Esperanza Aguirre, su vista ‘neocon’ y la alternativa verde de Equo

López de Uralde, el pasado jueves, día 17, durante la presentación del informe 'Ideas para una España más sostenible'. / partidoequo.es

Equo acaba de presentar, el viernes, su informe sobre “Ideas para una España más sostenible creadora de Empleo”, con el que contribuye a trazar las líneas necesarias para crear puestos de trabajo al margen del desarrollismo urbanístico e infraestructural que parece ser el camino escogido por el actual Gobierno del PP... y como también lo fue por el anterior del PSOE, y tantos otros que le precedieron. La aportación de Equo es oportuna porque en estos últimos tiempos parece que han vuelto a tomar cuerpo las opciones de recuperación económica basadas en lo de siempre: construcción de infraestructuras faraónicas y reiteración de la inflación inmobiliaria aunque ahora disfrazada de “infraestructuras turísticas”.

Y pasa esto ahora, a pesar de que hace ya año y medio que Greenpeace puso muy claramente negro sobre blanco que, tras el estallido de la burbuja inmobiliaria, España había optado por crear otra infraestructural cuyo mejor exponente era, y sigue siendo, el empeño en continuar construyendo y ampliando puertos de dudosa credibilidad.

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Fue en su informe Destrucción a Toda Costa 2011 (DTC 2011) en el que que Greenpeace dejó claro lo que estaba pasando al respecto y, previsible y desgraciadamente, lo que iba a seguir pasando según parecía entonces. Efectivamente, ha seguido pasando, como hemos podido constatar muy recientemente con la inauguración del último tramo de conexión del AVE desde Madrid a la frontera francesa, el trayecto Barcelona-Girona-Figueres.

Posiblemente, esa porción de vía de alta velocidad no sea de mucha utilidad hasta que Francia se decida a empujar la construcción de los tramos que faltan para que se pueda hablar de verdadera efectividad del AVE de Madrid a París por el nordeste español. La cosa viene de lejos , lo que no empece que las autoridades españolas a sus distintos niveles sigan haciendo caso omiso de lo que se advierte desde hace tiempo por las organizaciones ecologistas y sociales.

A pesar de las ya antiguas advertencias de los grupos ecologistas de que las conexiones ferroviarias del carísimo AVE hubieran costado un tercio de los euros invertidos y tendría más utilidad social si se hubiera optado por la velocidad alta y no por la Alta Velocidad, parece que ahora se cae en la cuenta del asunto.

Esperanza Aguirre, el miércoles, día 16, durante la conferencia que pronunció en Murcia. / Juan Francisco Moreno (Efe)

Queda además y ahora bien claro, gracias al informe reciente de Equo, que sí hay alternativas también en esto como en otras cuestiones que han provocado la crisis sistémica que nos azota y de la que parece que vamos a tardar años en salir. Mientras, personajes que se hacen llamar liberales, pero que cuadran mejor en el sector neocon del pensamiento reaccionario, tipo Esperanza Aguirre, siguen arrimando el ascua a la raspa de su sardina, puesto que hace ya tiempo que la molla desapareció y no queda otra cosa que esqueleto.

La lideresa aprovechó su primera comparecencia pública como cazatalentos fuera de Madrid, el miércoles en el foro católico “Nueva Murcia", para manipular a su gusto y manera ideas críticas como la famosa The party is over, para llegar a la conclusión de que estamos ante “el fin de un modelo de organización social”, como si la cólera de Dios estuviera a punto de desatarse sobre nuestras cabezas antes de que entremos en Eldorado postcapitalista.

Efectivamente puede parecer así, pero la alternativa neocon que proponen Aguirre, toda vestida de verde, y los suyos, incluyendo la de las guerras sociales preventivas –el euro por receta “es una medida disuasoria” y “una cuestión filosófica”, dijo entre otras no menos notables boutades que hicieron la delicia de su entregado público– no son exactamente las que se proponen desde otros sectores en los que queda enmarcada la propuesta de Equo.

El coportavoz de ese partido, Juan López de Uralde, sostuvo el jueves en Madrid que “con lo que se ha dado a la banca se podrían crear un millón de empleos”. Verdes, sobre todo, pues de eso se trata el informe presentado el viernes por ese partido. Los puntos básicos de la propuesta de Equo son sencillos de enunciar: Aplicar una legislación ambiental más ambiciosa; desarrollar programas y políticas sectoriales específicas; poner en marcha políticas de empleo basadas en la formación y capacitación para nuevas oportunidades de empleo verde; impulsar el desarrollo empresarial sostenible especialmente referido a las pymes y fomentar la economía social y solidaria en sectores sociales y empresariales verdes.

Lo que Equo propone viene a ser que el Estado recupere su papel como planificador de la nueva economía. Justo lo contrario de lo que la neocon Aguirre y sus adláteres propugnan, que sería ni más ni menos que nos olvidemos del Estado y el laissez faire más extremo siga reinando.

Hay que precisar que no son estrictamente novedosas ni exclusivas las propuestas de Equo, pues en su informe se recogen algunas que ya vienen siendo enunciadas por el movimiento ecologista en general y por otros partidos de izquierda, pero sí son la última sistematización de esas líneas de pensamiento puestas al día para servir de alternativa a los modelos de crecimiento que proponen, como Aguirre, una salida de la crisis sistémica por la misma vía, ferroviaria o no, por la que entramos hace ya cinco años cumplidos.