendí mi tesis doctoral hace 20 años sobre nuevas generaciones y derechos humanos. Uno de los ejes centrales era el derecho al medioambiente. Hace mucho tiempo que se viene advirtiendo, si ha tenido que venir esta crisis para darnos cuenta, habrá que aprovecharlo. Si esto nos está sucediendo y lo estamos viendo de forma palpable y no reaccionamos, somos idiotas.

El decrecimiento se va a dar sí o sí. Ya decrecemos y vamos a decrecer, no podemos controlar los elementos materiales de los que depende el crecimiento, esos elementos están agotados en nuestro planeta. Seguir pensando en un crecimiento infinito es ciencia ficción. Los límites de crecimiento son estructurales, de producción, absorción y de carga, y no es coyuntural ni pasajero. Por lo tanto, es acomodar nuestra vida para hacerlo sostenible, sobrevivir, acomodarnos a los límites materiales a los que nos hemos condenado. Pensar en una salida a esta crisis obviando ese elemento, no lo concibo.

- ¿Qué papel ha de tener el feminismo en la reconstrucción, ya no europea, sino de nuestra vidas, tras esta crisis en la que hemos valorado la importancia de los cuidados?

"Las feministas tenemos que ser protagonistas en la reconstrucción"

- Toda. Hablamos de fortalecer el sector público y el comunitario, esto es la economía de los cuidados, los cuidados, profesionalizados y no profesionalizados. No hay quien haya propuesto y estudiado esto mejor que las feministas. En esto, el mundo nos ha dado la razón. Esto lo digo con cuidado, no me gusta tener razón a costa de víctimas, no estoy con Hegel en aquello de "todo progreso requiere aplastar flores inocentes por el camino".

Las feministas han puesto en el punto de mira hace mucho tiempo la necesidad de una economía de los cuidados. Ahora mismo, que las mujeres estemos en la primera línea de la batalla de los cuidados y afectos en la lucha contra la covid-19, porque somos el 86% de la enfermería, la mayoría de las farmacéuticas, empleadas de hogar, limpieza... Que además seamos las más afectadas por el rol que desempeñamos, también nos pone en el centro.

La teoría feminista ha acertado en la necesidad de una política de lo común. Además, estamos poniendo el cuerpo y nos hemos visibilizado como un ejército de cuidados. Somos protagonistas en esto y tenemos que ser protagonistas en la reconstrucción también. El liderazgo de mujeres en Finlandia, Islandia, Nueva Zelanda... se ha dejado notar por ejercer liderazgos diferentes, por articular políticas de cuidados. No se cierran guarderías porque son importantes para el sostenimiento social. Algo tendremos que decir las mujeres y las feministas en la reconstrucción.

1 Comment
  1. Héctor says

    Esta señora pretende achacar la disrupción del suministro sanitario a la «hiperglobalización neoliberal», cuando claramente es responsabilidad del gobierno y su absoluta falta de previsión. Haber comprado dicho material en Enero. No tienen excusa.

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