Nuevo ciclo para las izquierdas: el PSOE apuesta por caminar sin muleta

  • "Estamos más cerca que nunca de gobernar", aseguraba Iglesias
  • Carmen Calvo apuesta por un gobierno socialista en solitario

En las páginas de El Mundo, Federico Jiménez Losantos se repite más que el alioli y prosigue con el impulso literario que tanto ha promovido pero que ha perdido en las urnas (la liquidación de España), erre que erre. Luis María Ansón le rebate, unos centímetros de papel más hacia la derecha, apretando hacia una gran coalición en la que entren PSOE y Ciudadanos, los grandes vencedores de la noche de ayer, incluso el PP podría caber, canela fina. La derecha se desintegra en tres, como dios que es uno y trino, y en la calle Génova titubean sobre sacar el cartel de "sede en venta". Los dirigentes de Vox se saben con sueldo público para los próximos años y celebran más los resultados que sus militantes. Albert Rivera, ¿lo oyen?, es el aspirante al liderar la oposición ante un Casado que no se sabe si dentro o fuera.

Mientras esto, a la izquierda, el PSOE de resaca tras la conga nocturna de Ferraz. El voto de izquierdas se unifica en torno a Pedro Sánchez ante el runrún de que llegaba la ultraderecha y se convierte en el héroe de la política de los últimos años, venció a la cortesana prensa madrileña en tres ocasiones: en las primarias frente a Susana Díaz, en el paso dado para presentar la moción de censura de hace menos de un año y ayer. Tras varios intentos de matarlo, Sánchez dirigirá la política española durante los próximos años salvo infarto repentino. Con 123 diputados y cerca del 30% del apoyo electoral, Carmen Calvo recuerda la línea marcada por el partido durante la campaña: objetivo gobernar en solitario y llegar a pactos con otras fuerzas parlamentarias para ir avanzando.

"Sí se puede", coreaba la militancia socialista en la calle Ferraz, cuando aparecía en la pantalla la comparecencia de Pablo Iglesias. "Con Rivera, no", apuntillaron, cuando Sánchez salió al balcón a celebrar, y a negarse a cualquier cordón sanitario. El tsunami socialista, generado por una sociedad altamente movilizada para frenar a la ultraderecha, ha dejado a la suma de Unidas Podemos y En Comú Podem por debajo del 15%, unos resultados modestos, para reflexionar. Resultados por encima de lo que pronosticaban las encuestas antes de una brillante campaña, aupada por la madurez del candidato en los debates televisivos, pero la coalición izquierdista se deja por el camino a 25 diputados y a todos los senadores.

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Pablo Iglesias se incorporó a la constante campaña electoral con una afirmación: "Estamos más cerca que nunca de gobernar". Los escaños de Unidas Podemos pueden servir para formar un gobierno de coalición con el PSOE, pero no son imprescindibles. De conseguir "cambiar las cosas con el BOE en la mano", ocupando alguna cartera ministerial, o de ser el cuarto partido en importancia en el Congreso sin funciones ejecutivas, dependerá la aprobación y acierto de la estrategia de Princesa y la actual dirección de Podemos. El fantasma de "la muleta del PSOE" recorre los despachos de Unidas Podemos y parte de la militancia de Unidas Podemos no lo ve claro. El último ejemplo, Compromís. Malos resultados para los de Mónica Oltra en los comicios a la Generalitat valenciana. Ximo Puig ha rentabilizado el Pacte del Botànic y los frutos del Govern progresista. Compromís y Unidas Podemos, bajan, aunque serán necesarios para gobernar. Sobre el gobierno conjunto con el PSOE, desde IU no se refieren al escenario todavía, reconocen que hace falta un gobierno de izquierdas y llamarán, dado el caso, a la reflexión colectiva orgánica.

"Hemos dado una imagen de nuestra situación interna que no ha estado a la altura". La autocrítica de Iglesias de ayer se refirió a las múltiples y constantes broncas y jaleos en las filas del espacio del cambio. Los resultados han dado la razón a quienes han apostado por la unidad entorno a Unidas Podemos y han abofeteado a las escisiones y deserciones. Compromís, que en 2016 concurrió bajo el paraguas de Unidos Podemos, en esta ocasión, en solitario, pierde tres diputados, solo revalida a Joan Baldoví para el Congreso. En Marea, que se presentó por solitario, rompiendo el bloque unitario de las izquierdas gallegas, ha conseguido el nada épico resultado del 1%. Gaspar Llamazares, que había forrado de carteles con su cara las calles de Madrid, tan solo ha conseguido seducir a 30.000 personas a pesar de sus múltiples apariciones en La Sexta. Íñigo Errejón y su proyecto Más Madrid habrán tomado nota de esta tendencia. Por su parte, PACMA vuelve a quedarse a las puertas del Congreso con 326.000 votantes animalistas.

"España es plurinacional", una de las conclusiones que extrajo Iglesias ayer tras leer los resultados. La contundente victoria de ERC en Catalunya y los buenos resultados de PNV y EH Bildu en Euskadi, donde ninguna de las derechas y ultraderechas sacaron representación, son buena señal de que esto es así. "Diálogo" es el mensaje que los independentistas han lanzado y Sánchez tiene la oportunidad de enfrentarse al problema territorial para darle una solución. A la ciudadanía no le importa el relator. Al relator le costó llenar Colón y también llenar las urnas de votos reaccionarios.

El horizonte electoral con las elecciones municipales, autonómicas y europeas en mayo puede retrasar la conformación de pactos en el Congreso. Los resultados de ayer marcan que el PSOE podría no gobernar en algunas comunidades por el descenso del apoyo a Unidas Podemos a pesar de ser el partido más votado. Los pactos PSOE-Ciudadanos podrían llegar por debajo, en ayuntamientos y autonomías, para cristalizarse, más adelante, en el Estato.

No son halagüeños para los ayuntamientos del cambio los datos recogidos ayer en el Ministerio del Interior. En Madrid, Manuela Carmena podría perder el ayuntamiento, pues la suma de PP, Ciudadanos y Vox consigue un 52% de los votos. En Barcelona, ERC ha obtenido un 23% y PSC un 22,8%, mientras que En Comú Podem, tan solo un 16,4%. Un gobierno de izquierdas parece evidente, pero el alcalde podría ser Ernest Maragall en detrimento de Ada Colau. En Valencia, Compromís gobierna con Joan Ribó a la cabeza. Las derechas y ultraderechas sumaron ayer un 48,32% frente al 47,59% de las izquierdas. En Zaragoza, la suma de las derechas también superó el 50% de los apoyos. Las principales banderas del espacio del cambio, en peligro.

Un nuevo ciclo político se asoma. Distintas voces de las izquierdas apuestan porque tras el 26 de mayo se abra un proceso de reflexión. El ciclo que surgió del 15-M y que aupó a unos resultados excepcionales de las izquierdas y llevó a las principales alcaldías a opciones de izquierdas toca su fin. El PSOE aglutina el voto de izquierdas frente a la amenaza de la ultraderecha. Una ultraderecha revitalizada al calor de las tensiones territoriales que aprovecha la oleada reaccionaria internacional. El PSOE puede elegir caminar sin ayuda de muleta. Nuevo ciclo político para las izquierdas.