Bajo los adoquines sí hay playa

Algunos responsables de prensa del movimiento 15-M en la plaza de la Encarnación de Sevilla. / Joaquín Mayordomo

Son como el aceite en el agua; conviven con ella pero no se mezclan. Son personas a las que sólo les queda la dignidad porque la “sociedad democrática” les está hurtando sus expectativas de vida. El Estado, como un Gran Hermano, y los partidos políticos, les están convirtiendo en seres inanes, arlequines a los que manipulan a su antojo con discursos narcotizantes y sin contenido mientras el ruido de los medios de la comunicación jalea también, como una tormenta, su destrucción. Son los Nuevos Ciudadanos (NC).

Los NC se reúnen estos días, por cientos, en las plazas de España y del mundo; plazas a las que acuden miles de personas más, en una especie de Romería de Indignados, para ver qué pasa, por solidaridad; para decirles que piensan como ellos y que lo que los partidos políticos y la sociedad les ofrecen tampoco les sirve a ellos; para hacerles sentir que les apoyan y que están con ellos; para llevarles comida, ayuda económica o para compartir algunas horas y constatar mientras debaten ideas y verbalizan sus sueños que todos piensan y sienten lo mismo, que son como ellos. Son los NC.

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Nahun lleva una libreta cuadriculada en la mano y un bolígrafo. Pregunta qué quieres. Luego te apunta en esa lista de medios de comunicación que desean hablar con Iván, el portavoz esta mañana en la acampada permanente que tienen en la plaza de la Encarnación de Sevilla, conocida popularmente ahora como plaza de las Setas y rebautizada como Plaza 15 de Mayo desde que el movimiento Democracia Real Ya (DRY) la ocupara. Una plaza que hoy más que nunca es un símbolo del despilfarro y de la megalomanía de algunos políticos, independientemente de la originalidad y del atrevimiento constructivo que encierra.

Tanto Iván como Nahun piden que no se les nombre en este reportaje aunque acceden a ello con tal de que quede claro que “sólo ejercen esta función por un día”, y que “hacen este trabajo porque así lo han querido sus compañeros”. Luego se quejan de que “no todos los medios de comunicación están recogiendo fielmente” los argumentos del movimiento 15 M, ni les tratan con “el respeto” que creen que merecen.

Imagen de las cajas donde los participantes depositan sus propuestas. / J. M.

Los medios... Televisiones, radios, periódicos, revistas, webs, blogs y otros soportes digitales, todos, quieren saber, según dicen, qué está pasando, quiénes son, a qué o a quienes representan, qué extraño mesías, gurú o dios desconocido está detrás de ellos. “Venís atosigándonos; sólo preguntáis por cosas concretas, resultados; queréis titulares”, se queja Guille, otro de los portavoces circunstanciales que tiene esta modesta “oficina de comunicación” que han instalado en un lateral de la plaza con media docena de ordenadores y la colaboración de algunos vecinos de enfrente, que les han cedido gratis la conexión a Internet.

Así que la primera enseñanza que cabe extraer de estos NC es la de que no hay jerarquías y, sin embargo, funcionan. “Si hemos sido capaces de organizarnos y convivir en armonía en esta plaza durante días, ¡seguro que podremos gobernar un país!”, aventura Iván, entusiasmado, al que, emocionado, se le sueltan las lágrimas al recordar todo lo que han conseguido hasta ahora y cómo en algunos momentos han celebrado asambleas en Las Setas con la presencia de varios miles de personas. Iván es un “parado de larga duración”, explica, con la formación de ingeniero de Telecomunicaciones. Cómo él, muchos de los que comparten estos días la acampada son personas formadas, algunos incluso tienen varias carreras; también hay jóvenes que han militado en partidos políticos, y que los abandonaron “porque no nos convence la forma que tienen de actuar”, recuerda Guille.

Ahora, la pregunta del millón es qué harán a corto y medio plazo. Se supone que pensarán acampar sine die. "Nombraréis, supongo, una comisión que elabore un calendario de actuaciones", le comento a Iván. “Ya veremos... Vamos a ver la asamblea qué decide; no tengáis prisa; ya iremos viendo. De momento el paso siguiente que nos hemos propuesto es extender el movimiento a todos los barrios”.

Son las dos de la tarde y aprieta el calor en Las Setas (ya “Plaza 15 de Mayo” para los NC) mientras medio centenar de personas celebran una asamblea. Me acerco. Alguien en ese momento está hablando de que “son como bebés”; parece que se refiere al movimiento 15 M. “Acabamos de nacer y nos caeremos cien veces de culo antes de poder levantarnos y echar a andar...; pero no importa, seguiremos. Seguro que cometeremos errores, que tendremos que superar contradicciones; pero no importa, insisto; mejor tenerlas ahora para superarlas que no que aparezcan dentro de seis meses”, explica con calma una chica menuda, en medio del corro. “Es que la asamblea aprueba cosas que luego no se cumplen”, se queja otro de los participantes. “Eso, eso es. ¡Es que falta responsabilidad! ¡Responsabilidad!”, tercia enseguida la chica que está sentada a su lado.