El tren a ningún sitio

Cartel de la película.
Cartel de la película.

El coreano BoongJoon-Ho (Crónicas de un asesino en serie…) ha adaptado al cine la novela gráfica Snowpiercer (Rompenieves) de Jacques Lob y Jean-Marc Rochete, con sobresaliente resultado estético y narrativo, planteando con inusitada fuerza visual una potente metáfora futurista sobre la destrucción del planeta, la lucha de clases y la manipulación.

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En 2031, tras un experimento fallido, se produce una glaciación artificial y todo el planeta queda congelado. Los únicos humanos supervivientes viajan a bordo de un tren que permanece circunnavegando la tierra eternamente. Están divididos por clases sociales. En la cola, la clase baja, con unas condiciones de vida penosas, y en la cabeza del tren, la máquina y la clase alta, con todo lo necesario. Una policía armada hasta los dientes hace imposible pasar de una parte a otra del tren. Aun así, sigue habiendo intentos cada cierto tiempo.

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BongJoon-ho ha sabido mantener el tono épico del cómic original, haciendo progresar la trama con buen pulso narrativo y manteniendo su interés en un escenario tan complicado y claustrofóbico como el de un tren, además de dotarlo de una estética futurista y artificial, conservando el tono atemporal y casi metafísico de la novela gráfica.

Un plantel de brillantes actores occidentales solventes como Chris Evans o Jamie Bell, junto a estrellas como los irreconocibles Tilda Swinton o John Hurt, además de Ed Harris, acompañadas del famoso actor coreano SongKang-ho, habitual de las películas de Joon-ho, quien mantiene su lengua materna gracias a un artificio de guión, contribuyen con su trabajo medido a elevar la calidad de esta coproducción coreano-estadounidense de ciencia ficción, en el que viene a ser el primer trabajo internacional y en inglés de su director.

A pesar de ello, Snowpiercer (Rompenieves) sigue siendo un producto típicamente coreano, producido por el gran Park Chan-Wook (Old boy), y por tanto goza de una gran calidad cinematográfica, tanto narrativa como visual.

Con un guion eficaz y de progresión dramática calculada, unos planos espectaculares y unas escenas de acción complicadísimas de rodar, pero resueltas con maestría y con el marchamo del cine coreano: agilidad, espectacularidad y originalidad, con complicados ángulos de toma, alteración de la velocidad del rodaje (cámara lenta o rápida), exquisito cuidado de la luz y, sobre todo, mostrando la violencia sin concesiones, Snowpiercer (Rompenieves) se convierte en una cinta sobresaliente, una exquisita rareza oriental en una cartelera necesitada de nuevas propuestas y otras cinematografías.

Un magnífico ejercicio de estilo sobre un relato bien trabado, metáfora de la desigualdad social. Un excelente tributo a la ciencia ficción y al cine de acción, con un trasfondo sociológico interesante y una espectacularidad inusual.