Que el cine no se acabe nunca

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Elías Querejeta, en 2009, ante un cartel de 'Cerca de tus ojos', documental sobre el País Vasco que dirigió. / Efe

La última vez que estuve con Elías Querejeta fue en un cine próximo a la plaza de Chamberí, un cine Luchana que recordaba por el nombre a su tierra vasca,  donde se estrenó Cerca de tus ojos, un magnífico documental sobre el problema del extremismo nacionalista, que era la otra cara de la moneda de Asesinato en febrero, el que rodó  a raíz de la muerte de Fernando Buesa y Jorge Díaz a manos de ETA. Tengo que decir que éramos pocos en la sala, recuerdo a un Antonio García Ferreras enfrentándose  a un enorme cucurucho de palomitas, y cuando terminó de proyectarse el documental le dimos la mano para felicitarle y este hombre menudo, nos la ofreció con la misma actitud de serenidad que había rodado en primeros planos a etarras hablando de crímenes, de arrepentimientos o no, y de sus tremendos o banales motivos, que de todo había.

Fue la última vez que ví  a este hombre, ya mermado, y la última vez que asistí a la proyección de un documental político de excelencia, es decir, veraz, honesto, de gran calidad narrativa y presentado sin alharacas. Ahora, cuando sabemos de su muerte, la madrugada de hoy domingo, nos queda sólo hacer la loa de un productor de cine irrepetible para dos generaciones de españoles, los que hicieron la Transicióny la continuaron hasta prácticamente antes de ayer. Elías Querejeta era el cine moderno español, aquel que apoyó Pilar Miró, cuando nombrada directora general de Cinematografía, dio la puntilla al cine subvencionado de Antonio Ozores y Pedro Lazaga, contra los que no tengo nada y tengo todo, es decir, los comprendo pero fueron los causantes de que toda una generación abominara del cine hecho en su país, lo que no es poco. Menos mal que teníamos a Querejeta…

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Dice una leyenda, que seguro es verdad ya que fue el propio Querejeta el que lo contó en una entrevista reciente en TVE, que cuando se acabó de rodar El espíritu de la colmena, una de las grandes que produjo, la entonces niña Ana Torrent le cogió de la mano y le soltó el deseo más profundo que alguien que ama el cine puede dirigir a otro que es el que tiene la llave del tesoro: “Elías, Elías, tú que puedes, haz que no se acaba nunca esta película…”  La frase no es sólo afortunada, sino que resume  a la perfección lo que muchos esperábamos de este hombre que nos dio, porque un productor da al promover y no cerrar el grifo del dinero, películas como Habla, mudita, El desencanto, El Sur, El espíritu de la colmena, Ana y los lobos, La prima Angélica, Cría cuervos, Los lunes al sol… y cito estas películas y no las acompaño del nombre de sus directores para que caigamos en la cuenta de que prácticamente el cine de cierta calidad que se ha hecho en España en los últimos treinta años pasó por sus manos, es decir, por su voluntad y su dinero. Casi todo…

Elías Querejeta nació en San Sebastián y se crió en una fe, la de la Real Sociedad. Como era inquieto y tenía sentido épico y mucha voluntad llegó a  futbolista titular  e imaginó una proeza que se cumplio: marcó en 1955 un gol al Real Madrid donde jugaban hombres como Di Stéfano, y en el campo de Atocha. Tremendo. Supongo que durante años pensó que había sido su gran hazaña, pero asistió a la creación del primer cineclub donostiarra –estamos a finales de la década del cincuenta–, y ello le llevó a rodar documentales –siempre se le dio bien– como A través del fútbolA través de San Sebastián

A partir de ahí le entró el veneno y dejó su otra pasión que hasta entonces había sido vinculante, el fútbol. Se vino a Madrid y entró en UNINCI, la productora de Viridiana y Bienvenido Mr. Marshall. Conoció entonces a Carlos Saura, y ahí empezó un matrimonio artístico que duró más y con más intensidad que un matrimonio de los de vicaría, y escribió el guión de La caza del conejo. Los de la censura quitaron lo del conejo y dejaron La caza. Poco podía imaginar Elías Querejeta que con el rodaje de esa película, en 1965, iba  a inaugurar el cine español moderno, el que dio sus primeros pasos vacilantes para independizarse poco a poco y con muchas dificultades de lo ominoso del Régimen.

Querejeta nació al cine de la mano de una imagen de Chaplin que su padre proyectó en casa y de la visión desbordante y obsesiva de Una noche en la Ópera, de los Hermanos Marx, su película favorita. Repasando la diversidad de películas que produjo nos damos cuenta que fue fiel a aquella primera impresión, la que le causó el contraste con la San Sebastián desgarrada de su niñez, donde un padre carlista tuvo que esconderse en una cueva para que no le fusilasen mientras su madre tenía que soportar el dolor de ver la persecución de su marido, ella, de familia bien de toda la vida, pero de izquierdas. Es probable que de esa situación un hombre sensible y dotado de inteligencia como era Elías Querejeta sacase la lección moral que nos dio a todos con aquellos reportajes filmados sobre ETA y la situación en el País Vasco. Ya digo, fue abrirnos los párpados a los demás un poquito más…

Pedro Pérez, Presidente de la  FAPAE, la Federación de Asociaciones de Productores Audiovisuales de España, ha declarado que “Elías Querejeta fue “el mejor productor español de todos los tiempos”. Me apunto a la frase aun sabiendo que  a lo mejor es relativa. Imagino a un español de noventa años defendiendo a Cesáreo González porque le dio el cine que su juventud soñó, pero para la gente de mi generación ha sido así, y así debe quedar. La familia le incinerará mañana lunes, día 10, en la más estricta intimidad. Es lo adecuado en un hombre discreto hasta la exasperación como era él. Se encontraba trabajando con su amigo Carlos Saura, con quien comenzó en La caza, en 33 días, sobre el modo en que Picasso concibió el Guernica, su cuadro favorito. La vida, aquí, ha ofrecido un bucle completo, circular.

2 Comments
  1. juan gaviota says

    No soy un erudito, como el señor que escribe el articulo,pero me gusta el cine.
    Y en mi opinión ,el cine ta cuenta historias que te pueden divertir , te pueden hacer pensar ,te pueden hacer reír ,y llorar; O te pueden contar una realidad alternativa al gusto y/ó al servicio del poder.
    Esta faceta es la más inquietante; Un ejemplo ,yo me enteré que los indios eran las victimas de los vaqueros, a los 30 años, y hay mucha gente que todavía no se ha enterado.
    Películas como Senderos de gloria, son de las que hacen buenos cinefilos, y buenas personas.
    El cine debe de contribuir a formar seres equilibrados; Las imágenes abusivas de violencia sin sentido ,de casquería barata, de muertos vivientes, solo hacen que alimentar la parte mas oscura de la mente humana.
    Y como para ver el cine ,no existe nada mejor que una sala de cine ,propongo a l@s señor@s, que se dedican a este negocio, que acomoden los precios a la jodida realidad vigente,desde mi punto de vista ,si una sala tiene 200 localidades 200 x 3 =600; y 9 x 8 =72.
    Si no quieren matar a la gallina de los huevos de oro, pongan precios asequibles a la comatosa sociedad Española.

  2. colores says

    grande, como gran cantidad de cineastas españoles, un gallifante para todas esas peliculas de aqui que te llegan al alma y al cerebro. una mierda para todos los que se dedican a demonizarlo, a despreciarlo, a dejarlo en la inanicion, aunque ahora le laman el culo a querejeta en su ataud, en esa habilidad tan española de aniquilar y luego loar.

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