El futuro cierto del libro electrónico

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Debate Feria del Libro 2013
De izda a dcha., los escritores Lorenzo Silva y Paloma Bravo, Javier Cortés (presidente de la Federación de Gremios de Editores), Nuria Cabutí (RHM) y Luis Solano (Libros del Asteroide), durante la mesa redonda 'En defensa de la creación y sus valores', celebrada en el marco de la Feria del Libro de Madrid. / © Jorge Aparicio (FML13)

El cartel de Juan Gatti de la Feria del Libro de Madrid de este año es un claro guiño al libro en papel y, de paso, a la labor de los libreros españoles, a los que se quiere honrar. Ello no ha obstado para que dentro de las actividades culturales que acoge la feria, se estén produciendo los necesarios debates sobre el libro electrónico y su futuro. De hecho, en el debate que llevaba por significativo título En  defensa de la creación, que ha organizado la Federación de Gremios de Editores de España estuvo presente ante todo este fenómeno que amenaza con llevarse por delante años y años de consolación empresarial del sector. El lunes 10, dentro del recinto de Círculo de Lectores, tiene lugar también otro de similares características donde en una serie de mesas redondas moderadas por Blanca Berasátegui, Juan Cruz  y Fernando Rodríguez Lafuente, y con la asistencia de gentes ya expertas en el asunto como Milagros del Corral y Lorenzo Silva, se dará cuenta de lo más urgente a actuar con vistas  estos nuevos retos que no son futuro, sino presente, sobre todo, a la vista de las caídas de ventas en el libro en papel, lo que demuestra la gran preocupación del sector del libro por las consecuencias de la digitalización del producto y, a la vez, las expectativas que ahora están poniendo en ello.

El reciente Premio Príncipe de Asturias de las Letras, Antonio Muñoz Molina, en un alarde de sentido común, y al ser preguntado recientemente –es ya un tópico obligado del periodismo cultural– sobre si estaba  a favor del libro electrónico, respondió que del mismo modo que en el siglo XIX estaría de acuerdo con la invención del telégrafo. Puro sentido común, es cierto, pero que suele faltar en estos debates donde apocalípticos e integrados se dan la mano en una especie de falsas expectativas, desde la armónica Arcadia a la catástrofe, cuando la cuestión es mucho más implacable: al igual que cualquier invento importante, desde la la imprenta a teléfono pasando por la locomotora de vapor, la aeronáutica y el cinematógrafo, lo que debe debatirse es nuestro acomodo dentro de un mundo acoplado en el invento y no la pertinencia del mismo. En un mundo en que todo, o casi todo, está informatizado, preguntarse por el futuro del libro electrónico es un poco tonto. Aún y así nos lo planteamos.

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En el debate mencionado en el que participaron Nuria Cabutí, consejera delegada de Random House Mondadori, Lorenzo Silva, un escritor que este año posee el don de la ubicuidad pues no hay evento, desde un homenaje a José Luís Sampedro o una mesa redonda de cualquier tema, en el que no esté presente, Luís Solano, editor de Libros del Asteroide y la escritora Paloma Bravo, en todo momento estuvo presente en aquello que se debatía el asunto Amazon, en el que ha tenido que intervenir la Ministra de Cultura francesa, Aurélie Filipetti,  y el Gremio de Editores británico, acusando a la empresa de competencia desleal. A nadie se le oculta que el problema del libro electrónico no es su presente, desde luego no su futuro, sino su acomodación a las ya existentes estructuras empresariales. Mientras en Europa se debaten estas cosas, empresas como Amazon se aprovechan del asunto y realizan una política de tierra quemada. Pura piratería legal. Pero el problema que se debatió en estas mesas redondas era el de la otra piratería, la del usuario de a pie, que se descarga de la red libros, películas y música sin problema alguno.

Lorenzo Silva dio en el clavo cuando afirmó que “con el precio del libro electrónico a 14 euros se incentiva la ilegalidad y la delincuencia”. Fue una de las frases más ciertas de todo este evento porque, sencillamente, señaló uno de los graves problemas, no el único pero sí de los más importantes, del presente del libro electrónico: no hay empresa española que apueste en realidad por ello y lo que hacen es mantener unos precios inflados que nadie en su sano juicio aplica. Recuerdo cuando los miembros de la ACE, Asociación Colegial de Escritores, creamos una Comisión hace tres años, que presidió Antonio Gómez Rufo y que integrábamos gentes como Paula Izquierdo, Martín Casariego y yo mismo, donde hablamos con editores, agentes y distribuidores, además de abogados, con ánimo de redactar un contrato tipo entre escritores y editores en lo que respecta al libro electrónico. Ya entonces, me estoy refiriendo a más de dos años, caímos en la cuenta de que el precio de los libros que querían poner los editores eran escandalosos, por estar alejados de cualquier relación con el mercado. En ello siguen.

Sin atender demasiado a las palabras un poco triunfantes de Nuría Cabutí, cuando se refirió a que los niveles de ventas del libro digital crecen al mismo ritmo que en Alemania, lo que en realidad parece querer decir algo pero no dice nada, lo cierto es que parece que después de estar adormiladas, las editoriales españoles han pasao del verlas venir a empezar a darse cuenta de que tienen que tomar las riendas en algunos aspectos y no esperar, es una constante nuestra, a ver lo que sucede en otros sitios para aplicar aquí fórmulas ya experimentadas fuera.

Por lo pronto es un clamor el abaratamiento del precio del IVA, pues carece de sentido que el libro electrónico sea gravado con un 21% mientras el de papel lo sea en un 4%, pero, ya djje, es urgente que el libro electrónico se acompañe de un abaratamiento en lo que concierne al precio fijado por las editoriales, porque en realidad las editoriales  ahorran distribución, gastos de impresión y almacenaje.

Por otro lado CEGAL, la ConfederaciónEspañolade Gremios y Asociaciones de Libreros presentó en la carpa del Banco Sabadell su nuevo portal digital. Juan Manuel Cruz, su presidente, destacó que esta nueva página web es más ágil y clara que la anterior y que este portal representa a unas 300 librerías  que constituyen alrededor del 20% del mercado editorial español. Gracias a los cambios producidos, el lector podrá consultar sobre las ventas, los stocks, mediante diversos criterios que tienen que ver con el almacenaje, con los puntos geográficos de reparto, títulos vendidos de una editorial…  en suma, quieren constituirse en una herramienta eficaz para todo aquello que tiene que ver con las consultas alrededor del mundo del libro. La única apuesta inteligente que queda, por otra parte.

Los debates sobre el libro electrónico , por ahora, no son excesivamente brillantes en su contenido y abundan en los viejos tics que se repiten de continuo. Pero una cosa es cierta, por primera vez estoy empezando a escuchar en público lo que algunos, hace años, comentábamos en privado. Cuestiones, por otra parte, no muy difíciles de entender en lo teórico pero que no se llevaban a cabo porque las empresas editoras no querían. Ahora comienzan a darse cuenta de que el peligro viene de fuera. Hay ruido de fondo, en Francia, sobre todo, en Inglaterra. A ver si nos llega.

Me temo que la reacción, como siempre, tiene factores demasiado apegados a la realidad más inmediata para que lancemos las campanas al vuelo. Sucede que las ventas en librerías han bajado estrepitosamente. No por otro motivo se está reaccionando. Nuestra sagacidad es proverbial, una vez más.

5 Comments
  1. Domingo says

    Formato unico, y precio razonable (no más de 5 euros).

  2. juan gaviota says

    Es evidente que España no es un país que apueste por la cultura.
    Los catetos son más manejables, que los cultos librepensadores.
    Y esa es nuestra negra historia ,no es cosa del patético presente ,es cosa de nuestro ADN.
    Nota ; No me gusta nada el formato electrónico ,en mi opinión le quita todo el encanto a la lectura.

  3. Andres says

    Totalmente de acuerdo con Lorenzo Silva. El precio de un libro electronico es una autentica tomadura de pelo: La diferencia de precio entre el libro electronico y el papel es sencillamente ridicula. No creo que refleje el ahorro que el electronico le supone a la empresa.Pero no solo en España, dese una vuelta por Amazon.

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