Los otros Reyes Magos

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Imagen de la campaña de recogida de juguetes organizada por SOS España. / sosespaña.com
Imagen de la campaña de recogida de juguetes organizada por SOS España. / sosespaña.com

Paula conoció SOS España por un retuit al que aún no sabe por qué le prestó más atención que al resto. Decía: “Entrega de alimentos a una familia necesitada. Ayuda a tu gente”. Y empezó a leer otros. “No hace falta irse a miles de kilómetros para ayudar a los que lo necesitan” o “Esta familia necesita ropa de niña de 7 años y de niño de un año”. Ahí estaban. SOS España. Una petición de ayuda. Una llamada de socorro. En definitiva, un grupo de personas “con inquietudes” que habían decidido meses atrás ponerse en marcha porque “habían conocido el mal que conlleva la necesidad, la impotencia que crea el desempleo y que podía empujar a la desesperanza y a la marginalidad”. Y querían ayudar. Lo hicieron con lo básico: comida, ropa, asesoría jurídica… un goteo pequeño que aliviaba la sequía de muchos.

En aquel mar de mensajes a Paula le llamó la atención el de Miguel. Un jardinero que había perdido su trabajo dos años atrás, que vivía en una habitación con su pareja que pagaba gracias a los 300 euros que recibía como prestación básica y que solía pedir en la calle para sufragar las necesidades básicas del día a día. Para comer y subsistir. Ella no podía ofrecerle trabajo, con la comida le ayudaban los voluntarios de SOS España y pensó en su hijo en estas fechas. Miguel tenía un niño de 11 años que vivía con sus abuelos para darle la opción de tener una pizca más de calidad de vida y, también, para aislarle del sufrimiento de sus padres. Paula preguntó a los voluntarios de la organización qué podía regalarle en Reyes. ¿Qué es lo que deseaba aquel niño? En un contexto de necesidad, los niños son los más vulnerables. Cáritas sitúa la cifra de la pobreza infantil en torno al 27%. Y no es sólo el entorno de necesidad en el que se desenvuelven, sino la situación de estrés en la que crecen en hogares en los que cada día es una lucha por la supervivencia. Coordinarse con ellos fue fácil. Un par de mails, un encuentro para hacer la entrega del regalo que supuso arrancaría alguna sonrisa al menor  y, que quizás, se reflejara momentáneamente en la de sus padres. Y se forzó el compromiso mental de seguir la actividad de aquellos jóvenes que prestan su tiempo y esfuerzos en socorrer a otros.

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Existen muchas Paulas. Elena presta sus horas desde hace diez años a arreglar muñecas que le llegan rotas, desarregladas y sucias. Princesas rotas desahuciadas por el uso o el capricho consumista que encuentran en esta abuela sevillana de 91 años un hada madrina. Cientos de muñecas han pasado por su mano. Juguetes rotos que se han transformado en regalos para niños necesitados. Elena no recibe nada a cambio. Sólo la satisfacción de sentirse útil.  La misma satisfacción que ha movido a un empresario, cuya identidad prefiere que no se conozca, a ceder una antigua panadería y proporcionar un trabajo a una pareja que vivía en un albergue en Manresa y que acaban de ver nacer a su hijo Asier. Sin trabajo, sin paro y sin prestaciones el mejor regalo para ellos ha sido poder volver a empezar.

No se trataba de cambiar el mundo, pero sí de mejorarlo. Cuando los cimientos del  Estado de bienestar se resquebrajan, allí están ellos. Manos anónimas que reescriben la dramática situación de los que los rodean. Su ayuda no debe ser minusvalorada. No levantan un país ni lo sacan de la crisis pero mantienen esos cimientos frente al temporal cuando ya no les queda ningún salvavidas. Es “solidaridad cercana” que palia los devastadores efectos de las consecuencias de la crisis económica. “Acciones como éstas son necesarias para mitigar los efectos de la situación económica crítica, pero es es importante recordar la necesidad de aprovechar esta coyuntura para planificar con perspectiva de futuro las políticas públicas. Tenemos que garantizar que el bienestar de los niños esté garantizado mediante un sistema de transferencias públicas eficientes y no con iniciativas solidarias, recuerdan siempre plataformas como FEDAIA que agrupa en Cataluña al conjunto de entidades que atienden a la infancia, la juventud y las familias en situación de riesgo social o desamparo.

A los que pusieron en marcha SOS España al principio les resultó difícil. ¿Cómo crear ese vínculo entre los que quieren ayudar y los que lo necesitan? Una de las vías que encontraron fue entrar en contacto con la Federación de Familias Numerosas. Ellos les transmitieron las necesidades de familias sin recursos y sin ayudas. A ellos intentan ayudarles proporcionándoles comida, productos de higiene, libros, juguetes…Miguel o Mari Carmen son sólo alguno de sus rostros. También han puesto en marcha una campaña de Navidad para recoger alimentos para otros muchos. Y siguen en la brecha. Gota a gota en un mar de necesidad que cualquiera puede ver en su web: 'sosespaña.com'

En estas fechas las iniciativas se multiplican para arrancar sonrisas en tiempos difíciles. Ahí está la campaña Dobles Sonrisas para no dejar a ningún niño sin regalo impulsada por los creadores de la serie de animación infantil Jelly Jamm y que pretende que por cada juguete, libro, puzle o juego de la serie que se adquiera regalar otro igual a un menor en exclusión. O la de Cruz Roja que también ha superado con creces sus previsiones al lograr recoger 30.000 juguetes para 70.000 niños en situación de riesgo dentro de la campaña 'Ningún niño fuera de juego ¡Ahora juegas tú!'.

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