Robar el alma a Guatemala

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Ofelia de Pablo

Embarcadero del Lago Atitlán, rodeado por volcanes. En la zona habitan 16 pueblos de origen maya. / © Ofelia de Pablo

El sonido de la selva al amanecer, los templos mayas, el colorido de las ciudades coloniales, los pintorescos mercados del Altiplano, los lagos y sus 33 volcanes conforman la esencia del mundo guatemalteco, un país de más de cien mil kilómetros, menor que Andalucía, de cultura indígena y espectacular naturaleza. Es tierra maya, con sus más de 50 lenguas diferentes como el K´iché, la mayoritaria, con un millón de hablantes, y sus increíbles parques arqueológicos como Tikal, uno de los más importantes del mundo.

Esta es la colorida postal de la Guatemala de los folletos turísticos, un paraíso que coexiste con una realidad de violencia que aun continúa asolando al país. Tras las bellas imágenes de las fotos se esconde otra realidad, cruel y difícil, que los habitantes, sobre todo de las zonas mayas, tratan de sobrellevar con la mejor de sus sonrisas. Hace años que el conflicto armado entre la guerrilla y el Gobierno terminó, pero las secuelas aún se viven día a día entre los indígenas. “Hoy estamos rehaciendo nuestras vidas, pero aquí, en el Quiché, nadie olvida lo que pasó aunque hay que mirar hacia adelante”. Así nos recibe Tiburcio Utuy, uno de los sobrevivientes a las torturas y campos de concentración creados para exterminar a los indígenas durante el conflicto armado que tuvo lugar entre 1960 y1996. La guerra interna entre el Gobierno y la guerrilla, que asoló el país durante 36 años, se saldó con más de 200.000 muertos, en su mayoría indígenas de origen maya. “Uno de los días desperté de nuevo en la celda –nos relata Tuburcio– en la que me encerraron con los compañeros de mi aldea y ya no había nadie. Mi cuerpo, destrozado por varios días de torturas estaba tirado sobre un charco viscoso, no entendía qué era aquello hasta que por fin pude incorporarme y me di cuenta que todo el suelo estaba cubierto por una masa viscosa de casi 12 centímetros de espesor, era la sangre de mis compañeros que habían sido asesinados”.

Los crímenes cometidos por el Ejército durante este conflicto ya han sido calificados por la Audiencia Nacional española como genocidio, pero los culpables aún están a la espera de ser juzgados. Por fin Guatemala ha tomado cartas en el asunto –hasta ahora se negaba a extraditar a España a los acusados de genocidio–, y uno de los principales imputados, el ex presidente, el general Ríos Montt, por fin va a ser juzgado en su país. Hasta ahora las torturas contra los mayas, así como los asesinatos y las violaciones siguen sin castigo. La impunidad de aquellas agresiones marcan el presente de la sociedad guatemalteca donde la violencia crece cada día.

Mientras Tiburcio se agacha con dolor para recoger un poco de leña –le sacaron las tripas en una de las torturas y las cicatrices no le dejan casi moverse– el sol desciende por las lomas del Quiché. Un poco más allá, en el Lago Atitlán, los tres enormes volcanes de más de tres mil metros de altura –el San Pedro, el Tolimán y el Atitlán– se despiden también del sol. Los dieciséis pueblos indígenas tratan de retomar el timón de sus vida gracias al turismo en un difícil equilibrio para no perder su identidad. Las mujeres aún tejen sus huipiles, unas hermosas blusas con un agujero para meter la cabeza; se vende maíz en el mercado, la planta sagrada de los mayas, y los hombres negocian con su traje y sombrero típico. Los pescadores ya vuelven de faenar y en San Antonio de Palopó, donde las mujeres visten con trajes listados de color púrpura, aún se las puede ver lavando la ropa en el agua del lago. Cuenta la leyenda que es junto a estos gigantes volcánicos, en el llamado Cerro del Oro, donde los mayas Zutuhil escondieron un valioso tesoro cuando tuvieron que huir de los conquistadores españoles. Quizás sería hora de poder encontrar ese tesoro y que ayudara a devolver el alma robada a los indígenas.

1 Comment
  1. anónimo says

    No creo que sentar a Ríos Montt en el banquillo de los acusados suponga algún cambio. El actual presidente, Pérez Molina era el jefe de la inteligencia miliatr durante la dictadura de Ríos Montt, durante la famosa política de «tierra arrasada» que la Audiencia Nacional ha denominaod como genocidio. El país está corrupto con una tasa de impunidad altísima y las instituciones estan podridas. Las elecciones del año pasado fueron esperpénticas, la violencia está generalizada, tiene uno síndices de desnutrición de los más altos del mundo, por encima de África ( en 2010 creo que erea el sexto pero hablo de memoria), en época de paz ( desde el 96, se dan 15 a 20 asesiantos día, en tiempo de guerra, la media era de 6… Dejo un enlace a una entrevista a castresana sobre guatebuena que no tiene desperdicio..http://www.elpais.com/articulo/reportajes/Habia/trama/matarme/Guatemala/elpepuint/20101024elpdmgrep_2/Tes

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