‘Alanís’: madre prostituta frente a 1.049 cines rendidos a Disney, que acaba de comprar Fox

Banner anunciador de 'Alanís', la película de Anahí Berneri.
Banner anunciador de 'Alanís', la película de Anahí Berneri.

Esta semana poco hay donde elegir ante la machaconería galáctica de Disney. Aun así, las fuerzas rebeldes siguen peleando frente al imperio del ratón y por un discreto puesto en la taquilla. Es el caso del documental de Gustavo Salmerón (posible ganador del Goya en su categoría) Muchos hijos, un mono y un castillo y la película argentina que nos ocupa: Alanís, dirigida y escrita por Anahí Berneri y ganadora de los premios de Mejor dirección y Mejor actriz (Sofía Gala Castiglione) en el Festival de San Sebastián. También ha logrado cuatro nominaciones en los Premios Sur, incluyendo Mejor director y Mejor guion original.

En Alanís una joven prostituta recibe a sus clientes en un piso compartido con una compañera. Los vecinos se quejan y logran echarla a la calle. Obligada a patearse las aceras con su hijo de año y medio, decide recurrir a su tía y plantearse entre buscar un trabajo de mierda o seguir haciendo la calle.

Publicidad

Esta más que digna película me ha recordado al polémico vídeo Hola Putero, realizado por dos señoras que han buscado publicidad (eso que ahora llaman “ruido” en redes sociales) y se hacen llamar Towanda Rebels. Según este tendencioso y ridículo vídeo, todo el que contrata a una profesional es un violador (literal) y un esclavista. El trabajo (que no diferencia entre las mujeres que son forzadas a ejercer la prostitución y las que no) es de un maniqueo de asustar. No les vendría nada mal a las rebeldes Towanda ver una película como Alanís, en la que hay clientes repugnantes pero también personas, gente humana. En fin, personajes que no son el puro estereotipo del putero.

Anahí Berneri presenta a su protagonista absoluta (ella lleva toda la película a sus espaldas y lo hace magistralmente) de forma fragmentanda, a retales. Su vida está rota y así lo plasma en imágenes la realizadora. Ella es puta, pero también madre y amiga, de ahí la fragmentación a la hora de plasmarla o de captar su apartamento. Una idea inteligente.

Lo más destacable de esta película modesta es Sofía Gala, una actriz inmensa que ha sabido captar a la perfección a esa prostituta valiente que puede ser muy dura con algunos clientes, cáustica con la autoridad, madre protectora... Un buen personaje.

Lo mejor: que dura solo 80 minutos.

Lo peor: que no la volveré a ver. No hay tanto cine en ella como para regresar a su sórdido mundo.

El plan B:

El coñazo galáctico se ha apoderado de 1.049 cines españoles, una cifra vergonzosa y que dice a las claras que las cinematografías nacionales, europeas, iberoamericanas o asiáticas siguen entregadas al todopoderoso Hollywood, en este caso Disney, que se hizo con los derechos de la saga de Lucas y va a explotarla hasta el agotamiento, la extenuación. Será durante años, si no décadas. Los seguidores de este aburrimiento son legión y les da igual tener casi medio siglo de vida, van a seguir tragándose estas películas para gente de trece años.

No he visto la película, ni me apetece verla. Estoy cansado del tema, saturado de personajes planos, de espadas láser, de otra vuelta de tuerca a un mundo agotado. No sé qué escribir sobre otra de Star Wars, no sé qué aportar sin aburrir. Si yo me aburro con esta franquicia, ¿de qué sirve escribirlo? Como Boyero, que la ha puesto a parir. “Me aburre a morir”, ha escrito.

Y justo ayer se confirmó lo que ya se rumoreaba en Hollywood: Disney, que es como un agujero negro, lo absorbe todo. Tras hacerse con Pixar, LucasFilms, Marvel, ESPN o Miramax, el conglomerado anunció ayer la adquisición de Fox nada menos que por 52.400 millones de dólares.

Se avecina tormenta en la industria televisiva. Disney prepara su plataforma de streaming para competir con Netflix o HBO y se ha hecho con casi todos los canales de cable de Fox y, ojo, con los estudios responsables de franquicias como X-Men, Avatar o Los Simpsons. Tenemos Star Wars y películas para mentes infantiles o adolescentes para rato.