Médicos y farmacéuticos se unen a la red de detección temprana de la violencia de género

Ministerio de Sanidad
Campaña del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad contra la violencia de género. / Ministerio de Sanidad (Facebook)

De las 49 mujeres que fueron asesinadas por sus parejas o exparejas en 2017, solo 11 habían denunciado. Una inmensa mayoría no delató a su maltratador. Por eso, el entorno tiene que implicarse también en la lucha contra esta lacra. Los asesinatos son la expresión más cruel de una violencia que tiene en su base insultos, desprecios y palizas. La labor del resto de la sociedad es fundamental. También el trabajo de médicos, enfermeros y farmacéuticos puede ser muy útil para detectarla. El Ministerio de Sanidad quiere reforzar el papel de estos últimos firmando un nuevo convenio Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos.

"Hay una necesidad de mejorar la detención precoz", explica Marisa Soleto, directora de la Fundación Mujeres. El miedo, el estigma social o la falta de confianza en las instituciones son algunos de los motivos que hacen que las mujeres no acudan a comisaría. Sin embargo, por el momento la denuncia es la vía para acceder al sistema de protección. La implicación del resto de la sociedad es clave. Eso sí, la experta advierte de que toda intervención debe hacerse adecuadamente, con profesionales formados,  informando a la mujer de todos los recursos a su alcance y teniendo como prioridad su seguridad.

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En muchas ocasiones, la consulta del médico es un espacio de confianza, donde paciente y doctor comparten información. La incidencia de la violencia machista es considerable, por ello, los protocolos recomiendan que “a toda mujer de edad mayor a 14 años se le formule al menos una vez, preguntas exploratorias que permitan el abordaje psicosocial de este tema”. La Organización Mundial de la Salud, incluso, anima a los profesionales sanitarios a abordar la cuestión sin tapujos: “No tenga miedo de preguntar. Contrariamente a la creencia popular, la mayoría de las mujeres están dispuestas a revelar el maltrato cuando se les pregunta de forma directa y no valorativa. En realidad, muchas mujeres están esperando, silenciosamente, que alguien les pregunte”. También es importante que cualquier indicio quede registrado en el historial clínico , como cualquier otra circunstancia que pueda afectar a su salud y bienestar.

El doctor Carlos San Martín, coordinador del grupo de trabajo de Sexología de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (SEMERGEN), anima a todos los profesionales sanitarios a tener los ojos bien abiertos para ser capaces de detectar de manera activa y precoz este tipo de violencia. Las señales de alarma van más allá de los golpes: “Muchas veces, la violencia no deja secuelas físicas, pero hay otros indicadores, como que acuda con mucha frecuencia a los centros sanitarios, a veces planteando cuestiones diversas. También pueden ser víctimas aquellas que tengan problemas de ansiedad o depresión y que son resistentes a la intervención terapéutica. Debajo de esos síntomas puede estar escondida una situación de violencia”. El seguimiento que hacen los médicos de la paciente hace que puedan percibir cambios psicológicos y físicos que disparen las alarmas.

Una vez detectada una posible situación de violencia, entran en marcha los protocolos y la evaluación del riesgo, donde se tendrá que informar a la víctima de los recursos, rellenar los informes médicos específicos o solicitar la ayuda de otros profesionales si se requiere, entre otras muchas actuaciones. También avisar a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado si fuera necesario. 

Los médicos son una pieza más del engranaje social contra la violencia de género, pero Soleto advierte: "Cada uno tiene su papel". El granito de arena que aportan los sanitarios no sustituye la responsabilidad de los cuerpos de seguridad ni de los jueces en la protección de la mujer. Hay que denunciar en la comisaría.

El papel de los farmacéuticos

El Ministerio de Sanidad, Asuntos Sociales e Igualdad quiere reforzar el papel de los farmacéuticos en la lucha contra la violencia de género, tal y como aseguró su titular, Dolors Montserrat, esta semana en la Comisión de Igualdad del Congreso de los Diputados. Estudian firmar un nuevo convenio de colaboración con el Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos, que incluya más formación para estos profesionales.

Tal y como apuntan desde este organismo, los farmaceúticos ya habían firmado un acuerdo en 2014 para formar parte de la campaña ‘Hay salida’, pero en esta ocasión quieren dar un paso más allá de la importante tarea de sensibilización e implicarse activamente y recibir más formación. En España, más de 2.300.000 personas acuden al año a las 22.000 farmacias que hay en España, ya sea para comprar analgésicos para los dolores más frecuentes como para adquirir tratamientos de enfermedades crónicas. Muchas personas tienen su “farmacéutico de confianza”, que conoce cuáles son sus rutinas médicas y a quien preguntan sus dudas. Esto hace que estos espacios formen parte de su vida cotidiana y menos hostiles. Además, muchas veces conocen las condiciones socio-económicas y familiares de sus clientes. Por tanto, hay que aprovechar estas características para detectar la violencia de forma precoz.

El presidente del Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos, Jesús Aguilar, recordaba otro dato importante en una conferencia en la Universidad de Valladolid el pasado octubre: “Somos la profesión sanitaria con mayor porcentaje de mujeres después enfermería y psicología”.