Enrique Meneses: «El periodismo en papel va a desaparecer»

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Enrique Meneses fotografiado por Chiara Cabrera.

Considera que el trabajo de periodista está conformado por un 70% de paciencia, un 20% de profesionalidad y un 10% de suerte. Y que el reportaje que dio la vuelta al mundo -Fidel Castro y su guerrilla en Sierra Maestra- fue en gran modo debido a la suerte.

“Yo llegué a Cuba siguiendo a una joven de 19 años, que era prima mía y su madre la quería casar con alguien en contra de su voluntad. Tras una huida por Europa la madre consiguió llevársela a Costa Rica, donde su padre era diplomático y yo llegué hasta la Habana con la idea de ayudarla a escapar una vez más, Quería llegar en un carguero desde la Habana a Puerto Limón, en Costa Rica. Al final ella aceptó la imposición de sus padres, de casarse y yo me encontré tirado en la Habana. En aquella época yo trabajaba para París Match y, como estaba allí, les propuse realizar un reportaje del túnel bajo la bahía de La Habana que construía una empresa francesa. Mientras, me interesé por la insurrección que aguantaba en Sierra Maestra contra el cerco de 16.000 soldados batistianos. Logré burlar al ejército y realizar un reportaje sobre Fidel Castro, Che y el centenar de rebeldes, a lo largo de cuatro meses.  
Para mí, era un reportaje más, que dos meses después tenía que servir para envolver  pescado o unos zapatos remendados. Sin embargo, Fidel Castro ha aguantado cincuenta años en el poder, ha convertido el país en algo que no tiene nada que ver con lo que me decía él en la sierra y aún sigue de actualidad."

Este es Enrique Meneses, fotoperiodista, nacido en 1929, que ha tenido, además de suerte, el olfato para estar en grandes acontecimientos mundiales y haberlo contado después: la guerra del Canal de Suez, la marcha sobre Washington, el entierro de John Fitzgerald Kennedy, la guerra de Bosnia.  Ha trabajado en RTVE, ha hecho radio, ha sido fundador de dos revistas, una de ellas con versión inglesa, editor de Playboy, y ha escrito una docena de  libros. Ahora recibe premios y reconocimientos por su trayectoria; el último, en forma de documental: Oxígeno para vivir. De la generación Mágnum a la generación 2.0.

Sus padres eran periodistas los dos. “De mi padre no aprendí nada, porque era de otra época”, confiesa. Cuando comenzó la guerra civil su familia estaba de vacaciones en Biarritz y tuvieron que quedarse en Francia porque su padre había sido gobernador civil de Segovia durante la República.
En París montó una agencia de noticias para Latinoamérica, en cuya redacción él creció.

¿Siempre has trabajado como freelance?

Siempre. Yo inauguré los reportajes informativos, fuera de los telediarios,  en Televisión Española, en un programa que se llamaba A toda plana, en 1964. Allí se estrenó Miguel de la Cuadra-Salcedo y fiché a Alberto Oliveras, que venía de la radio y que ha muerto recientemente. También trabajé en el programa Los reporteros. He estado diez años en Televisión Española y me han ofrecido veinte veces hacerme fijo, me lo ofrecían los jefes. Pero yo no quería porque veía a muchos profesionales de esa casa haciendo pasillo, esperando que les ofreciesen un programa. Yo no he querido eso nunca. Ni que me mandasen a la Moncloa a fotografiar a dos señores dándose la mano mirando a las cámaras pero no al visitante, que es de los gestos más estúpidos que hay.

He colaborado ocho años con Prensa Española, pagándome por obra. Torcuato (Luca de Tena) me tenía cada vez que me necesitaba para algo importante. Yo se lo hacía pero luego me reservaba los derechos para otros países. Y lo mismo hacía con otras publicaciones internacionales importantes.

Cuando he querido hacer un reportaje he elegido la acreditación del medio que me interesaba para hacerlo. Pero conservando la propiedad de mi trabajo y revendiéndolo por medio de mis agentes.

En el año 1954 se marchó a Egipto con un billete de ida y una cámara de fotos. Allí vivió durante varios años,  yendo y volviendo  en distintas ocasiones. De sus estancias en ese país, escribió el libro Nasser. El último faraón.

¿Consideras que han sido importantes las redes sociales en la revuelta de Egipto?

Han sido fundamentales. Con las redes sociales la censura ya no existe, si tienes un teléfono puedes contar lo que quieras y enviarlo con fotos o vídeo. Nosotros en 1001 medios entrevistamos a Susana Morán que retransmitió a través de su Twitter toda la revuelta de Ecuador, contra el presidente Correa. Los teléfonos pueden hacer fotografías, filman película que se puede mandar a YouTube directamente... La estupidez de los políticos es grandiosa, si creen que pueden censurar la información.

Con la experiencia que tú tienes en Oriente Medio, ¿cuál es la valoración que haces de lo que ha ocurrido allí?

El mundo desarrollado ha sostenido un collar de dictaduras que han impedido la libertad política de sus pueblos. Las masas, desde abajo, han conquistado esas libertades que nuestro mundo desarrollado les negaba por miedo al integrismo islámico. Esa democracia que van a ganar disminuirá el atractivo hacia el terrorismo de Al Qaeda cuya importancia se debía a la falta de cauces de expresión con libertad y la opresión de los dictadores sostenidos por nuestras democracias.

Los hermanos Castro, con Enrique Meneses, en Sierra Maestra (1957). / Imagen cedida por Enrique Meneses.

Y volviendo a las redes sociales, ¿Qué le aportan a un periodista?

Pues yo, por ejemplo, tengo las alertas todos los días del New York Times, Washington Post, Le Monde o The Guardian. El mismo tema me viene de dos medios distintos con poca diferencia horaria y a mí esos temas me permiten ya ponerme a trabajar sobre uno que me interese por tener contacto con zonas o gentes que he conocido.

¿Crees que el periódico en papel desaparecerá?

El periodismo en papel va a desaparecer por dos razones: en primer lugar por el costo de la publicación, la cantidad de papel que se usa y la fotomecánica, todo eso es innecesario hoy.
 En segundo lugar por el gasto en la redacción: hoy ya no se necesita tener a cuatrocientos o seiscientos periodistas en la redacción. Está llegando información por todos lados, lo que necesitas es un grupo, un núcleo muy reducido de gente muy preparada, que sea capaz de seleccionar lo que llega, que separe la paja de lo realmente importante. Los colaboradores externos realizarán análisis de cada tema.

La redacción reducida y las colaboraciones de blogueros-periodistas “externalizados”. Hacia eso nos dirigimos. Lo que se imprima en papel será para los nostálgicos de cierta edad que irán desapareciendo. Yo enlazo generaciones con mis 81 años.

Yo ya he roto con mis agentes, con el que tenía en Nueva York, con el de Londres. En España no he tenido nunca agente porque yo he sabido como vender mis temas. ¿Y como hago yo ahora para vender mis fotografías? Pues muy sencillo, yo tengo dos flickr y en ese escaparate eligen los medios internacionales. Hace poco me llamó desde Nueva York la redactora gráfica de GQ, un viernes por la tarde para pedirme una fotografía mía de Paul Newman en la marcha sobre Washington, Le pregunté que de cuanto peso quería la fotografía y se la mandé. No me ha hecho falta hacer una ampliación ni nada parecido. Ocho meses antes, yo había dado por terminado mi contrato con mi agente de Nueva York, Aurora Photo. Me hubiesen cobrado, por ese pedido, la mitad.

¿Qué te parece la crisis del periodismo actual?

Pues la crisis tiene dos vertientes, una financiera y una tecnológica, que se suma a aquella. De las facultades de periodismo salen cada año más de dos mil licenciados y sólo en Madrid se han destruido el año pasado dos mil setecientos empleos. El choque de los dos trenes es inevitable, ya hay gente que se tiene que ir directamente a ser dircom, que es como ser esquirol,  porque un periodista, compañero de otros periodistas, le salva la cara a un señor que le está pagando.

Ahora la tecnología está tomando el terreno al papel, se vende el papel gracias a que venden otros productos, porque al no tener publicidad, que no la tienen por la gran crisis financiera, como cada página tiene un valor, el periódico lo rentabiliza utilizando esas páginas, que no puede vender como publicidad, para vender otros productos.

Y con este panorama, ¿qué consejo le darías a los periodistas, sobre todo a los que empiezan?

Lo primero que yo les diría a los periodistas es que sean freelances y además todoterreno. Lo que tienen que hacer es formarse completamente. Yo he hecho radio, sé escribir para la radio y he hablado para la radio. Yo he ido a hacer un reportaje y he hecho imagen en movimiento y texto y en muchas ocasiones de un reportaje que he hecho, ha salido un libro.

Todos los periodistas jóvenes tienen que tener un blog. No hay mejor manera de saber cuál es tu trabajo, en el momento actual que tener un blog. A nadie le interesa de tu curriculum saber en qué parvulario has estudiado.

¿Cómo fue tu llegada al mundo digital. Fue algo paulatino o lo descubriste de repente?

Pues hace unos años yo empecé a leer Periodista Digital y un día tuve un incidente, intentando suscribir a una amiga mía a esa publicación. Llamé a la redacción y se puso Alfonso Rojo para decirme que le gustaría mucho que colaborara con ellos pero que no me podían pagar nada. Estuve colaborando dos años y después me fui y creé mi blog.

Además, en el año 2007 fui invitado al Congreso de periodismo digital de Huesca, porque tenía un blog con casi 80 años y allí conocí a Rosa Jiménez Cano que me ha enseñado mucho sobre la bloguería.

El último proyecto que tienes pendiente es crear una Fundación..

Quiero hacer una Fundación para promover el fotoperiodismo en los jóvenes que vengan a presentar distintos temas. La Fundación acepta tres o cuatro temas y a los ganadores se les paga un billete de avión al lugar que hayan elegido y el mantenimiento de un mes. El premio es la publicación del reportaje y si tienen que estar más de un mes en el lugar elegido,  que se busquen la vida.

Los jóvenes tienen que viajar mucho, no pensar en comprarse un piso, que te convierte en un nogal, te crecen unas raíces que no te dejan moverte de tu ciudad.

También tengo otro proyecto, que es publicar una guía, un pocket book, igual que se hace en Estados Unidos, en la que aparecen todos los medios que existen y qué busca cada uno de ellos, qué reportajes le interesan y cuales son sus tarifas, pero no al modo que se hace aquí en España, que se compran los reportajes al kilo. En Estados Unidos se paga una suma por la portada, otra por una doble página, otra por media página. Ese libro será muy útil para los freelances. Espero contar con la ayuda de ellos para el estudio de mercado. El  page rate sigue las mismas normas que la tarificación de la publicidad.


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8 Comments
  1. Jonatan says

    ¡Qué tipo tan excelente!

  2. Eugenia says

    Creo que la guia de la que habla, seria una herramienta muy útil! Como free lance, aun siguiendo todos los consejos que da Meneses, es difícil vender los reportajes, y menos sostenible viajar,

  3. Moi6 says

    Impresionante la lucidez es un privilegio de pocos, sin importar la edad. Me gustó la parte de «La estupidez de los políticos es grandiosa, si creen que pueden censurar la información». Larga vida Enrique y descuida que los jóvenes (en mi caso de Bolivia) tendremos bien presentes tus consejos 2.0. Abrazos!

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