¿Violencia contra los hombres?

Actualización de las 14.00 horas del 2/6/14 con la retirada del vídeo de YouTube.

El retroceso que vivimos en la sociedad europea no sólo se hace visible en los resultados electorales y el ascenso de candidaturas/partidos populistas, eufemismo que significa neofascistas en Francia, Gran Bretaña, Dinamarca…, sino que en los comportamientos sociales vemos como la regresión toma espacios de intervención.

Como muestra, el último boom en YouTube, con más de 6.000.000 millones de visitas en una semana: un vídeo que denuncia el maltrato de las mujeres hacia los hombres… Sí. Y comparando la reacción de las personas que ven ambas situaciones, haciendo hincapié en la diferente respuesta, en gestos y en la intervención de las personas que circulan por la plaza escenario de los episodios de violencia.

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El vídeo, que ha sido retirado la mañana del lunes de YouTube, señala que el 40% de la violencia doméstica la sufren los hombres y está producido por una asociación ‘benéfica’ de Reino Unido, que oferta servicios de apoyo y atención a los hombres víctimas de malos tratos.

Parece una broma, pero no. Con el nombre de ManKind Initiative (Iniciativa Humanitaria) la asociación pretende poner al mismo nivel de la violencia de género unos hechos que, por mucho que el vídeo de cifras, ni en Reino Unido ni en ningún país de nuestro entorno alcanzan una categoría superior a la de suceso aislado. No hay datos, no se recogen porque son insignificantes. No hay denuncias por parte de hombres, o de sus entornos, que indiquen la necesidad de actuar desde ámbitos políticos y sociales, porque la respuesta policial y judicial llega.

No se puede negar que habrá mujeres que maltraten a sus parejas, incluso que algunas los asesinen, pero no hay un factor de riesgo en el hecho de ser hombre para que ocurra esta violencia. En el caso de las mujeres, sí. Ser mujer es un factor de riesgo cuando hablamos de violencia de género. Por eso se denomina así.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte que la violencia de género se ha convertido en una epidemia, con datos que estremecen. Como ejemplo, “por término medio, el 30% de las mujeres que han tenido una relación de pareja refieren haber sufrido alguna forma de violencia física o sexual por parte de su pareja, y el 38% de los asesinatos de mujeres que se producen en el mundo son cometidos por su pareja”. Otros datos señalan que, en el Reino Unido, este porcentaje se eleva al 54%.

El problema tiene características tan alarmantes en Reino Unido que a finales de marzo la relatora especial de la ONU sobre violencia contra las mujeres, Rashida Manjoo, realizó una visita de 15 días a Gran Bretaña para evaluar la violencia de género en el país, revelando que más de un millón de mujeres fueron víctimas de violencia doméstica en el Reino Unido el año pasado (2013). A estos datos habría que sumar las víctimas de violencia sexual, acoso sexual, matrimonios forzados e infantiles y mutilación genital femenina. Tipos de violencia de género, estos dos últimos, considerados ‘tradiciones’ entre algunos colectivos procedentes de las excolonias británicas.

A la luz de los datos parece que no se puede poner en el mismo plano una violencia ocasional y la violencia de género. En todo caso, e insisto, sin negar que haya episodios de maltrato a hombres en Gran Bretaña o en cualquier otro país, no son comparables.

Quizás habría que analizar la falta de datos de denuncias de los hombres, y las barreras que impiden que los hombres que sean objeto de maltrato denuncien, relacionadas con esa posición de superioridad social que aún se mantiene. Ojalá estas barreras no existieran, y todas las personas que son víctimas de violencias denunciaran para que, de una vez por todas, se evidencie la realidad de la violencia que sufren las mujeres.

¿O alguien puede creer que si varios cientos de miles de hombres británicos (o de otro país) fueran víctimas de violencia producida por sus parejas, tendríamos que esperar a un video de una asociación ‘benéfica’?

(*) Berta Cao es consultora de género y Máster en Género y Políticas de Igualdad.