Madrid: se busca museo de arte contemporáneo desesperadamente

Imagen nocturna de Matadero de Madrid. / Efe
Imagen nocturna de Matadero Madrid. / Efe

Parece ser que el que Madrid se haya convertido en una de las grandes capitales europeas en cuanto a las exposiciones de arte ha hecho que los responsables del Ayuntamiento hayan puesto sus miras en la creación de un gran centro de arte contemporáneo madrileño dependiente del municipio y que esa apuesta no esté exenta de cierta ansiedad por llevarlo a buen término lo antes posible. Así, hace escasamente unos días, Marisol Mena, directora general de Intervención en el Paisaje Urbano y Patrimonio Cultural, ha anunciado que en esta legislatura el Centro Cultural Conde Duque acogerá un Museo de Arte Contemporáneo. La directora general anunció tal medida en la Comisión de Cultura y Deporte y afirmó que se había hecho la encomienda a Madrid Destino para que pueda hacerse realidad esa creación.

A nadie se le escapa que no se crea una colección de arte contemporáneo ex nihilo. Es de imaginar que ese museo de arte contemporáneo será el mismo que ya funciona en Conde Duque desde 2001, conocido como MAC, que fue el antiguo Museo Municipal y que después de haber estado cerrado durante cinco años abrió sus puertas en 2015 con una exposición, ‘El Museo Pórtatil’, donde se mostraba la colección permanente del Museo a la que se le había agregado una reproducción del despacho de Ramón Gómez de la Serna. Es de suponer que las obras que se están realizando sean de acondicionamiento de nuevas salas, pero acondicionar no supone crear un museo. Éste ya existe y con una colección de arte español del siglo XX considerable por su calidad.

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Otra cosa es el proyecto de creación de un museo de arte contemporáneo en la nave 9 de Matadero Madrid. Matadero es la tercera institución cultural mejor valorada de las que existen en España y es la joya de la corona respecto a la representación cultural del Ayuntamiento. Manuela Carmena, la alcaldesa, está muy implicada en el proyecto porque ha hecho buenas migas con Patrizia Sandretto, dueña de la Fundación Sandretto Re Rebaudengo, sita en Turín, que quiere trasladarse a España, una fundación de arte contemporáneo que comenzó su andadura en 1980 y en cuya creación la labor de Francesco Bomani, uno de los grandes asesores mundiales en obras de arte, ha sido fundamental. Cuenta con algo que falta en las instituciones madrileñas: arte contemporáneo de fuera de nuestras fronteras, y la Sandretto cumple a la perfección con esa premisa: obras de lo mejor de los artistas del momento, Annette Messager, Shirin Neshat, Tony Cragg, Thomas Demand, Mona Hatoum, Maurizio Cattelan, Douglas Gordo, amén de una muy buena colección fotográfica.

Patrizia Sandretto.
Patrizia Sandretto. / fsrr.org

La aristócrata Patrizia Sandretto, ni que decir tiene, ha sido bautizada ya como la nueva Peggy Guggenheim. Casada con Agostino Re Rebaudengo, de las grandes familias del Piamonte, Patrizia Sandretto se recorre las galerías más glamurosas de Londres, como las de Hoxton, Deptford o Shoreditch, desde luego Lisson Gallery, de cuyo dueño, Nicholas Logsdail, es amiga; también ARCO, donde ha adquirido piezas para formar ese museo en Cuneo, a 40 kilómetros de Turín, en un palacio propiedad de la familia y que quiere trasladar en gran parte a España aunque desearía que no se convirtiera en Museo sino en una Fundación, lo que permitiría que allí se formaran artistas jóvenes, con lo que la labor cultural se aliaría a la expositiva.

Es eso, quizá, lo que ha hecho que Manuela Carmena se haya volcado en el proyecto, porque éste es idóneo para lo que se pretende sea el complejo cultural Matadero. Este lunes, en la ya mentada Comisión, Marisol Mena comentó que se está discutiendo la duración de la concesión del Ayuntamiento a la Fundación y que no saben aún si esa duración será de 25 o de 50 años. La cosa, era de prever, ha hecho que la oposición se desmelene llegando a acusar al Consistorio de falta de transparencia. La portavoz socialista, Mar Espinar, que ejerce la oposición de manera contundente, llegó a proponer algo con visos de disparate: que fuera el pueblo madrileño el que decidiera mediante votación a quién se concedían las instalaciones en un concurso en el que compitieran galeristas internacionales. Dicho así parecería que los madrileños somos duchos en arte contemporáneo. Ya se sabe, no hay dificultad que nos arredre.

Se acusa de prisa y opacidad a un proyecto que, sin embargo, ha sido publicitado con creces, desde que Luis Cueto, coordinador general del Ayuntamiento, en entrevista en marzo a El Español, afirmó que no sabían la duración de la concesión pero que estaban seguros de poder decir que la Fundación se quedará en Madrid de forma permanente, aunque las obras expuestas serán de carácter rotatorio, ya que la colección de Sandretto está compuesta por más de mil piezas de las que muchas de ellas se exponen en museos de medio mundo de forma itinerante.

De lo que nadie duda es de lo idóneo de este proyecto de la alcaldesa. Se llegó a afirmar que Celia Mayer, que controla Cultura, no está de acuerdo con la concesión, cuestión que la acercaría a la postura de Espinar, porque las críticas se han centrado en la excesiva duración de los años de concesión, no en que la colección, finalmente, aterrice en Madrid. Desde luego, Celia Mayer ha desmentido que existiera tal desacuerdo.

Se quiere que la Fundación pueda abrir sus puertas en la nave 9, un espacio inmenso, en 2018. Espinar afirmó que para cuando expirara la concesión ninguno de los presentes viviría. Desde luego no Patrizia Sandretto, mujer muy bien conservada pero que tiene ya 57 años. Pero eso es lo de menos, lo importante es que Madrid cuente, desde el dominio municipal, con una Fundación moderna de reputación internacional. Patrizia Sandretto parece haber caído del cielo y el Ayuntamiento sabe de lo idóneo del proyecto.

Se busca desesperadamente museo contemporáneo. La cosa es que lo hemos encontrado. Merece la pena estar a la altura de tal circunstancia.