Islandia, Egipto, Túnez, Etiopía

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Jóhanna Sigureardottir, primera ministra islandesa. / Wikimedia Commons

Le ha costado a Hosni Mubarak más que a su vecino Ben Alí, pero ha terminado renunciando ante las protestas de su gente. Con la que hay montada en el norte africano, se ha producido cierto desdén hacia las noticias de, por ejemplo, Islandia,  que dan cuenta de lo que se cuece en el pequeño país desde hace más de dos años, justo cuando las aguas putrefactas de las basuras financieras anglosajonas empezaron a ensuciar las mejores casas del globo global. Gracias a los elementos colaboradores cochinos que siempre hay en las mejores familias, como bien se sabe.

El caso es que, como cuenta Luis Picazo Casariego, los islandeses, hartos de que su gobierno les tomara la cabellera, pusieron de patas en la calle, en 2009, al entonces primer ministro, el conservador  Geir H. Haarden, y votaron a la actual,  Jóhanna Sigureardottir, socialdemócrata que gobierna con los Verdes, en las elecciones de abril, 2010.

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No contentos con ello, y a la vista de que su gobierno seguía viendo necesarios impuestos fortísimos para pagar las deudas contraídas por sus principales bancos con Gran Bretaña y Holanda –que superaban varias veces el PIB- , clamaron, a cacerolada limpia, por un referéndum para decidir si se pagaba o no tal deuda de 3.500 millones de euros de nada. Salió que nanay.

Así que automáticamente saltó la garra del FMI negando todo préstamo a Islandia hasta que ésta prometa pagar. Pero los islandeses siguieron en la brecha, cacerolas en ristre, y se han organizado en asamblea popular, elegidos directamente sus representantes, en el foro de discusión, desde este febrero,  de una nueva Constitución que mejore la anterior, calco de la danesa, y en la que se contemplen varias cosillas, entre ellas, que la vigilancia de los mangantes magnates sea más estricta y eficiente.

A todas éstas, el presidente islandés Ólafur Ragnar Grimsson (pongo estos nombres porque sé que a ustedes les encantará leerlos) ha ordenado una investigación de los responsables de la gravedad de la situación y se ha detenido a banqueros de los gordos, altos ejecutivos muy agresivos y otros maripuris del estilo con orden internacional de Interpol contra el ex presidente del Kaupthing, Sigardur Einarsson.

Otra cosa buena del asunto es que el Parlamento discute un proyecto de ley llamado Iniciativa Islandesa Moderna para los Medios de Comunicación -Iceland Modern Media Initiative- (sí; es que son un poco raros) para crear un marco jurídico que proteja la libertad de prensa y de expresión, un refugio donde se sientan a salvo periodistas, investigadores, internautas, fuentes y cuanto sirva al derecho de todo ser humano a la información. Y me pregunto –perdonen la inocencia– ¿no teníamos ya de todo esto en nuestras lujosas democracias? Se ve que no.

Y ahora viene lo de relacionar a Islandia con Túnez y con Egipto. Bien pues, tienen en común que son tres países, ¿no?, pertenecientes al mundo actual, como España, por cierto. En ellos, sus poblaciones han salido a protestar, unos, los islandeses, con éxito; los egipcios y tunecinos, aún está por verse, aunque, por el momento, han echado a sus respectivos presidentes. A los egipcios ya les ha salido la amenaza de mayor empobrecimiento por la pérdida de su mayor entrada de dinero, el turismo, que está paralizado en estos momentos. Estos días, el jeque Nosécuántos (lamento escamotearles el nombre, pero es que el lobby del hotel Intercontinental de Addis Abeba estaba en pleno jolgorio cuando salió en la tele), responsable casi máximo del comercio internacional, enlazaba un rosario de desgracias para Egipto con la mejor de sus sonrisas, el muy sinvergüenza.

Desde la Casa Blanca se sienten muy satisfechos por la salida de Mubarak , su Hosni querido, su amigo que mantenía callado al pueblo egipcio para bien de los negocios internacionales, abandonado a las turbas.  A Estados Unidos le preocupan sus negocios en la zona, más que los habitantes de Egipto. Hace falta tener poca vergüenza.

¿Por qué los primeros que salen a opinar, en los medios internacionales, cuando se producen acontecimientos como los de Oriente Próximo son oscuros financieros, magnates del virtuosismo especulativo o representantes del negocio mundial? Bush Senior estará feliz de ver cómo triunfa el nuevo orden que tanto preconizó cuando la primera guerra del Golfo. No va quedando ni rastro de la política como el arte de gobernar para dignificar la vida humana.

Mercado de Kat, en Adaway, Etiopía / Elvira Huelbes

Etiopía es otro cantar: un país pobre que trata de salir de la pobreza, con ciudadanos que salieron a los EEUU hace treinta años y regresan ahora para montar negocios, crear puestos de trabajo, trabajar para levantar su patria. Dicen que su presidente, Meles Zenawi –quien por cierto ha imprimido la insignia de su partido en medio de la célebre bandera de Etiopía , es un hombre casi honrado, apenas corrupto –ya se sabe que todo en la vida es relativo– y que está trabajando por el país: ha levantado casi 80.000 viviendas en pocos años para erradicar el sowetismo que campa por todas partes, está tratando de que funcione la cooperación internacional sin que los fondos se esfumen en manos engrasadas, quiere dignificar la vida de los campesinos, que parecen emanaciones de la Biblia, su fina estampa, envuelta en el sudario de algodón, cayado al hombro para sujetar ambas manos y unas piernas morenas que parecen otros dos bastones, trillando caminos sin parar.

En el camino a E’ntoto, cerca de la capital, me saludaron entusiastas cuatro niños de diferentes edades que parecían hermanos. Acababa yo de comprarle a la que parecía su madre, un cucurucho de trigo tostado que vendía junto con una cerveza y otras mercancías elaboradas por ella  misma, bajo un tenducho de trapos sucios, frente a su cabaña.  Le pagué unos birr de más sin esperar a que me los devolviera, lo que no pasó desapercibido a los críos que inmediatamente empezaron a reclamar regalos para ellos. Cuando me disponía a repartir caramelos, en medio de una algarabía, el mayor le propinó una buena chufa a la pequeña que no tendría ni tres años, por la pretensión de ésta de participar del privilegio.

Niños de E'ntoto, cerca de Addis Abeba. / E. H.

Etiopía muestra lecciones que sugieren cómo los seres humanos empezaron a organizarse, cómo los grandes empezaron a abusar de los pequeños, los fuertes de los débiles; cómo se abandona a su suerte al caballo viejo, que ya no vale, hasta que acaba devorado por las hienas, cómo se castiga a los rebeldes para que aprendan: parábola feroz de cómo aprendemos, cuando niños, a domar fuerzas desatadas. En Etiopía, personas, caballos, borricos, perros, gatos tratan de sobrevivir sin esperar ayuda de nadie. Casi confiando en que nadie repare en ellos por temor a que todavía puedan hacerles más la puñeta.

Sólo hay que sobreestampar esta imagen que les cuento con la de los negocios globales y las intervenciones de potencias en los países para redondear la parábola. Al buen Jesús le salían mejores, ya lo sé, pero, ¿qué quieren?, a mí sólo se me ha ocurrido ésta. Buena suerte a los pueblos egipcio y tunecino desde esta olvidada Etiopía.  Amesenguinaleju!

6 Comments
  1. amigo says

    me gustareia saber mas acerca de como estan marchando las cosas por islandia… es dificil encontrar nada nuevo.

  2. Javi Quark says

    ¡Ojalá! este cambio, esta catársis,no sea anedota y las predicciones de Nostradamus, el cambio de era preconizado por los Mayas, seconviertan en cambios pacíficos de los pueblos para restautar un mínimo de ética, justicia y moralidad mundial.

    TENEMOS QUE DESPERTAR los ciudadanos de buen corazón pero ciegos. Y a los «golfos», simplementes obligarles a un comportamiento «decente». Y eson sólo puede hacerse divulgando estas ideas frescas caiga quien caiga: el partido que sea, el sindicato que sea, la estructura social que no quiera renovarse, moralizarse y persiga mantener «privilegios»… caerá. Siempre, que los ciudadanos tomemos la opción de manifestar la «dencencia» como principio.

  3. Jonatan says

    Los dioses te oigan, Javi Quark.

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