Los museos son para el verano

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El Caballero de la mano en el pecho, El Greco y Modigliani / museodelprado.es

¿Quién dijo que en verano haya que dejar suspendida la belleza? El calor no obliga fatalmente a tener que soportar el espectáculo de gente en calzoncillos marchando calle abajo y arriba. Más bien parece un pretexto providencial para quitarse de en medio y aprovechar para visitar por fin la exposición que parecía reservada solamente a los afortunados citadinos de esa capital donde una no vive.

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Con la llegada de exposiciones bien diseñadas de artistas legendarios a los que observar de cerca el brillo de los ojos no me digan que no apetece dejarse caer por las salas de los museos, tanto las imponentes como las más modestas pero acreedoras de buenos hallazgos.

Como ese Greco, magnífico todo él, al que el Museo del Prado ha puesto a jugar con pintores que menudean el estilo del cretense para elaborar su propia creación; adultos hechos niños por un tiempo: Modigliani, Manet, Fortuny, Cézanne, Picasso, Rusiñol y otros nombres menos sonoros, cuyos trabajos atesora la pinacoteca, están reunidos con el pretexto de intercambiar saludos con El Greco. La ocasión termina el 5 de octubre; y conste que el tiempo vuela.

Más diligentes tendrán que ser quienes quieran ver otra exposición que el Prado ha llevado a Lérida –vale, o Lleida, como prefieran-, Los objetos hablan, que propone una graciosa manera de contemplar las colecciones del museo, según la cual los objetos son los que se imponen, mostrando su detalle, su rara peculiaridad. La idea de la exposición es que el observador entable diálogo con los objetos, tanto los de tres dimensiones como los que se muestran en algunas pinturas. Hasta el 20 de julio.

Si la pereza puede más que la curiosisdad, una aplicación del Prado permite entrar casi en los cuadros de El Greco o de cualquier otro gran pintor, así que no hay excusa que valga.

En el Museo Nacional de Escultura, de Valladolid, hasta el 3 de agosto, sigue la exposición Entre el cielo y la tierra, Doce miradas al Greco, cuatrocientos años después Y aunque la gran exposición del Museo de la Santa Cruz, de Toledo, tierra de promisión para grecómanos, ya ha terminado, se anuncia El Greco arte y oficio, a partir del 9 de septiembre, a punto de despedir el verano, en el mismo lugar. Eso, sin contar con que queda por visitar el Museo del Greco, que está abierto todo el año.

Pero no sólo del Greco vive el veraneante curioso. En Córdoba, la Fundación Mapfre expone hasta el 14 de septiembre, obras de la fotógrafa canadiense Lynne Cohen (1944-2014), recientemente fallecida, sobre espacios aparentemente abandonados que han ido modificándose con el paso del tiempo.

En Madrid, Mapfre mantiene la espléndida muestra de Cartier Bresson, hasta el 7 de septiembre y otra exposición de fotografías de la británica Vanessa Winship, en la que se puede recorrer su indagación en las consecuencias de la guerra de los Balcanes -Las costuras de Europa-  y otras reflexiones de una mirada inquisitiva como suya. Winship acabó sus estudios en la Polytechnic of central London, con una tesis sobre la diferencia sexual en el cine: Crime and Punishment of The Masculine Woman.

En Oviedo, hasta el día en que se despide el verano, pinturas de Vázquez Díaz, un pintor que no se prodiga mucho últimamente, en el Museo de Bellas Artes de Asturias.

Por si esta selección que he hecho parece un tanto caprichosa –qué remedio, apelo a la subjetividad inherente en todo ser humano, incluida yo misma- les dejo este enlace de una selección mucho más canónica, elaborada por colegas del 20minutos.es,  al tiempo que les animo a hollar suavemente los suelos abrillantados y a apreciar el fresco ambiente de las salas de exposiciones. Ideal para el verano.

2 Comments
  1. me says

    Muy buena guía es usted! Me encanta el caballero de Modigliani, no lo conocía. Y muchísimas gracias por descubrirme el enlace a Second Canvas; a falta de pan…

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