¿Quién osa molestar a San Martín de Frómista?

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Vista parcial de San Martín de Fromista con la casa antigua adyacente que había hasta ahora (izda.) y el nuevo edificio en construcción que sustituirá a ésta. / Fotos: Wikipedia y  @v_aurora (Twitter).

San Martín de Tours, más conocida por San Martín de Frómista, es una iglesia románica que está en la provincia de Palencia; un bombón que ha costado sus cuartos mantener tan bonito, en parte por su valor propio como excelente muestra de románico y en parte porque queda en pleno Camino de Santiago y por ella pasan millones de pares de ojos y pies. Y hasta nones.

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Monumento Nacional, desde 1894 y Bien de Interés Cultural, desde 1982, tiene la peculiaridad de estar lo suficientemente aislado como para disfrutar de buenas perspectivas desde sus cuatro costados; lo más cercano que tenía era un muro bajo de pueblo, tan viejo como digno, que guardaba el patio de la vieja casa cercana, como se ve en la fotografía antigua de arriba. Cualquiera que haya estado allí, recordará lo armónico que resultaba todo y cómo lucía esa joyita a los cuatro vientos.

Ahora no es así, ya que los propietarios del murete, el patio y la vieja casa de pueblo a la que pertenecían, han tirado la morada para hacerse dos viviendas nuevas con el agravante de que han aprovechado que el muro era lo que estaba más cerca del templo para levantar ahí el edificio. Resultado: que se viene encima de la iglesia.

A estas alturas del siglo una se pregunta si no hay sensibilidad en las autoridades pertinentes para haber evitado tal cosa. Ni el alcalde del pueblo (de 800 habitantes, y ya se sabe lo difícil que es negarse a los vecinos) ni la Comisión Territorial de Patrimonio Cultural de Palencia ni la Junta de Castilla y León ni la Dirección General de Bellas Artes -cuyo titular es de Valladolid, por cierto-, nadie se ha opuesto a la obra, luego la obra es legal. Por ahí no hay polémica.

Hay quien ha puesto de ejemplo a Toledo –y ahí me encuentran- para explicar que los vecinos tienen derecho a vivir en casas modernas por muy histórico que sea el lugar. Pues, es verdad, pero precisamente en Toledo saben la de papeleo y condiciones que hay que cumplir para poder levantar una piedra nueva –si no es fuera del casco antiguo- o renovar la vieja. También se han cometido atentados en Toledo y, sólo por recordar uno, me viene a la cabeza el 'Bonobuque', que es como los toledanos llaman a la mole de hormigón de la Consejería de Agricultura, construida por el bueno de Bono, a unos metros de San Juan de los Reyes, joya del plateresco, aunque está mucho más escondido que el chalet de Frómista, para ser justos.

A lo que íbamos: en medio de críticas y discusiones, Hispania Nostra ha colgado una campaña de recogida de firmas a favor de preservar la estampa actual de San Martín  y el Partido Castellano va a plantear una denuncia a UNESCO y a instancias europeas. Para el PSOE, en cambio, no hay nada que objetar. Por otra parte, los de Patrimonio de la Junta han prometido volverse a mirar el permiso por si hubiera alguna anomalía, ante la avalancha de protestas de peregrinos, visitantes y vecinos que les ha caído encima.

Nadie pretende que los dueños del solar no tengan derecho a construirse una casa. Lo que se discute es que lo hayan hecho donde antes había un patio, con la consecuente vecindad extrema a la iglesia. También se ha hablado de que el ayuntamiento podría haberles ofrecido otro solar adecuado. Seguro que hay cien soluciones. Lo que no vale es escudarse en que “técnicamente está todo correcto”, porque estéticamente no lo está en absoluto.

En toda España, los responsables más concienciados están tratando de liberar de 'mochilas' y adherencias sus mejores monumentos. Es el caso del pueblo tarraconense de Montblanc, donde poco a poco van despojando de viviendas precarias, construidas hace tiempo en su muralla, para darle aire y luz y que pueda ser admirada como merece. También en Toledo, hace muchos años, se hizo ese trabajo.

Sin embargo, en Frómista, duerme también una obra de hotel con vistas a la iglesia, que está paralizada y da cierto aspecto de andurrial, con su cartel de en venta y sus vallas de obra, a la bonita plaza. Se ve que la Marca España es terca y no cede a la fineza, que manca por todas partes.

“Me cachis en los judíos de Frómista” es un eufemismo que no oculta cierto tufo poco respetuoso con los judíos de esa localidad palentina; yo lo he escuchado toda mi infancia porque tengo sangre palentina (y creo que judía, también). De ahora en adelante, si la casa de la polémica se queda donde la están levantando, habrá que sustituir 'judíos' por 'mandamases' y así, de paso, desterramos la incorrección política del dicho.