La historia de los feminismos o la urgencia de devolvernos nuestra genealogía

  • Reseña del libro "Feminismos, la historia", coordinado por Rebeca Moreno Balaguer
  • Es un texto que quiere contribuir a la recuperación de la memoria perdida, una memoria histórica de las mujeres escrita y reivindicada por mujeres

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Julia Nuño de la Rosa es profesora de secundaria en Barcelona e investigadora postdoctoral del proyecto CHIEF (Cultural Heritages and Identites of Europe’s Future) en la Universitat Pompeu Fabra.

En una conversación entre Luna Miguel e Ivelisse Álvarez en su reciente libro El elogio de las perras (Capitán Swing, 2019), las autoras reivindican la figura de Rosario Ferré, escritora puertorriqueña destinada, como tantas otras, a caer en el cajón de las des–leídas por el canon de la literatura universal. Álvarez imagina a Ferré con cinismo y despreocupación diciendo algo horrible como: “¿Y qué si nos olvidan? Toda mujer escribe para recuperarse a sí misma.” A lo que Miguel contesta, “pero para que no nos olviden, te voy a pedir que me recomiendes escritoras a las que creas urgente recuperar.” Y así empieza una larga conversación con autoras hispanohablantes, que como Elena Garro, Gabriela Mistral, Agustina González López o Alejandra Pizarnik, nunca llegaron a los circuitos de difusión y reconocimiento a los que sí tuvieron acceso sus compañeros hombres. Un homenaje a muchas autoras que fueron ninguneadas, maltratadas u olvidadas por el hecho de ser mujeres y pertenecer a una cultura no hegemónica.

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La necesidad constante de reivindicar nuestra genealogía, de recuperar tantas figuras que a lo largo de la historia han sido víctimas de un epistemicido, de un silenciamiento y olvido sistemático de su pensamiento y de su obra –por motivos raciales, de género y clase, fundamentalmente– se nos presenta como una tarea urgente y siempre inacabada. Reconocer las huellas de esas mujeres, analizarlas, y tras seguir sus pasos, explicar quiénes fueron y cómo consiguieron hacerse un hueco en la historia no oficial, es parte de la tarea del libro que tenemos entre manos.

Feminismos: la historia (Rebeca Moreno Balaguer (coord.) Akal, 2019), es un texto que quiere contribuir a la recuperación de la memoria perdida, una memoria histórica de las mujeres escrita y reivindicada por mujeres. La obra es el resultado de la colaboración de cinco autoras que desde el activismo, la militancia, la enseñanza, el estudio o la academia, han dedicado sus vidas a la divulgación del feminismo. Y como feministas, en este libro trazan una historia propia. Como apunta  Posada Kubissa en el prólogo “hacer genealogía feminista es algo más que recuperar la historia y la memoria: es directamente hacer crítica política feminista y, con ello, contribuir a un objetivo tan fácil de enunciar y tan difícil de conseguir como es el de la erradicación del patriarcado.”

Así, Feminismos: la historia da un paso más allá a la historia breve que podría haber sido y realiza una apuesta ambiciosa: trazar una genealogía del feminismo desde su raíces hasta la actualidad siguiendo un hilo conductor que visibiliza uno de los mayores problemas con los que se ha enfrentado nuestra sociedad a lo largo de los años: la desigualdad por razones de género.

Esta genealogía comienza con los orígenes del patriarcado ya en las primeras civilizaciones conocidas –desde las sociedades sedentarias hasta el Imperio Romano–, pasando por la sacralización de las estructuras sociales de reclusión de la mujer durante la Edad Media – del matrimonio al monacato–, que concluye con la “guerra contra las mujeres” –en palabras de Federici– que se perpetra en los inicios de la Edad Moderna con la caza de brujas. Esta “escalada de violencia antifemenina” –que se produce en un momento en que Europa consolida los cimientos de su modernidad– es relevante para nuestras autoras porque marca la consolidación de un modelo de sociedad patriarcal que establece que las relaciones de parentesco, el orden simbólico, la organización política económica, cultural y social en general, será, a partir de este momento, de dominio masculino. Y ese dominio, como apunta el prólogo del libro es también “la dominación de lo no-masculino, de las mujeres que quedan también excluidas de la capacidad de fundar y de transmitir genealogía”.

Este libro es también la historia de muchas de las respuestas –continuadas e incansables– de las mujeres por revertir el oscuro destino que la historia les había reservado. Por eso, nos ofrece un recorrido por la historia de la lucha feminista y sus principales protagonistas, explicando cómo lograron cada conquista y derecho no otorgado. Como afirman las autoras del texto:  “cuando las hogueras aún quemaban, se estaban sentando las bases teóricas y estructurales de lo que serían los primeros movimientos feministas.” De la Querella de las mujeres y el protofeminismo al nacimiento del feminismo entendido como reivindicación de derechos civiles, el texto adentra a la lectora o lector en un entusiasmo por el creciente grado de concienciación y empoderamiento de las mujeres en su lucha por la igualdad y el reconocimiento de sus derechos.

feminismosTal y como planteó Mary Astell en la Inglaterra de finales del S.XVII, “si todos los hombres nacen libres, ¿cómo es que todas las mujeres nacen esclavas?”. Así, nuestra genealogía continúa avanzando con la reivindicación del acceso a la educación como vía necesaria para la emancipación o la participación activa de las mujeres durante la Revolución Francesa –que marca el espíritu feminista ilustrado e incorpora al colectivo femenino a la consigna de igualdad–. Nace así el feminismo como articulación política de la reivindicación de los derechos propios de las mujeres.

Y como no podía ser de otra manera, el cuerpo de nuestra genealogía dedica sus capítulos centrales a la historia de la primera, segunda y tercera ola del feminismo, con movimientos tan importantes como el de las sufragistas o las antiabolicionistas, el movimiento obrero –Tristán, Michel, Luxemburg–, las feministas de entreguerras –con figuras como Beauvoir o Woolf– o los primeros pasos del feminismo liberal –Friedan– y radical –Millet–, que no dejará de reivindicar el papel activo de las mujeres en la esfera pública y privada.

Llegamos así al feminismo de la diferencia –Irigaray–, lesbiano –Wittig– y al ecofeminismo –Shiva, Kelly–. Pero será el feminismo negro –de Davis o bell hooks–, el feminismo interseccional –de Crenshaw o Collins–, y el poscolonial –de Tapalde o Spivak desde India y  Lugones desde América Latina–, el que introducirá uno de los debates –todavía hoy–  más controvertidos dentro del movimiento feminista. Se denuncia, así, la exclusión de las mujeres no blancas en el discurso feminista y se hace una crítica al "feminismo blanco" por haber marcado la agenda y problemáticas del movimiento.

La crítica a un sistema patriarcal pero también clasista y racista que aportará el pensamiento poscolonial al movimiento feminista se la debemos a autoras como Davis, Anzaldúa, Lagarde o Benhabib. En este sentido, la idea de “feminismos” en plural, se amplía, ahora sí, desde la asunción de las diferentes identidades y posiciones socio-económicas, culturales y geográficas. Como afirma Lugones, a partir de este momento “el término mujer en sí, no tiene sentido o tiene un sentido racista”. El sistema “moderno-colonial de género” ha sido históricamente una imposición colonial que el feminismo hegemónico aún no ha sabido desmontar.

Finalmente, nuestro texto dedica unas páginas al surgimiento de los postulados de la teoría queer y el transfeminismo –con Butler dándole la vuelta a la idea de género–, el manifiesto cyborg de Haraway y el nacimiento del ciberfeminismo en la sociedad del ciberespacio, donde “el uso feminista de la tecnología permitirá crear identidades no binarias e impulsar un ciberactivismo en red”.

Estamos ante una lectura imprescindible para comprender la realidad en que nos encontramos y recuperar la memoria histórica que nos ha traído hasta aquí. Hoy, la necesidad de ser feminista se nos presenta como una opción inapelable. Después de unas elecciones en España en las que la extrema derecha ha logrado ganar el terreno político que la democracia le arrebató, las libertades, derechos y reivindicaciones históricas del feminismo, vuelven a estar amenazas. En un contexto donde la realidad distópica que imaginó Margaret Atwood en el Cuento de la criada, se vuelve una amenaza constante de las partidos neofascistas, la propuesta de Tapalde de “reivindicar la construcción de una gran solidaridad feminista que traspase las fronteras”, se impone como más necesaria que nunca. Así, como defienden nuestras autoras “ser feminista es la única opción decente en nuestro mundo. En un contexto en el que el género determina una desigualdad estructural, la neutralidad no es una opción realista: o se está contra el patriarcado o se contribuye más o menos activamente a perpetuarlo”.

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