Valdecañas recuerda a El Algarrobico: PP y PSOE hacen y deshacen mientras IU mira

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Vista de la isla de Valdecañas (Cáceres), en medio del embalse del mismo nombre. / MarinaGrupo (YouTube)

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Ocurre, a veces, que las buenas noticias, las positivas, abren más interrogantes de los que cierran. Así que, además celebrar la sentencia del Tribunal Supremo que ordena derribar el complejo Marina de Valdecañas (Cáceres), hay que volver a tener presente el largo, tedioso e indignante asunto del hotel que sigue en pie en la playa del Algarrobico.

La sentencia del Supremo deja claro que el complejo urbanístico de lujo ––chalets a medio millón de euros, con campo de golf de 18 hoyos–– debe ser derruido porque no se puede construir semejante disparate en un espacio protegido por la red Natura 2000, y que se hizo gracias a un cambio de clasificación de los terrenos apoyado por los partidos mayoritarios PP y PSOE.

El Gobierno minoritario actual de Extremadura, encabezado por el centrista José Antonio Monago (PP) y sostenido por Izquierda Unida extremeña, ya ha hecho saber inmediatamente que recurrirá al Tribunal Constitucional la sentencia del Supremo.

Todo huele, demasiado, al precedente establecido por el caso del hotel de Azata del Sol, en la playa almeriense de El Algarrobico: hace ya más de una semana, el viernes de la semana pasada, que el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía se tenía que haber pronunciado definitivamente, tras el final de las deliberaciones pertinentes, para declarar la ilegalidad de la licencia que permitió esa construcción y, consecuentemente, ordenar su derribo.

No lo ha hecho. Y en ese punto está la larguísima guerra ––es decir, sucesión de batallas–– iniciada en 2003 por grupos ecologistas y ciudadanos con el fin de echar atrás tamaña barbaridad consentida y promovida legalmente por ayuntamientos en manos del PSOE, primero, y del PP después; mantenida con la complicidad legal de diversos estamentos de la Junta de Andalucía, gobernada por el primero de esos partidos desde hace más de 20 años; y, también, obviada sin mayores consecuencias por el último gobierno socialista español y su última ministra de Medio Ambiente, Rosa Aguilar.

Pues, a imagen y semejanza, en ese punto estamos ante el glamuroso complejo urbanístico de Valdecañas, construido en la única isla del pantano del mismo nombre, gracias al “fuenteveojuna” de PP y PSOE para cambiar la Ley del Suelo extremeña y dar patente de corso en 2010 al negocio lesivo para el medio ambiente.

Y ahora, en 2014, tras la sentencia del Supremo y la anunciada intención de la Junta de Extremadura de llevarla al Constitucional para que no se derribe nada en la isla de Valdecañas, cabe preguntarse si el PP gobernante en minoría va a contar también con el apoyo de la IU extremeña para mantener el sinsentido.

Desde la ocurrencia del boom inmobiliario propiciado por la aquella Ley del Suelo del primer gobierno de José María Aznar, se han visto numerosos episodios de “colaboración” municipal del PP y del PSOE en desmanes urbanísticos y ambientales. El Algarrobico es un claro ejemplo. La Isla de Valdecañas, el más reciente. Cierto es que ese extremo también se ha dado, muy aisladamente, en algunos municipios o ediles de IU que han sido coherentemente desautorizados por la coalición rojiverde.

¿Será suficiente motivo para retirar el apoyo de IU al Gobierno de Monago el empecinamiento de éste en sostenerla y no enmendarla tras la sentencia del Supremo ordenando el derribo del complejo de Valdecañas? ¿O se contentará con la iniciativa parlamentaria ––que será probablemente desestimada–– pidiendo que no se recurra la sentencia? Se admiten apuestas.

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