FEMINISMOS

Cuando tu amigo te viola en su casa: mitos que derriba la macroencuesta sobre violencia machista

  • La macroencuesta sobre violencia sexual revela que el 13,7% de mujeres de más de 16 años ha sufrido algún tipo de violencia sexual a lo largo de su vida
  • El 49% de las mujeres que han sufrido violencia sexual fuera de la pareja aseguran que el agresor fue un amigo o conocido
  • Solo un 8% denuncia. Entre las que no lo hacen, los motivos que alegan son "que era menor" (35,4%), que no le dio importancia a lo sucedido (30,5%) o la vergüenza (25,9%)

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Las agresiones sexuales se producen con más frecuencia por personas conocidas por la víctima y en espacios privados como las casas. A veces no dejan huellas físicas. Los primeros resultados de la Macroencuesta de Violencia contra la Mujer 2019, presentada este jueves por el Ministerio de Igualdad, ponen luz sobre la violencia sexual y permiten desmitificar algunas creencias asociadas a las agresiones, como el estereotipo de violador desconocido que aborda a las mujeres en la calle. Existen, sí, pero en muchos casos los violadores son un familiar o un amigo.

Una de las novedades que ha introducido la macroencuesta de 2019 respecto a las de 2015 es ampliar el foco sobre la violencia sexual fuera de la pareja. Era una de las zonas grises que el feminismo pedía iluminar. En esta encuesta se pregunta por varias formas posibles de violencia sexual, el acoso sexual y el acoso reiterado o stalking para después extrapolar los porcentajes al resto de la población.

La encuesta parte de una concepción amplia de la violencia sexual. La violación es la punta del iceberg, que tiene como base tocamientos indeseados u otro tipo de comportamientos intimidatorios. Las respuestas de las encuestadas permiten dibujar una imagen más real de la violencia que sufren muchas mujeres. Interpretamos los datos con la ayuda de Sonia Lamas Millán, psicóloga feminista experta en violencia contra las mujeres, que además recuerda que la violencia sexual va mucho más allá de la penetración vaginal: "Es cualquier manifestación que ataque la sexualidad de las mujeres".

Más frecuente de lo que pensamos

El primer dato de la encuesta revela que hay un problema estructural. El 13,7% de mujeres de más de 16 años (2.802.914) ha sufrido algún tipo de violencia sexual a lo largo de su vida, ya sea por parte de su pareja o de personas con las que no ha mantenido una relación. El 1,8% (359.095 mujeres) la ha padecido en el último año.

Un 6,5% (1.322.052 mujeres) han sufrido esta violencia con alguien con quien no tenía una relación de pareja. Además, la encuesta revela una cifra dramática: un 3,4% (703.925 mujeres) del total de mujeres ha sufrido violencia sexual en la infancia (antes de cumplir los 15 años de edad). Según la encuesta, 453.371 mujeres de 16 o más han sido violadas alguna vez en su vida.

Las agresiones en la infancia dificultan el proceso posterior. Con una nula educación afectivo-sexual, muchas mujeres ni siquiera identifican los episodios como violencia "Lo cuentan cuando son mujeres adultas. Cuando empiezan a trabajar sobre ello es porque ya no pueden más, su vida ya está patas arriba", explica sobre muchos casos con los que ella ha trabajado. Cuando las víctimas son capaces de identificarse como tal, ya han pasado meses o años.

El violador es tu amigo

En el imaginario colectivo, se dibuja al agresor sexual como un tipo desconocido que asalta a la mujer en un callejón oscuro, pero los datos de la macroencuesta indican una realidad diferente. El 49% de las mujeres que han sufrido violencia sexual fuera de la pareja aseguran que fue un amigo o conocido, el 21,6% un familiar y 'solo' el 39,1% ha sido víctima de un desconocido.

Esta circunstancia condiciona todo el proceso. "Cuando hay un vínculo con una persona del entorno, se ponen en cuestionamiento muchas cosas. Por un lado, la culpa y por otro, la no identificación", explica la experta. A la víctima le cuesta no solo denunciar, sino también hablar de ello en su círculo íntimo: "Desvelar la violencia sexual supone una reacción por parte de la familia. Es difícil explicarle a tu madre que cuando se iba a trabajar, el tío a quien encargaba cuidarte abusaba de ti. Eso pone en jaque la institución familiar", explica sobre los retos ante los que se enfrenta la víctima.

Y el lugar, una casa

Aunque las agresiones de los casos más mediáticas se hayan producido en lugares públicos, las cifras indican que los hogares tampoco son siempre seguros para las mujeres. El 44,2% de los episodios sucedieron en una casa: 18,5% en su propia casa, 20,1% en casa del agresor, 9,7% en la casa de otra persona. De hecho, cuando la agresión es una violación, el porcentaje se eleva hasta el 59,1%.

En segundo lugar, con un 32%, se sitúan las zonas abiertas como calles o parques, mientras el 17% fueron bares o discotecas.

"Cuando llegó el confinamiento por el coronavirus, desde las organizaciones feministas hicimos una llamada de atención sobre que la violencia sexual se produce en un entorno que se presupone seguro como una casa. Sabíamos que muchas niñas, jóvenes y mujeres no iban a poder denunciar porque tenían al agresor en el hogar", asegura la experta.

Pocas denuncias

Solo el 8% de mujeres que han sufrido algún tipo de violencia sexual fuera de su pareja ha denunciado ante la policía o los juzgados. Si se contabiliza las interpuestas por otra persona o por una organización, se eleva al 11%. Esto quiere decir que la mayoría de ataques a la libertad sexual nunca se denuncian.

El motivo principal que esgrimían las mujeres para no denunciar es que "era menor" (35,4%), que no le dio importancia a lo sucedido (30,5%), la vergüenza (25,9%), que la agresión haya sucedido “en otros tiempos en los que no se hablaba de estas cosas” (22,1%) y el temor a no ser creída (20,8%).

Cuando hablamos solo de un delito de violación, los motivos más citados son la vergüenza (40,3%) y el haber sido menor cuando tuvo lugar la violencia sexual (40,2%). El 36,5% cita el temor a no ser creída y el 23,5% el miedo al agresor.

La psicóloga describe dos mecanismos que retrasan las denuncias y que están relacionados con el patriarcado, la falta de una educación sexual y que los niños se enfrenten a nuevas realidades como la pornografía sin ninguna información. "Toda víctima tiene dos mecanismos que saltan de forma automática. El primero, el no reconocimiento, el segundo, la culpa. Piensa que la culpa la ha tenido ella por quedar con él, por no decirle que no a tiempo o por iniciar una relación y no querer seguir. Se nos educa en ese imaginario", explica.

Tampoco buscan ayuda en los recursos especializados

La encuesta revela que estas mujeres no acceden a los recursos existentes. El 84,1% de las víctimas de violencia sexual y el 67,2% de las mujeres que han sufrido una violación no han buscado ayuda formal tras lo sucedido. Solo el 10,2% buscaron ayuda psicológica para afrontar lo sucedido (21,8% en el caso de una violación) y el 6,5% ayuda médica (14,4% en el caso de una violación). El resto de los servicios son muy poco citados.

Lamas Millán explica que las mujeres buscan sus mecanismos para evitar contarlo por culpa o por vergüenza. Callan y espera a que pase, pero una agresión deja heridas profundas: "Piensan que pueden olvidarlo o que el tiempo lo cura todo, pero nosotras siempre recomendamos que acudan a la psicología especializada cuanto antes. Una agresión desmorona todo tu esquema de seguridad".

No todas las violaciones dejan rastro físico

Otra de las creencias más extendidas es que las agresiones sexuales siempre dejan secuelas físicas visibles y reconocibles. En este estudio, el 25% de las mujeres que han sufrido una violación ha tenido cortes, rasguños, moratones o dolores y solo el 18,7% lesiones en los genitales.

Si volvemos a la violencia sexual en su conjunto, solo el 16,2% de las mujeres que han sufrido violencia sexual ha sufrido lesiones físicas como consecuencia de esta violencia en algún momento de su vida, porcentaje que asciende al 37,8% entre las mujeres que han sufrido una violación. "Un agresor conocido no utiliza la fuerza física, es más probable que eso lo haga un desconocido. Además, hay sustancias que anulan la voluntad de las mujeres".

Eso no quiere decir que la violencia sexual no deje consecuencias físicas y psicológicas profundas, aunque no sean tan evidentes. Por citar solo un ejemplo, en el estudio se les preguntó si habían acudido a urgencias en los 12 meses anteriores. El 43,7% de las mujeres víctimas de violencia sexual y el 58,8% de las que han sido violadas afirman haber utilizado algún servicio de urgencias por algún problema o enfermedad, frente al 28,3% de las que nunca han sufrido violencia sexual.

En las primeras cifras del estudio, aparece otra conclusión preocupante: las mujeres que han sufrido una violación tienen casi 6 veces más riesgo de tener pensamientos suicidas. Mientras que el 6,5% de mujeres que nunca han sufrido una agresión han tenido pensamientos de suicidio, mientras el porcentaje asciende al 27,7% entre las mujeres que sí han vivido estos episodios y alcanza al 38,2% de las mujeres que han sido violadas en algún momento de sus vidas.

El acoso sexual

La macroencuesta también interroga a las mujeres sobre el acoso, entendido como "una serie de comportamientos no deseados y con una connotación sexual: miradas insistentes o lascivas, contacto físico no deseado, exhibicionismo, envío de imágenes o fotos sexualmente explícitas que le hayan hecho sentirse ofendida, humillada, o intimidada a la mujer, por citar algunos ejemplos".

Del total de mujeres, el 40,4% (8.240.537 mujeres) han sufrido algún episodio de acoso sexual en algún momento de sus vidas, y el 10,2% (2.071.764) en el último año. El 18,5% (3.778.356) del total de mujeres aseguran que estos episodios se han dado en la infancia.

El 74,9% de las mujeres que han sufrido acoso sexual hablan de miradas insistentes o lascivas que les han hecho sentirse intimidadas, y el 40,4% han tenido contacto físico no deseado como, por ejemplo, proximidad innecesariamente cercana, tocamientos de partes de su cuerpo o besos, tal y como relata el resumen ejecutivo.

Stalking o acoso reiterado

También han estudiado el stalking, que definen como "comportamientos realizados por una misma persona de forma repetida de forma que causaron miedo, ansiedad o angustia a la mujer entrevistada: llamadas telefónicas obscenas, amenazantes, molestas o silenciosas, que a la mujer le hayan seguido o espiado, que le hayan dañado intencionadamente cosas suyas o le hayan hecho propuestas inapropiadas en internet o en redes sociales", por citar algunos ejemplos.

Del total de mujeres, un 15,2% (3.095.357) aseguran haberlo sufrido en algún momento de sus vidas, y el 3,0% (613.917) en el último año.

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