Química marina

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Imagen de 'Cabotaje'. / ariadna_rc.com

No sé muchas cosas de Pedro Díaz del Castillo a pesar de que lo conozco desde hace casi veinte años. Sé que le gustan la música electrónica al estilo de Brian Eno, la cibernética, las carreras de fondo y de medio fondo, los paisajes despoblados y las salas de espera de los aeropuertos. Sé que es químico y que trabaja en una empresa que no tiene nada que ver con el arte ni con la literatura, un trabajo que le obliga a emprender largos viajes repletos de reuniones de negocios, impersonales habitaciones de hotel y horas vacías. Sé que en esas horas vacías, de vez en cuando, saca uno de sus cuadernos de dibujo y se pone a trazar quimeras, monstruos, pesadillas, desiertos, desolaciones, árboles quebradizos: el contrapeso a lápiz de esos horarios gélidos y ordenados en que consiste su rutina. Lo sé porque fue él quien ilustró las portadas de mis tres primeros libros: encontró unas fauces abiertas en las laderas del Nanga Parbat, descubrió un océano habitado por gigantes y erigió un túmulo imposible en la cima del Everest.

Durante las vacaciones de 2014, en los ratos que le dejaban libre sus deberes paternos, en el cuaderno empezó a germinar una única línea, un pulso horizontal poblado de lejanías y de árboles, de rocas y de torres, que terminó por reclamar un diario de bitácora. Pedro llamó a un amigo común, el poeta Álvaro Muñoz Robledano, con quien ya había colaborado en algunos monográficos de la magnífica revista literaria de internet Ariadna. Dirigida por Antonio Polo, y con el apoyo de algunos poetas amigos -Jesús Urceloy, Juan Manuel Navas, David Foronda, Sebastián Fiorilli, Antonio Romar y el propio Alvaro Muñoz-, la revista está a punto de cumplir veinte años en activo. Aparte del extraordinario nivel de sus colaboradores, lo que la convierte en un proyecto único en la red es su grafismo y su diseño, ideado y realizado por Pedro Díaz del Castillo. Les invito a pasear por algunos de sus monográficos (El año de la guerraCero GMT: cartografía de una espera, La soledad del cosmonauta) para que comprueben cuánto se diferencia Ariadna del resto de las revistas literarias de la red. Aunque casi todos son trabajos en común, sin embargo, por una misteriosa afinidad, Díaz del Castillo y Muñoz Robledano forman un tándem propio, un monstruo bicéfalo que eclosionó en dos extraordinarias creaciones: Breve historia de la lucha de clases y Notas para un tratado de botánica de la oscuridad.

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Apenas una semana después de recibir los bocetos, Álvaro completó un largo poema de un solo verso, sin puntos ni comas, que revestía de palabras aquella soledad yerma y remota. Después de varios meses afinando los dibujos, Pedro presentó en Ariadna 'Nostalgia del horizonte', un continuo de palabras e imágenes que fluye ininterrumpidamente durante ocho minutos. En justa correspondencia, Álvaro le pidió a Pedro que ilustrara unos textos escritos bajo la égida de la orilla, fragmentos y poemas que buceaban en el concepto de frontera entre mar y tierra, esa raya incierta que es también el comienzo del viaje y del regreso. La parte visual de Cabotaje nació no en un cuaderno sino en unas fotografías tomadas en el móvil de Díaz del Castillo, imágenes manipuladas de trasatlánticos, playas, pesqueros en la costa, barcos varados, puertos. Ahora, ambos trabajos pueden contemplarse en otra dimensión en la sala de exposiciones de la Biblioteca Manuel Alvar, en la calle Azcona 42, en Madrid, durante todo el mes de noviembre.

capitanmobile (YouTube)

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