Baloncesto y racismo, una historia indisociable (II)

  • Otra de las formas donde aparece el racismo dentro del baloncesto es en las categorizaciones creadas de unos deportistas y otros en función de su color de piel
  • Los jugadores de baloncesto ya sea en las competiciones europeas como en la NBA no están exentos de sufrir racismo fuera del entorno del baloncesto
  • "Las estructuras de hoy, dominadas por el capitalismo y el racismo, en vez de solucionar los problemas de base, lo utilizan para su beneficio económico"

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Pablo Muñoz Rojo, Licenciado en Sociología por la Universidad Complutense de Madrid con Máster en Relaciones Internacionales y Estudios Africanos por la Universidad Autónoma de Madrid. Autor del libro Sí es un problema de racismo de la editorial Diwan.

Otra de las formas donde aparece el racismo dentro del baloncesto, y del deporte en general, es en las categorizaciones creadas de unos deportistas y otros en función de su color de piel. Heredando los relatos durante la esclavitud que reducían los cuerpos negros a meros animales como herramientas de trabajo como cuerpos prelógicos, se tiende a valorar el físico de la persona, sus condiciones atléticas, pero en muy pocas ocasiones se hace mención la inteligencia del jugador. El jugador inteligente es el blanco. Si bien, en los torneos internacionales se reconoce por obviedad a la selección estadounidense como la mejor del mundo, se le suele achacar a su físico, a su velocidad capacidad de salto, se habla del jugador como “bestia”. Lo mismo ocurre con otros países donde la mayoría de los jugadores son negros como podría ser la selección de Francia. Pero por otro lado a selecciones de corte europeo, claramente blancas, como Serbia o Lituania se les califican como jugadores inteligentes, listos y hábiles mentalmente en el juego.

Esta lógica, que se ha venido dando históricamente en la prensa deportiva, se evidenció de la forma más manifiesta con el tweet de uno de los periodistas referentes y más mediáticos de España. Manolo Lama señaló el pasado verano para la final del Mundial de Baloncesto celebrado en China: “Final del Mundial de BASKET. Se viene abajo otro mito del baloncesto. España-Argentina ni un solo jugador de color. Antes BASKET era igual a músculo ...ahora ya no".

Como sostienen diferentes estudios académicos, tal y como recogen Contreras Jordán, Pastor Vicedo y González Víllora en su ya mencionado ensayo La influencia de los deportistas de élite en las actitudes y estereotipos racistas de los escolares, se ha encontrado “evidencias de la existencia de un estereotipo racial común sostenido por la mayoría de la sociedad americana, la cual consideraba a los atletas de color superiores físicamente pero menos inteligentes, mientras que los atletas de raza blanca fueron considerados superiores cognitivamente, más listos”.

De esta forma se reproduce la dicotomía de quienes hacen parte de los campos del saber y la creación de conocimiento y quienes no. La estrategia, la táctica y la creación de teoría sobre metodologías del juego están en manos de las personas blancas de la misma forma que la academia no apoya ni visibiliza los resultados de las personas afrodescendientes en la misma media, y si no es así, ponte a pensar cuantos académicos o académicas afros conoces.

Racismo en lo concreto

Por otro lado, los jugadores de baloncesto ya sea en las competiciones europeas como en la NBA no están exentos de sufrir racismo fuera del entorno del baloncesto en tanto que personas negras que viven en sociedades racistas.

El racismo, como elemento estructural que se ramifica en todos los aspectos de lo político, económico, cultural y social, tiene implicaciones en lo cotidiano. Y esto, que será mitigado o atenuado en función de la clase, del género, de la identidad sexual y su orientación, entre otras categorías, afectará a todas las personas negras.

Algunos ejemplos del racismo que han vivido jugadores de baloncesto de mayor o menor reconocimiento y en diferentes categorías son estos:

  • Marquie Smith, exjugador del Boet Mataró de la Liga EBA, el CB Castellar el CB Prat de la Liga Leb Oro y doble ganador de las dos primeras ediciones del concurso de mates ALLSTAR de Copa Catalunya. Denunció que durante una noche de San Juan en la playa de la Barceloneta tras recriminar a un miembro de seguridad que le había tirado un petardo en las piernas, recibió varios puñetazos por parte de distintos vigilantes. Estos golpearon y le quitaron el teléfono a otros chicos negros que estaban grabando lo sucedido. Cuando intentaron denunciar lo ocurrido fueron cuestionados por la policía en comisaria pese a las evidentes muestras en el rostro de la paliza. Todo esto se puede encontrar en el portal online Es Racismo con quienes se puso en contacto para hacerlo público.
  • Larry Abia, jugador del Leyma Coruña de la LEB Oro, y ganador de una Eurocup con el Valencia Basket la temporada 2013-2014, denunció en su cuenta de Twitter el racismo que sufrió al intentar alquilar un piso: "Ir a ver un piso y que te digan: 'No alquilamos a gente de color'" señalando que no era la primera vez que le pasaba.
  • El exjugador del Real Madrid de baloncesto, Marcus Slaughter, fue retenido en el aeropuerto de Barajas por la Guardia Civil cuando se iba de vacaciones. Slaughter denunció el trato por parte de los agentes con insultos como “puto negro”.
  • El jugador griego Thanasis Antetokounmpo, durante un partido como miembro del equipo Panathinaikos en el 2018, fue tildado de simio por un periodista de la prensa del propio país. Su hermano, el actual MVP de la NBA, Giannis Antetokounmpo reconoció en su momento: “No he podido dormir en los últimos días en vista del reciente incidente racista. Si esto le puede pasar a Thanasis, que representa con orgullo al equipo nacional griego y al club Panathinaikos, no me puedo imaginar lo que soportan otras personas de color en Grecia”.
  • En Italia durante un torneo de baloncesto Sub 13 organizado por la escuela de baloncesto Schuster en Milán, un niño italiano de origen etíope fue interpelado desde la grada al grito de “negro de mierda” tal y como denunció la madre y reconoció el club.
  • En el 2015 el jugador profesional suizo de la liga estadounidense NBA Thabo Sefolosha, sufrió abusos policiales tras unos altercados, en los que él no estaba involucrado, en un Club de Nueva York provocándole una rotura de peroné que le dejó sin poder competir una temporada entera. Sefolosha terminó siendo absuelto de los cargos que se le imputaban.
  • El jugador de los Milwaukee Bucks de la NBA Sterling Brown denunció abuso policial tras estar mal aparcado al ir a comprar a una farmacia. Terminó en el suelo esposado por la policía tras recibir una descarga con una pistola eléctrica. La ciudad de Milwaukee le ofreció 400 mil dólares para resolver su demanda acusando a la policía.
  • Durante un partido de NBA entre Oklahoma City Thunder y los Utah Jazz, dos aficionados desde las primeras sillas lanzaron comentarios racistas contra el que era jugador de Oklahoma Russell Westbrook, a los que este respondió claramente violentado. Si bien los dos aficionados fueron sancionados sin poder volver a entrar al estadio, el jugador fue multado por responder los insultos racistas con 25 mil dólares.
  • Lebron James, uno de los mejores jugadores de la liga, y de siempre, sufrió pintadas racistas en la puerta de su casa. Tras denunciarlo señaló públicamente que “No importa cuánto dinero tengas, no importa lo famoso que seas, no importa cuánta gente te admira, ser negro en Estados Unidos es duro. Y todavía tenemos un largo camino, como sociedad, para sentirnos iguales”.
  • Por su conexión con el mundo del baloncesto, y porque permite reflejar cómo el racismo supera las lógicas de clase y género una vez más, se puede incluir el caso de la actriz Gabrielle Union y mujer del jugador ya retirado Dwyane Wade. Siendo jurada del popular programa de televisión America's Got Talent fue despedida tras denunciar diferentes actitudes racistas durante su trabajo.
  • Donald Sterling, el que fuera propietario de los Ángeles Clippers de la NBA, en conversaciones con su novia llegó a decir que “Me molesta mucho que difundas que te estás relacionando con gente negra. ¿Tienes que hacerlo? Puedes dormir con ellos. Puedes traerlos aquí. Puedes hacer lo que quieras. Lo poco que te pido es que no lo promociones, que no los lleves a mis partidos, que no los traigas al pabellón” (…) “No pongas a Magic ahí, en Instagram, para que el mundo lo tenga que ver y luego tengan que llamarme. Y no le traigas a mis partidos ¿Por qué te haces fotos con minorías?”. En esta ocasión tras las quejas de los jugadores y las amenazas de no jugar en el pabellón de Sterling, la NBA decidió apartarle de la competición.

Por último, conviene destacar el caso de Giannis Antetokounmpo, el actual MVP (Most Valuable Player) de la NBA, un jugador griego de origen nigeriano. Su vida es un ejemplo más del racismo estructural en Europa. Nació en Atenas, pero hasta los 18 años no pudo solicitar la nacionalidad griega porque sus padres eran inmigrantes nigerianos. Durante un tiempo vivió de la manta -como mantero en la venta informal- bajo el riesgo de ser detenido por la policía y deportado. “Hace seis años tenía miedo de salir de casa por si me deportaban” reconoció en una entrevista que le hizo Robert Álvarez para el El País el uno de julio del 2019. Podía ser deportado a un país que nunca había pisado. Había nacido en un país que le consideraba un ilegal por el estatus de sus padres.

Este es el resultado de Ius sanguinis por el cual el derecho a la nacionalidad solo se transmite “por sangre” y no así por haber nacido en el territorio del estado ya sea por parte de padres y madres que hayan adquirido la nacionalidad previamente, o simplemente que no la tengan. De esta forma aquellas hijas o hijos nacidas heredan el estatus legal de los padres y/o madres por lo que aquellas que hayan nacido de personas con estatus de “ilegalidad” pasaran a ser “ilegales” para el Estado con la amenaza constante de encarcelamiento y deportación.

En la entrevista señalaba: “Cuando éramos niños, nuestros amigos obtenían sus identificaciones y pasaportes. No entendíamos qué estaba pasando. Preguntamos a nuestros padres ‘¿Por qué no tenemos identidad ni pasaporte? ¿Por qué no podemos viajar con nuestros amigos?' No pudieron explicárnoslo. Nunca tuvieron la ocasión ni de votar, ni de expresar su opinión. Es increíble. Gracias a Dios, nosotros encontramos a la gente que nos dio la oportunidad de vivir mejor, como una familia. Y poco a poco, al menos en Grecia, se va dando la oportunidad a ese tipo de personas. Es un problema muy complicado y no va a ser fácil resolverlo. Espero que esos inmigrantes que hay en toda Europa tengan esa oportunidad de vivir mejor.”

Giannis sabe lo que es correr para que no te coja la policía por su origen, sabe lo que implican las leyes racistas europeas que criminalizan a las personas que buscan sobrevivir bajo un sistema que les niega la propia existencia. Sus padres, como tantas otras personas en Europa, no pudieron ejercer los derechos políticos del resto. Conoce en carne propia la realidad del racismo. Todo ello mientras jugaba al baloncesto.

Las voces que se levantan

Cada vez más jugadores se están posicionando públicamente contra el racismo en la sociedad. En ese sentido ha habido numerosas declaraciones públicas y gestos denunciando tanto situaciones que surgen dentro de los estadios como el racismo que viven el resto de la población en las calles. Algunos ejemplos de ello serían:

  • En el 2012 los jugadores de Miami Heat posaron con una capucha puesta en denuncia del asesinato del joven negro de 17 años Trayvon Martin a manos de un agente de seguridad privada que le vio como peligroso, cuando estaba desarmado, por llevar la capucha puesta.
  • Distintos jugadores salieron al campo con camisetas donde se leía “I can´t breath” en referencia Eric Garner, el joven negro que fue asesinado por la policía aplastado por numerosos agentes mientras gritaba “I can´t breath” (no puedo respirar).
  • Cuatro de los mejores jugadores de la liga (Carmelo Anthony, Lebron James, Chris Paul y Dwyane Wade) aprovecharon la apertura de la gala de los premios ESPY para dar un discurso contra la violencia armada y el racismo que sufren las poblaciones negras del país a manos de la policía. En palabras de Dwyane Wade, “esta situación tiene que acabar. La mentalidad de disparar a matar tiene que acabar. No se puede seguir sin valorar la vida de las personas negras. Y las represalias tienen que parar también (…) ¡Basta es basta!”.
  • Como el caso de Colin Kaepernick en la NFL inclinando la rodilla cada vez que sonaba el himno como protesta por los asesinatos de personas afrodescendientes por parte de la policía, lo que le llevó a sufrir el rechazo de la liga de fútbol americano, de parte de la sociedad estadounidense y del propio presidente de los Estados Unidos. Otros jugadores han tenido gestos simbólicos, como cuando Lebron James se cruzaba de brazos, y han apoyado públicamente al jugador, su libertad de expresión y sus motivos.
  • En el 2018 un partido en la ciudad de Sacramente entre Sacramento Kings y Atlanta Hawks se disputó como poco más de 2 mil personas debido a la manifestación por el asesinato de un joven negro que llevaba un teléfono encima y fue confundido por una pistola por la policía. Tras el partido el equipo de Sacramento hizo un comunicado apoyando las manifestaciones.

Pero las denuncias contra el racismo no han venido solo por parte de jugadores negros de la liga. En el 2019, el ya veterano jugador Kyle Korver, publicó una carta para el medio The Players Tribune titulada ‘Privileged’ (Privilegiado) señalando el racismo como un problema estructural y reconociendo sus privilegios como persona blanca.

“Lo que me estoy dando cuenta es que, sin importar cuán apasionadamente me comprometo a ser un aliado, y sin importar cuán inquebrantable sea mi apoyo para los jugadores de color de la NBA y la WNBA... Todavía estoy en esta conversación desde la perspectiva privilegiada de optar entre formar parte o no. Todos los días me dan esa opción, se me otorga ese privilegio, basado en el color de mi piel. En otras palabras, puedo decir todo lo correcto en el mundo. Pero también puedo desvanecerme entre la multitud, y mi cara puede mezclarse con las caras de esos entrometidos, cuando quiera”.

Otro personaje importante de la liga, el legendario entrenador de los San Antonio Spurs, Greg Popovich, una de las voces públicas más críticas contra el gobierno de Donald Trump también ha compartido públicamente en diferentes ocasiones palabras para reconocer el racismo que existe dentro del país, condenarlo y señalar los privilegios de unos por encima de otros: “Si tú has nacido blanco tienes una monstruosa ventaja de manera automática en materia de educación, economía y cultura en esta sociedad. Es un tema difícil porque nadie quiere afrontarlo, pero es un tópico nacional”.

En definitiva

Esto es una muestra más del racismo que impera en nuestras sociedades y de cómo a la persona afrodescendiente se la sigue deshumanizando en cantidad de situaciones. Las estructuras de hoy en día dominadas por el capitalismo y el racismo en vez de solucionar los problemas de base, lo que hacen es utilizarlo para su beneficio económico. Siempre se busca la rentabilidad económica. El joven negro de los suburbios de Estados Unidos, o, el chico empobrecido de alguna región de Camerún es un posible saco de dinero para muchas empresas como son las universidades privadas, los clubes europeos o las franquicias de la NBA.

Hemos podido ver cómo uno de los deportes que más asociado está a las poblaciones negras, lejos de ser un santuario para estas, sigue siendo un espejo más de las sociedades en donde se enmarca. El deporte, con todos sus aspectos positivos, debe ser protegido como cualquier otra esfera de la vida de todo tipo de actitudes discriminatorias, pero, sobre todo, reformulado para que sus estructuras no reproduzcan las desigualdades sociales. Disfrutar del deporte, la libertad de practicarlo, e incluso de poder vivir de él, no debe suponer ni un privilegio para unos ni la única salida para otros. Por eso es importante denunciarlo para poder cambiarlo. El problema no es el deporte, es quienes lo manejan.

Nota: puedes leer la primera parte de este artículo, aquí

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