Owen Jones, vieja y nueva política

Owen Jones Wikipedia
El escritor británico Owen Jones, nacido en 1984 en Sheffield. / Wikipedia

Con las recientes elecciones británicas y sus resultados muchos han querido echar por tierra ciertas tesis de Owen Jones recogidas en su último libro, El Establishment. La casta al desnudo, recientemente publicado en España. Todo lo contrario. Owen, que tiene pinta de buen chico que no ha matado una mosca en sus 31 años y tiene el sello de haber estudiado en Oxford a pesar de ser descendiente de sindicalistas en cuarta generación, habla en el libro del voto del miedo, capaz de hacer que los electores no vean al enemigo en la oligarquía que los domina, sino en el vecino. Las elecciones británicas no han hecho más que corroborar esa impresión.

Owen publicó a los 27 años Chavs, la demonización de la clase obrera, que editó entre nosotros Capitán Swing. Fue un libro que se convirtió en referente de la nueva izquierda europea y ahora, cumplidas ya las elecciones británicas, se publica por Seix Barral El establishment: la casta al desnudo, donde, con guiños al movimiento Podemos, del que fue valedor, junto a Ken Loach, en la presentación del partido de Pablo Iglesias en Londres, realiza un demoledor análisis de la clase dirigente británica, extensible a la de otros países y en el que analiza de paso, y con certero juicio, los antecedentes de la terrible y meteórica ascensión del neoliberalismo en las sociedades occidentales.

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Columnista mimado de The Guardian, que es uno de los escasos diarios de referencias de izquierda en Gran Bretaña, Owen Jones habla de la “política de la esperanza” y cifra gran parte de su crítica en la existencia de lo que se llama en el mundo anglosajón “las puertas giratorias”, es decir, las gabelas otorgadas a los políticos por las empresas financieras y energéticas que hacen que el entramado formado por las finanzas, las grandes corporaciones, los medios de información y la clase política sea el que realmente manda y usurpe en cierta manera las democracias occidentales, donde lo social está creado por la clase política para ayudar, por ejemplo, a que los bancos no quiebren mientras se desmantela el estado de bienestar a los ciudadanos.

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Portada del libro. / Seix Barral

Owen Jones cree en el voto, incluso en el revulsivo que puede suponer un Partido Laborista renovado, a pesar del callejón sin salida en que lo metió Tony Blair y del batacazo que se ha dado en las elecciones recientes, y sus análisis, muy alejados de milenarismos, poseen el rigor de aquel que ha logrado distanciarse lo suficiente de lo inmediato para percibirlo mejor.

Así, cree que del mismo modo que en los 80 la izquierda británica subestimó la llegada de la señora Thatcher al poder, llegará un día en que pesadilla del neoliberalismo se esfumará y será pasado, al igual que el nuevo orden que surja de todo ello. Perspectivismo que no viene nada mal si tenemos en cuenta las recientes elecciones británicas, por aquello de no caer en la desesperación, y el hecho de que, de una manera u otra, Gran Bretaña siempre fue el laboratorio social de Europa desde finales del siglo XIX, realizándose allí lo que, años más tarde, sería experimentado en el Continente.

Owen Jones es optimista, pese a la situación actual, donde en Gran Bretaña existen alrededor de 700.000 contratos cero, es decir, un contrato que consiste en no tener contrato, en estar disponible en cualquier momento del día y en no poder tener otro trabajo complementario porque la total disponibilidad lo impide; es decir, una situación en lo laboral muy similar a lo que sucedía a principios del siglo XX, pero en una sociedad tecnificada. Un ejemplo: los ricos han duplicado su renta en el último año, cifra que no se alcanzaba desde hace más de un siglo en el Reino Unido. Una vez más la diferencia estriba no en la creación de riqueza, sino en la distribución de la misma, vale decir; elementos de análisis que, hace años, eran parte casi elemental de cualquier formación política de izquierdas, pero que ahora pasan por novedosas e incluso rigurosas y terriblemente radicales.

Que estamos ante una sociedad cada vez más conservadora en su imaginario social y político es evidente; pero la cuestión está en cómo hemos llegado a ello. Para Owen Jones la cuestión estriba en que el establishment ha conseguido que la gente no culpe de su situación al dirigente, al empresario, sino al vecino, al indigente, al emigrante, al funcionario público, chivo expiatorio en los tiempos actuales, y, sobre todo, que piense que no hay manera de poder cambiar esta situación: el neoliberalismo como poder que se ha adueñado del imaginario social al modo que la Iglesia dominaba ese imaginario hace siglos. No hay alternativa. La frase se introduce en el alma del trabajador y hace que éste crea que trabaja para él cuando en realidad trabaja para el establishment; crea riqueza para ellos. En fin, una elemental lección de marxismo, pero que no invalida lo mejor de lo que piensa Jones, que no es otra cosa que la actitud crítica frente a los errores de la izquierda en los años 80, una izquierda que vivió en la prepotencia de su situación privilegiada de la posguerra, cuando el establishment tragó con el Estado del Bienestar y los recortes a sus privilegios porque lo entendió como inevitable, y que no vio lo que se les venía encima con las intervenciones de Friedman y la llegada de Margaret Thatcher al poder.

Este tipo de libros son muy interesantes y poseen el coraje de que intentan ofrecer luz en momentos de oscuridad muy intensa, pero el problema no estriba en los análisis, que, en gran parte , ya digo, son propios de una lectura inteligente de los escritos de Marx sobre la economía política, salvo que actualizada, sino de la falta de concreción a la hora de plantear modos de actuación. El descontento es parte del cultivo, pero solo no lleva a renovación alguna: no hay más que fijarse en lo que han rentado los movimientos de protesta en los Estados Unidos. Owen Jones cree que movimientos como Podemos y Syriza son arietes en ese proceso de cambio necesario de las instituciones europeas y fija ese cambio, muy real, en un plazo largo, de lucha constante. En eso se le nota que es vástago del sindicalismo británico, de gloriosa tradición de luchas y aciertos que son ya pasado. Mientras analizaba estos escritos de Owen, recordaba con deje nostálgico ensayos como El león y el unicornio, de George Orwell. Tanto hemos cambiado.

Seix Barral (YouTube)