Filomena arrasa con el trabajo precario de los ‘riders’ mientras avanza la batalla judicial

  • “Estaba trabajando y pensé que no me quería arriesgar a una caída. Paré la moto, y me metí en casa”, cuenta Gabriel, que trabaja como 'rider' en una plataforma
  • Aunque las recientes sentencias judiciales lo reprueben, los 'riders' o repartidores de comida de estas plataformas transnacionales siguen siendo trabajadores autónomos
  • “Ahora mismo tenemos cero ingresos. Ya veremos quién paga las facturas”, comenta Fernando, uno de los 'riders' que están parados estos días en Madrid

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Fernando estaba trabajando cuando empezó el temporal Filomena en Madrid, pero intentó seguir con su tarea de reparto. Se bajó la bici, empezó a caminar y aún así se cayó al suelo. La acera ya era muy resbaladiza. Vio que era peligroso y decidió marcharse a casa, como otros muchos 'riders'. Mientras trabajar en las calles se hacía imposible, muchos restaurantes cerraban, pero las webs y apps de envío de comida a casa continuaban operativas y los clientes, sin pararse a pensar en la situación de los repartidores, seguían realizando pedidos. "Fue un caos", resume.

“Cuando pasan cosas así, Uber no tiene ningún tipo de contacto con nosotros, así que estás perdido”, relata Fernando. La situación era similar para los riders de otras plataformas como Glovo, Amazon, Deliveroo etc. Divagaban por las calles y decidían por ellos mismos que era momento de marcharse a casa. Gabriel también estuvo en una situación similar el pasado viernes. “Estaba trabajando y pensé que no me quería arriesgar a una caída. Paré la moto, y me metí en casa”, cuenta. También explica que en ningún momento la plataforma para la que trabaja le contactó para comunicarle sus planes. "Es como una empresa fantasma. Todas las comunicaciones nos las hacen a través del correo electrónico", explica.

Aunque las recientes sentencias judiciales lo reprueben, los riders o repartidores de comida de estas plataformas transnacionales siguen siendo trabajadores autónomos. Las plataformas se desentienden de su seguridad laboral y su salud, incluso en situaciones extremas como una pandemia o un temporal. “Han cerrado todas las comunicaciones con los repartidores porque somos gratis. No nos pagan la seguridad social y, si no repartimos el pedido, tampoco se nos paga. Les da igual que el restaurante esté cerrado, que no tengamos pedido o que nos partamos la cara”, comenta indignado Fernando.

Durante el fin de semana las principales plataformas de reparto de comida decidieron cerrar sus servicios en Madrid y alrededores, los lugares más afectados por el temporal. Con muchas calles cubiertas por el hielo, sus servicios no ha sido restablecido por completo y muchos riders continúan sin poder trabajar. “Al principio fue emocionante. Después vino lo peor de la nieve: las calles obstruidas y la falta de trabajo. Como somos autónomos, además ahora a final de mes tendremos que pagar los mismos impuestos”, cuenta Gabriel. Calcula que si deja de trabajar una semana puede perder unos 500 euros, pero cree que volver a la 'normalidad' en Madrid puede alargarse todavía más.

Ante la desesperada situación que viven con las calles todavía heladas, algunos riders se organizan con UGT para pedir a sus plataformas una compensación económica por la pérdida de trabajo durante el temporal Filomena. “Ahora mismo tenemos cero ingresos. Ya veremos quién paga las facturas”, comenta Fernando. Esa misma incertidumbre, falta de seguridad y trabajo la vivieron también al principio del confinamiento. “Todo cuelga del modelo ilegal, falso y abusivo de los falsos autónomos. Aunque lleva unas cuantas sentencias condenatorias, aquí seguimos forzando la máquina”, resume.

Victorias judiciales

Esta semana, mientras en Madrid la nieve sepultaba el trabajo precario de los riders, en Barcelona avanzaban en la batalla por sus derechos laborales. 748 repartidores han ganado esta semana en Barcelona la mayor denuncia presentada hasta hora contra el modelo de los riders en el Estado. El juzgado social número 24 obliga a Deliveroo a dar de alta a sus trabajadores en la Seguridad Social y a pagar las cuotas correspondientes desde 2016 hasta 2018. Aunque previsiblemente la empresa recurrirá.

El fallo se basa en la sentencia del Supremo del pasado mes de septiembre, que estableció que los riders eran trabajadores y la empresa no era "una mera intermediaria", tal y como sostenía Glovo. La sentencia del Alto Tribunal considera que existía relación laboral entre la plataforma y un trabajador suyo porque esta establecía los medios principales para organizar el trabajo, es decir, la app. Y también entendía que no existía "flexibilidad" para el trabajador porque debía trabajar en las horas de mayor demanda si quería que su puntuación en el sistema no se viera reducida.

A pesar de estas victorias en los juzgados, la gran mayoría de los riders continúan trabajando en las mismas condiciones. El Ministerio de Trabajo negocia con sindicatos y patronal un nuevo marco legislativo que regule la situación actual de los repartidores a domicilio para que dejen de ser falsos autónomos. La negociación sigue atascada y la patronal dividida, entre las plataformas y otras empresas de transporte que sí contratan a sus repartidores. Por eso, Fernando confía más, de momento, en la batalla de los tribunales.

En cada nueva crisis, los riders siguen poniendo el cuerpo. Su trabajo, como otros tantos, se ha mostrado esencial durante el confinamiento por abastecer de comida y productos de primera necesidad a la población. Sin embargo, recuerda como tuvieron que equiparse con mascarillas y equipos de protección por su propia cuenta. En mayo su plataforma comenzó a repartirles algunas mascarillas. "En la pandemia ayudamos mucho", recuerda Gabriel. Ahora solo queda confiar en que escampe y continúen los éxitos de la batalla por los derechos laborales de los riders.

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