Albacete: de Castillo en Castillo

Ofelia de Pablo y Javier Zurita (Texto y fotos ©)

Vista del impresionante pueblo de Alcalá de Júcar desde lo alto de la fortaleza construida por los almohades entre el s.XII y s.XIII
Vista del impresionante pueblo de Alcalá de Júcar desde la fortaleza construida por los almohades entre el s.XII y s.XIII

La provincia de Albacete es una de las grandes desconocidas de la península ibérica. Atrévete a romper con los tópicos. Te sugerimos viajar a una tierra color ocre salpicada de castillos y pueblos medievales.

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Comienza la ruta desde la A3, desviándote hacia Casas Ibáñez. Desde aquí el paisaje se transforma, de la llanura manchega a los grandes cañones de caliza blanca que encajonan al río Júcar. Sobre una de estas paredes está el castillo de Alcalá de Júcar. Una fortificación de origen árabe emplazada en lo más alto del pueblo y rodeada por el río Júcar. Puedes visitar su interior todos los días por 2€, visita libre. Después date una vuelta por las calles del pueblo. Sus casas blancas, las estrechas y empinadas callejuelas, que juegan a hacer equilibrios en la falda de la montaña, le han valido el reconocimiento de conjunto histórico-artístico en el año 1982.

A pocos kilómetros encontrarás La Jorquera y los restos de su muralla almohade del s.XV. Baja a la orilla del río y toma la carretera hacia Cubas. Te sorprenderán las casas-cueva excavadas en la muralla rocosa junto al río. La gente del pueblo las construyó así para aprovechar la piedra y ahorrarse una pared. Muchas de ellas han sido recuperadas para el turismo rural dando una nueva vida a la zona.

Camino hacia la A66, en dirección a Alicante, está el pueblo de Carcelén, con su castillo convertido en una curiosa biblioteca que es el alma cultural de la villa. Podrás visitarlo gratis.

Al llegar a la autovía hay un cambio radical del paisaje, las elevadas paredes y sus ríos se transforman en las extensas llanuras típicas de Castilla. Almansa, la ciudad conocida en la Edad Media como puerta y aduana de La Mancha, es la siguiente parada. Su castillo, situado en el Cerro del Águila, ha jugado un papel importante en la historia gracias a su situación estratégica. Hoy puedes visitarlo, es uno de los más bonitos de la región, y recorrer sus almenas cargadas de historia. Sube a la torre del homenaje por una elegante escalera de caracol, tendrás una vista incomparable, no en vano la palabra Almansa deriva del árabe Almansah, el mirador. ¿Quieres llevarte el castillo a casa?, puedes comprar una maqueta para montártela tu mismo, la venden en la Oficina de Turismo.

El centro histórico de la ciudad también merece una visita. El Palacio de los Condes de Cirat, o Casa Grande tiene un bonito patio porticado del s.XVIII y está abierto todo el año.

Continúa por la A66 en dirección a Albacete hasta llegar a Chinchilla de Montearagón, la antigua capital del reino. Te sorprenderá su laberíntico trazado medieval coronado por la mole del castillo levantado hace 500 años por Pedro Pacheco. Aparca el coche en la plaza Mayor y sube hasta él por las calles empedradas. No podrás entrar a visitarlo, es propiedad privada y lo tienen cerrado al público. Pero merece la pena recorrer su recinto amurallado con el impresionante foso de roca de 10 metros de profundidad y 6 de anchura que lo rodea.

Termina la ruta saboreando la estupenda gastronomía de La Mancha en el Parador de Albacete. Prueba las famosas migas, la olla de pueblo o el no menos apetitoso gazpacho manchego, hecho con unos trozos de torta harinosa y carne. Platos que se complementan con los asados de jabalí o de perdiz, que cocinan de hasta 30 formas diferentes. Un dulce: los miguelitos.

Para postre El Museo Provincial de Albacete . Su moderna construcción alberga dos museos diferentes: el de Arqueología y el dedicado a las Bellas Artes. En ellos encontrarás auténticas maravillas como Las Muñecas Romanas, unos juguetes articulados de marfil y ámbar pertenecientes a una niña romana de Ontur. Otras piezas originales son la esfinge de Haches, el león de Bienservida o la cierva de Caudete.