Juan José Puigcorbe de Borbón y Borbón-Dos Sicilias

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Amaya Salamanca y Fernando Gil, en una escena de la miniserie 'Felipe y Letizia'. / telecinco.es

En Madrid levantas un adoquín del Centro, la Latina o Lavapiés y te encuentras a un actor pidiendo trabajo, en el resto de España te quedas solo en una calle y te sale un republicano de cualquier esquina con la tricolor en la solapa. Les sucede como los masones y judíos, por traer a colación otros dos colectivos `adorados´ por Franco y su régimen, precedente de esta monarquía constitucional que nos dieron: han salido del armario sin pelos en la lengua y nos han roto todos los mitos, porque ni tienen rabo, ni cuernos, ni echan espumarajos por la boca, aunque a veces lo parezca.

A lo que vamos. De Joaquín Oristrell, un guionista de cine y televisión especializado en comedias devenido en director, sabíamos que le gustaba mucho Cataluña, que para eso es de Barcelona, y que tenía mucha guasa. Lo que no sabíamos es que tenía dos cojones y era republicano. Con Felipe y Letizia, la miniserie o TV movie de dos capítulos que estrenó el lunes Tele 5 nos lo ha demostrado y quien no lo vea es que es tonto o no quiere.

Permítaseme una digresión antes de continuar, en el post anterior augurábamos un mal viaje a las Chicas de Plomo, perdón, de Oro. Han bastado dos estrenos simultáneos en la misma franja horaria del prime time de las cadenas privadas generalistas para que la sitcom de la pública pierda de un plumazo 1 millón de espectadores cuya vuelta va a ser imposible. Como a Julio César sus senadores, entre Tele 5 con Felipe y Letizia y Antena 3 con Hispania (su nueva serie sobre la invasión romana que el lunes se llevó el gato al agua y quedó líder de audiencia) han dejado boqueando a este émulo de la ficción española.

Como había que elegir entre estos dos estrenos patrios y uno de ellos solo dura dos capítulos, el de anteayer y el de esta noche, y además, para qué esconderlo, nos daba mucho morbo ver a la familia real retratada por el comediante Oristrell, nos quedamos con la serie de la cadena de Fuencarral sobre los amores principescos. Acertamos.

Si me permiten, creo que Felipe y Letizia tiene dos planos argumentales, el oficial y el oficioso. El primero pretende contarnos la relación de amor de Letizia Ortiz Rocasolano y Felipe de Borbón desde que se conocen hasta que se casan, con el antecedente del fracaso del Príncipe con Eva Sannum, el flechazo repentino, la oposición de la familia real, y todas esas cosas que ya nos sabemos y han salido hasta en la sopa. El otro, digamos subrepticio, es el más interesante y en él se cuelan las miserias, tópicos y rumores de la familia real, algunos en forma de caricatura: el deterioro de la relación entre la Infanta Elena y Jaime de Marichalar, la coquetería del Rey, la inteligencia de la Reina, la determinación del Príncipe…

A pesar de envolverla en un todo de verismo con la inclusión de imágenes de acontecimientos importantes de entonces (desastre del Prestige…), declaraciones de personas relevantes (Vilallonga…) y la incorporación de personajes clave como Urdaci o Erquicia es difícil que nos cuelen la serie como un intento noble y objetivo de retratar el amor del heredero de la corona española y una periodista con ambición. Y menos habiendo elegido a Juanjo Puigcorbé en el papel del Rey, un actor que asociamos inexorablemente con la comedia y que hace una interpretación rayando la parodia, exagerando los conocidos dejes fonéticos, los andares expansivos, el sentido del humor y la coquetería de su majestad. Sirva de ejemplo esta frase de su diálogo: -Un regalo de reyes. Ja, ja, siempre me ha hecho gracia esa expresión. Su interpretación se parece más a las inolvidables actuaciones de Ramón Fontseré con Els Joglars en la piel de Pujol, Pla, Dalí, Escrivá de Balaguer, Adriá… que a la de Lluis Homar como nuestro monarca en la serie 23-F, el día más difícil de Rey .

A la Reina no la interpreta Rosa María Sardá, que sería la apoteosis, sino una estirada y tensa Marisa Paredes, también con deje y acento, Amaya Salamanca hace de Letizia y Fernando Gil de Felipe de Borbón. Las interpretaciones de los protagonistas junto con la química que se establece entre ambos quizá sea lo mejor de esta serie a la que le sobran muchos diálogos forzados, ciertos tópicos sociopolíticos y un poco de pasteleo. Claro, que a lo mejor es eso lo que nos gusta.

No me pierdo el próximo capítulo, no sólo por ver al Rey otra vez en chandal leyendo La Vanguardia, sino por si acaso sale Peñafiel lanzando `piropos´ a la Princesa. Ah, después del capítulo nos largaron un documental sobre los mismos hechos con declaraciones de periodistas y otras `especies´, entre ellas Paloma García-Pelayo, habitual del cuore y coautora junto a  Ángela Portero de un libro sobre Letizia , y fue lo más lo más visto de la franja horaria del late night. Manda huevos, que dijo Trillo. Este país está lleno de republicanos, ya lo decía al principio.

11 Comments
  1. ATS says

    A mi esta serie me da más que grima. No he sido capaz de terminar de ver los pequeños fragmentos anunciando la serie, me daba vergüenza ajena. Tanto las interpretaciones, como la temática me parecen ridículas.

  2. Icoman says

    La serie no está mal, grima ninguna. No hay más que ver al sensacional Puigcorbé interpretando al Rey. Ni siquiera Carlos Latre lo hubiera hecho mejor. No tiremos piedras ante la única institución decente que tenemos y que mantiene la poca imagen exterior y contactos que aún tenemos. Me faltó decir…Viva España y Viva el Rey!!

  3. ATS says

    Desde mi punto de vista, es esta serie la que tira esas piedras a la institución que comentas por su cutrez. Me parece que precisamente se ríe de todos los personajes «reales».

  4. hook says

    Mas interesante y divertida la critica y los comentarios que la serie.
    No pude pasar de mas de 3 o 4 minutos con zapping incluido.

  5. KING SPINCH says

    Mi comentario lo enfoco sobre mi gremio, los actores.

    El elenco que defiende los personajes de la Familia Real a mí me parece muy bien buscado, en cuento a fisionomía.

    Aparcando el tema de equilibrio de guión entre realismo y ficción, en todo biopic siempre está el eterno dilema con los personajes: o hacer una imitación cercana (ej. Puigcorbé) o distanciada (ej. Homar). Si es en teatro y si es comedia, la decisión más acertada es la de la caricatura. En pantalla es más peliagudo el tema, porque en la decisión, el peligro de que una imitación resulte cómica sin querer, es alto (para una meta dramática, claro). Lo que es fracaso asegurado es no optar ni por uno ni por otro, porque como casi siempre lo peor es «quedarse a medias», el conocido «quiero y no puedo».

    La miniserie ha tomado el camino valiente y más arriesgado y yo lo aplaudo (sin riesgo no hay genialidad). Algunas caracterizaciones me gustan más y otras menos, pero ole por todos.

    Ahora bien, ya es responsabilidad del guión que las tramas interesen más que la mera observación de los figurines y su evocación real. Pero si el público se queda enganchado en los «parecidos razonables», indudablemente la apuesta ha fallado y la responsabilidad no es de los actores.

    PD.-REFLEXIÓN: Es curioso que esta polémica siempre pase con personajes nacionales porque… ¿Alguien protesta por ver en una película una caracterización de Hitler lo más cercana al modelo original? ¡A que no!

  6. Eulalio says

    King Spinch, cuando yo vi la peli El hundimiento sobre los ultimos días del Führer me sorprendió el gran parecido que tenía Bruno Ganz en físico y gestos. Estaba acostumbrado a ver parecidos sólo en el bigote.
    Y creo que nos llama la antención tanto la caracterización de Puigcorbe porque es nada menos que el Rey de España. Y no hace mucho era un tema tabú.
    Salud y república

  7. PABLO says

    Personalmente no veo a Puigcorbé (actor que me encanta) en el papel del Rey, sobre todo por la mirada (una serena y otra inquieta). Tampoco veo a la Paredes en el papel de la Reina. Sin embargo si veo a los actores que hacen de Principe y Princesa. Totalmente de acuerdo Sr Serrano, un pais con tanto Republicano. y tanto interés por nuestro monarca, tanta espectacion… que si les quitan la Monarquia, la echaran de menos… Fdo. Un Republicano que le gusta opinar y que mira la TV con curiosidad morbosa

  8. pa celtas los deteruel says

    viva España viva el rey viva el orden y la ley…

    a mi es k lo de republicanos y monarkicos m da bastante risa…salvo k tengamos un modelo presidencialista al estilo americano en la vieja europa siempre hay una figura mas o menos decorativa , un rey o un presi de republica,y a mi ,sinceramnete, me da bastante lo mismo.
    Ahora, puestos a tener rey m va el rollo ingles, con purpuras, pelucones y floripondios…k pa eso son reyes…

    Y en cuanto a los republicanos yo creo k da verguenza decirlo..por k la referencia mas cercana es la Segunda Republica. Y claro, pe decir luego k España no es diferente. Aki tuvimos los santos cojones de tener una democracia en la k no habia un puto democrata. Ni en la calle ni en el parlamento.Ni en la izkierda ni en la derecha. Aki solo habia exaltados y matones. Pero como m ha entrao sueño ya os lo explico bien otro dia..y…joder , no h dicho na de la serie..si es k m lio,m lio…

  9. Camino says

    La miniserie ha sido divertidísima, me he reído muchísimo, aunque no estoy segura que fuera el objetivo de la misma, y me quedo con ganas de más. Juanjo Puigcorbe y Marisa Pareces han estado espléndidos, la recreación del C-C-O-O de Urdaci desternillante y tantas cosas más. Chapeau!

  10. celine says

    Estoy con pa celtas los de Teruel. Y de la serie no puedo decir nada porque tampoco he podido resistir ni los anuncios de la tele sobre ella. En cuanto a Bruno Ganz, en El Hundimiento, eso es ser actor: no que te parezcas físicamente sino adoptar el alma del personaje y ponerlo ante los ojos del espectador que lo que ve es a Hitler. Un trabajo de titanes. En España, ni por la solapa.

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