CUIDADOS

El siguiente reto de la pandemia: que la gente mayor conviva con la covid-19

  • Son muchas las personas mayores que optan por extremar la precaución y reducir al máximo la exposición, aunque eso implique no salir a la calle si no es necesario  
  • Preguntamos a dos expertos sobre las consecuencias de este semiencierro y cómo afrontar con ellas esta nueva fase
 

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Han pasado casi cinco meses desde que se decretó el estado de alarma que decayó en junio. Aunque la sociedad española logró doblegar la curva de contagios y muertes, en las últimas semanas se han multiplicado de nuevo los rebrotes. La población tiene más información sobre cómo protegerse, pero aún son muchas las personas mayores que optan por extremar la precaución y reducir al máximo la exposición, aunque eso implique no salir a la calle si no es necesario. Preguntamos a dos expertos sobre las consecuencias de este semiencierro y cómo los mayores deben convivir con el virus sin renunciar a la salud y la seguridad.

"Tenemos un desafío. Enfrentar una emergencia sanitaria, que afecta a este colectivo de manera especial, y al mismo tiempo seguir humanizados. Hay que compensar los desequilibrios", explica Feli Bañez, que durante estas semanas asesora a hospitales y residencias de Médicos del Mundo. Por tanto, la opción de cuánto exponerse al riesgo debe ser personal, teniendo en cuenta la situación epidemiológica. "Si estoy en una zona en la que está habiendo rebrotes, hay que aumentar las normas de prevención. Eso puede incluir el confinamiento. Pero si estoy en un pueblo donde no hay ningún caso, puedo rebajar esas normas".

El foco mediático se ha centrado en las residencias de ancianos, que se han convertido en un agujero negro durante la pandemia. Sin embargo, también hay cientos de ancianos en sus casas que han sufrido el aislamiento del confinamiento. Francisco Tarazona, geriatra y vocal de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología, asegura que "en las zonas donde no hay transmisión comunitaria, el miedo a salir de casa es más perjudicial que beneficioso". Dar cada día un paseo o charlar con los vecinos con distancia de seguridad y mascarilla puede ser positivo a nivel físico y psicológico. Por eso, los mayores con cierto grado de dependencia pueden ir recuperando la normalidad poco a poco si en su zona no hay contagios. 

Hasta que se encuentre la vacuna, hay que convivir con el virus, aunque eso suponga cambiar hábitos. Por eso, en la nueva normalidad quizá haya que restringir besos y abrazos con los nietos, pero eso no significa que haya que prescindir de la atención y del cariño, aunque por otros métodos. Se puede quedar con los familiares respetando la distancia de seguridad, al aire libre o usando las nuevas tecnologías para evitar el aislamiento.

El encierro también puede afectar a la propia movilidad, que después habrá que recuperar poco a poco para evitar lesiones. "Las consecuencias físicas de estas restricciones van desde la aparición de la fragilidad (síndrome geriátrico caracterizado por una pérdida funcional reversible si se detecta y trata de forma precoz)  hasta situaciones más graves como la discapacidad y la dependencia", explica Tarazona. 

Pero no es solo una cuestión física. El encierro puede afectar también a la parte cognitiva, tal y como confirma Tarazona. "Ha sido frecuente observar una alteración, más o menos importante, en pacientes con problemas previos de memoria. Además, los pacientes diagnosticados de demencia han asociado con una frecuencia nada desdeñable alteraciones conductuales", concreta el doctor.

La nueva normalidad para los mayores

El ser humano es social por naturaleza, por eso, el aislamiento puede tener graves consecuencias emocionales.  Bañez pide prestar especial atención a las más de 2 millones de personas mayores de 65 años que viven solas en España. Ahí pueden surgir desde insomnio y pérdida de apetito hasta miedos o depresión. Por eso, las llamadas telemáticas o las redes de vecinos han sido muy útiles en el confinamiento y pueden seguir siéndolo si la situación se vuelve a recrudecer. Incluso, la experta sugiere que se haga un mapeo por barrios u otras unidades geográficas con las personas que viven solas para prestarles asistencia.

Siempre que sea posible, el doctor cree que lo mejor es hacer la vida más parecida a la que tuvieran antes de la llegada de la pandemia. En el caso de que se produzcan nuevas restricciones, hay que mantener la actividad física dentro de casa con ejercicios sencillos. Ahora Youtube ofrece muchas posibilidades y varias asociaciones han puesto en marcha vídeos que son fáciles de seguir.

En el caso de las personas dependientes, también es importante que se cuide el que cuida. "Es el mayor confinado", explica Ibáñez sobre la imposibilidad de parar los cuidados incluso en tiempos extremos como en una pandemia sanitaria. Por ello, también conviene que haga ejercicio y propone incluso formaciones de "auxilio psicológico" o de cómo responden las personas a las pandemias para que tengan la mejor y más completa información posible.
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