Podemos y varios colectivos rinden homenaje en Canfranc a la España exiliada

  • La estación de Canfranc, pequeña población de Aragón a ocho kilómetros de la frontera, es un lugar de memoria de aquellos años

Un 1 de abril de 1939 se ponía fin a la Guerra Civil española. Más de 500.000 personas habían fallecido y 465.000 personas se vieron obligadas a huir del fascismo por los pasos pirenaicos de la Junquera, Portbou, Le Perthus, Cerbère y Bourg-Madame. Mientras se desarrollaba este doloroso éxodo comenzaba en España la dictadura de Francisco Franco que se alargaría más de 30 años.

La estación de Canfranc, pequeña población de Aragón a ocho kilómetros de la frontera, es un lugar de memoria de aquellos años. Construida como la segunda estación más importante del mundo servía de punto de conexión entre España y Francia. Fue sellada cuando el fascismo tomó el lugar 1936 y también fue testigo de los tiempos más oscuros: cuando Franco recibía en nuestro territorio al destacamento de nazis de la Gestapo en este lugar incluso ondeó la bandera con la esvástica. También fue refugio para los judíos que huían del holocausto y para los que se organizaban para acabar con Hitler.

Por todo ello, el secretario de Organización de Podemos en España, Pablo Echenique, y la diputada de Unidas Podemos Ione Belarra, participan junto a varios colectivos de memoria histórica en un acto este lunes en la estación de Canfranc, un edificio que un día tuvo todo el esplendor y hoy parece abandonado por el paso del tiempo.

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El lugar es elegido para rendir homenaje a esa “España que luchó y resistió en el exilio, basada en la solidaridad y en el apoyo mutuo, que fue la vanguardia de Europa en conquista de derechos y que defendió la democracia frente a la España aislada y conservadora”. Recuperar estos valores, según la formación morada, sirven para reivindicar “una España que mira hacia Europa, la España de los valores democráticos, la España moderna y de derechos”.

No hay que olvidar que Canfranc pasó de su trajín habitual de pasajeros europeos y españoles, a convertirse en la puerta de salida del pago de Franco a Hitler por su apoyo en la guerra civil, por los bombardeos de la Legión Cóndor sobre la población civil en retaguardia, por los de Gernika. El pago fueron miles de toneladas de wolframio que salieron por esta estación y que estuvieron pagados por lingotes de oro expoliados a los judíos por los nazis en toda Europa.

Este lugar que hoy sirve para reivindicar la memoria de los exiliados y que cuenta con 90 años de historia está en proceso de recuperación. El Ejecutivo aragonés ha diseñado un nuevo plan integral de rehabilitación de la zona y, según sus propias estimaciones, estará concluido en 2021.