IGNACIO ECHEVARRíA | Publicado: - Actualizado: 9/1/2017 00:50

Ha llovido mucho desde que el pasado mes de abril, en un entrada de este blog (“Bolos”, se titulaba), les contaba sobre mi participación en un simposio internacional que discurrió sobre la pregunta “¿Qué hacer con los museos?”. Aquello queda ya lejos, y se me hace cuesta arriba, ahora, cumplir con la promesa de volcar aquí algunas de las reflexiones que ese simposio me motivó. Algo escribí sobre el asunto en una de mis columnas de El Cultural. Más adelante di con un estupendo pasaje de Ernst Jünger al que hubiera sido muy interesante dar vueltas en el simposio. Se encuentra en su hermoso libro El corazón aventurero (de 1938; trad. española de Enrique Ocaña en Barcelona, Tusquets, 2003, pp. 129-135). Si no fuera demasiado extenso, lo copiaría aquí. No he sido capaz de encontrarlo en la red, así que me limito a extractar este fragmento:

“El impulso museístico representa, tal vez, un dispositivo de seguridad que la civilización desgaja de su propia sustancia. De ese modo pretende compensar artificialmente los estragos económicos y técnicos causados por ella misma…
En el impulso museístico se revela el aspecto necrológico de nuestra ciencia;
una tendencia a enterrar la vida en la paz e inviolabilidad de los mausoleos conceptuales”…

Pero, a toro pasado, prefiero compartir hoy un hallazgo que me brindó la circunstancia de tener que documentarme sobre la relación de los espectadores con las obras de un museo. Se trata del corto cinematográfico Miren el rostro, rodado por Pavel Kogan en 1966. El corto consiste en una toma fija de las reacciones de los espectadores frente a una Madonna de Leonardo da Vinci expuesta en el Hermitage de San Petersburgo. Pueden encontrar todas las informaciones que puedan desear sobre este corto en una entrada de la estupenda Maquinaria de la nube, un exquisito blog sobre “arte, libros, cine, conexiones”. No se lo pierdan. Pero sobre todo no se pierdan este corto, no sean tontos. Es una auténtica joya, de la que doy noticia a quien no la tenga en disculpa de mi larga ausencia de este casillero.

[youtube width=”608″ height=”442″]http://www.youtube.com/watch?v=jJsASPd7cDQ[/youtube]

Saludos.

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  • celine

    Delicioso. Emocionante. Gracias.

  • Inteligibilidad

    ¡Gracias!

  • Mara9

    Gracias, Ignacio

  • sebastian

    Para la chica de la nube. Fue allí, entre el gentío. Tu mirada se posó sobre mí y mis antepasados se reunieron con los tuyos. La gente que te rodeaba se convirtió en paisaje. Y allí, entre las araucarias, los ceibos y las alpinias, te quedaste desnuda ante mí. Tu escena se cruzó con la mía en un capítulo, en una línea, si acaso en un punto. Pero en ese punto lo compartimos todo sin intercambiar nada. Escuchamos juntos el trotar del río, que procedía de la misma tierra, de la misma madre, de la misma casa o de lo que fue casa. Sentí el agua agolparse en mi interior sin poder sangrar. Sólo la lluvia en tus ojos me sirvió de alivio. Me dedicaste la sonrisa de quien ha reconocido a un igual, antes de seguir tu camino. ¿Cómo no admirarte si lo mío es ser cuadro y lo tuyo es ser público?

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