Ponte de rodillas

Teddy Bautista,ayer, a su salida, ayer domingo, de la Audiencia Nacional tras ser interrogado. / Gustavo Cuevas (Efe)

(Actualización del 5-7-11)

Ya se sabe algo más del affaire SGAE: El juez de la Audiencia Nacional Pablo Ruz encuentra que el presidente de la Sociedad General de Autores y Editores,  Teddy Bautista ,"autorizó, consintió e impulsó" comportamientos poco honrados -por así decir- de los elementos que ya han sido encarcelados -entre ellos, Rodriguez Neri- tras la  'operación Saga', de la Guardia Civil. Al parecer, este Rodriguez se embolsaba un sobresueldo considerable a cuenta de una de esas sociedades volanderas que rodeaban al director de la SDAE, la división digital de la SGAE.

A todas éstas, el gobierno pone las barbas a remojar a la vista de los acontecimientos, y anuncia la supresión del canon digital, en este comienzo de campaña electoral que ha iniciado Pérez Rubalcaba, a su manera. Lo cierto es que queda por determinar la responsabilidad del ministerio de Cultura en toda esta movida, pero su representante, González Sinde, no se decide a hablar.

Filtraciones de la comparecencia ante el juez Ruz de los directivos de la SGAE, sospechosos de malversar fondos, acusan a  Teddy Bautista de financiar su campaña electoral para seguir mandando en la SGAE con parte de esos fondos. Pero eso habrá que demostrarlo.

Hace quince años, a mediados de los noventa, ya corrían rumores sobre ciertas malas prácticas en la cúpula de la SGAE, pero parecían sólo sospechas: la sociedad de autores que languidecía desde su creación, a finales del siglo XIX, en un toma y daca de pesetillas a unos cuantos cantantes y realizadores de TVE, cambió su ritmo vital de manera sorprendente, en cuanto Teddy Bautista (Get on your knees, gran éxito) tomó las riendas del negocio. De esos miles de millones (pesetas) que se barajaban entonces se ha llegado -presuntamente- a esta perfecta organización de desvío monetario que recuerda al recaudador del malvado rey Juan Sin Miedo, en Robin Hood.

Se leen afirmaciones poco acertadas en la prensa sobre la SGAE, una sociedad que, aunque pueda caer mal cuando se pone a recaudar, ha hecho mucho bien a favor de los autores, sobre todo músicos, españoles. Se ha escrito que no todos los autores tienen derecho a voto en la sociedad, pero es que los que no tienen derecho a voto son simplemente los que no contribuyen al mantenimiento de la misma; una sociedad privada, recordemos, que se alimenta de las cantidades que se detraen de las recaudaciones de sus trabajos. Como cualquier otra sociedad, los socios que más contribuyen son quienes más pesan en las decisiones. Nada nuevo. Pero, hasta el propio Bautista admitió, al menos una vez, que hacía falta más transparencia en la gestión de la sociedad.

La Justicia tiene que hablar, pero ya dio unos golpecitos en la testa de la SGAE cuando ésta llevó a los tribunales a la modesta revista Quimera por criticar el asunto del canon, hace tres años. El juez dijo entonces que en una democracia la gente tenía derecho a criticar, a no estar de acuerdo y a publicar su opinión. Es que hay que explicarlo todo.

Por mano del misterioso e impecable juez Ruz, la Justicia tendrá que hablar otra vez. Mientras esto escribo, está declarando el ex cantante de Los Canarios, de modo que habrá que estar atentos a lo que salga de ahí. Se dice que él no está implicado en las operaciones ilícitas (el desvío de recaudaciones que debieran haber ido a parar a los autores y que parecen haberse acomodado en ciertas cuentas corrientes de los encausados), algo que yo celebraría, más que nada por conservar la idea de que el orden es más democrático y más justo que el caos.

Al abogado Juan de la Cueva se le estará escapando una sonrisa maliciosa por la comisura de los labios: es el gesto de triunfo de quien lleva años tratando de paliar los abusos de la todopoderosa oficina de recaudación sobre los más débiles, como fue el caso ya mencionado de la revista cultural. De la Cueva ya explicó en su día que el canon venimos a pagarlo todos los españoles ya que el mayor contribuyente al mismo es la Administración, gigante poseedor de fotocopiadoras. No digamos la administración de Justicia, que suele copiar en CD o en DVD muchas de sus actividades. O la sanidad pública.

La verdad es que la SGAE lleva perdidos unos cuantos juicios relacionados con el pago del canon, lo que a veces aparece en pequeños rincones de entrada y página par de los diarios, poco accesibles a la mirada desatenta de los lectores. Cuando nos indignamos al leer noticias adversas hace falta recordar que la justicia no para y que al final, en la mayor parte de los casos, se equilibran las fuerzas del mal con las del bien. Vale, acabo de escribir esto y no lo creo ni yo  misma, pero la culpa la tiene un cruce de imágenes del rostro del tal Soros con el de una niña llorosa de Mali a la espera de un cuenco de avena cocida.