‘Nerfeadas’, el documental que desmonta el machismo en los videojuegos

  • En España, las mujeres empleadas cualificadas en el sector de los videojuegos solo supusieron en 2018 el 16,5%
  • El documental cuenta más de 20 entrevistadas por Marina Amores, periodista especializada en abordar el mundo gaming con perspectiva de género

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Irene ‘Naril’ Alvarado es programadora de videojuegos. Una profesión que ejerce en una industria que a nivel mundial está en continuo auge, según la consutora SuperData. Así lo constatan las cifras: en 2019 el sector facturó unos 107.500 millones, un 3% más que el año anterior. “La mayoría son hombres”, cuenta Alvarado. Los datos la avalan: en España empleadas cualificadas como Alvarado supusieron en 2018 el 16,5%.

“[Estos varones] tienen la necesidad de reafirmar su masculinidad y cuantas más burradas dicen, más ‘guays’ se creen”, declara Alvarado en el documental Nerfeadas, “y tienes dos opciones: llegar a su nivel o ser esa mujer que quieren proteger”. Ella es una de las más de 20 entrevistadas por Marina Amores, periodista especializada en abordar el mundo gaming con perspectiva de género.

Otra de las participantes es Valeria Castro, fundadora de Platonic Games y presidenta de DEV desde 2019, asociación que representa a las principales empresas desarrolladoras de videojuegos en España. “Castro recopiló los comentarios que recibió al anunciar su cargo y dejó patente que el machismo es un problema innegable”, declara a cuartopoder Marta Trivi, guionista del documental Nerfeadas y periodista especializada en videojuegos.

El nombramiento de Valeria es especialmente interesante al ser empresaria de éxito y desarrollar para móviles, una plataforma que en España está especialmente denostada y que se relaciona con mujeres que juegan de manera más casual”, explica la redactora cultural. “Está rompiendo estereotipos en todos los sentidos”, sentencia. El equipo de Nerfeadas desgrana el sexismo en el negocio. Y ante la falta de referentes, se hace eco de estas profesionales. “El problema es que no se las visibiliza y solo se les pregunta por feminismo, no por su trabajo”, valora Trivi. Sobre que Nerfeadas haya salido adelante con solo mujeres, explica: “Queremos reflejar que no necesitamos a ningún hombre para contar nuestras historias”. Y detalla: “También queremos mostrar lo extraño que resulta un proyecto integrado solo por hombres, algo que cuando es a la inversa pasa desapercibido”.

El dilema de los espacios no mixtos

El dilema de espacios no mixtos es uno de los debates que ya planteó en 2015 Marina Amores en su documental Mujeres + Videojuegos. Nerea Díaz, jugadora de Street Fighter IV, consideraba hace cinco años que si bien en deportes físicos estaba justificado, en el entorno digital no lo veía tan razonable. En cambio Marta Gil, ex presentadora de la Liga de Videojuegos Profesional, apuntaba al condicionamiento social. Para Trivi separar por géneros no es lo ideal sino un paso intermedio. Y lo argumenta así: “Las mujeres se sienten intimidadas al competir contra hombres y terminan por autoboicotearse, como está comprobado en el ámbito del ajedrez [puedes leer una columna que cita investigaciones al respecto aquí]”.

Este mismo debate se trasladó en 2017 a un ámbito que va más allá de la pantalla. Hace tres años Marina Amores impulsó Gaming Ladies, un punto de encuentro para aficionadas y profesionales del gremio. Y una iniciativa que en su primera edición fue cancelada. El espacio donde se iba a celebrar dijo que fue por cuestiones de seguridad. Antes, un grupo de usuarios de Forocoches invitó al boicot del evento. E incluso uno de ellos puso una denuncia ante la Fiscalía por discriminación. Demanda que quedó en agua de borrajas. Y un revuelo que para Amores le dio más argumentos de por qué era necesario esta propuesta.

De hecho, tras Mujeres + Videojuegos, Amores repitió el formato preguntándole a los hombres sobre si habían sido víctimas de acoso por parte de mujeres. Un documento realizado en un claro tono irónico que mostraba lo ridículo que era que los varones se sintieran amenazados por los reclamos de las féminas.

El activismo feminista de Amores en los videojuegos sigue levantando ampollas. Lo demuestra la molestia por sus palabras en una intervención en La Sexta sobre la cultura de la violación en ciertos videojuegos. El canal de YouTube Chicas Gamers reaccionó de este modo: “Si no eres un violador por qué te das por aludido”. Y matizó: “En un videojuego puedes hacer cosas que para bien o para mal jamás harás en la vida real [...] Trabajar en la igualdad se basa en el respeto de unos y otros, no en la estigmatización de un género de videojuego: ojo con las generalizaciones”.

Lo cierto es que hay algunos avances. Por ejemplo, en la representación de mujeres en videojuegos, como es el caso de la Lara Croft mucho más humana y compleja elaborada por la guionista Rihanna Pratchett en Tomb Raider. Pero en el mundo profesional persisten ciertos vicios. “Me ha chocado que la mayoría de estudiantes de desarrollo tenía miedo a participar por si se les cerraban puertas y las que se han decidido ha sido de forma anónima”, confiesa Trivi.

Neomachismo digital y redes sociales

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Imagen del documental. / Nerfeadas

Trivi, quien abordó el neomachismo digital en Caninomag, advierte de que ahora emplean palabras clave para identificarse entre ellos y protegerse de acusaciones. Pero que también las mujeres tienen más herramientas que antes. Ella misma vive en primera persona este trato discriminatorio. “Recibo mensajes de insultos a diario, yo y miembros de mi familia a quienes tienen localizados”. Y recuerda dos veces en los que ha sido objeto de ataques organizados. Una por señalar que en una feria de la industria se invitó a un desarrollador ultraderechista y a una de sus víctimas recurrentes. “Empezaron a insinuar que tenía una agenda”, rememora, “no supe gestionarlo”.

La segunda vez fue cuando respaldó el movimiento #MeToo, a partir del cual salieron a la luz las presuntas agresiones sexuales cometidas por un profesor estadounidense que finalmente se quitó la vida. “Cierto grupo pensó que tenía las manos manchadas de sangre pese a que no tenía relación conmigo, recibí amenazas por email y teléfono pero aprendí que bloquear y denunciar funcionaba”.

Sobre qué papel juegan los hombres en el videojuego y el feminismo, Trivi es muy clara: “Son el 50% de la sociedad y más del 75% de la industria, son fundamentales”. Y concluye que pueden remar junto a ellas de muchos modos: “Mentorización de chicas jóvenes, difundiendo el trabajo de sus compañeras y recomendando a profesionales femeninas para eventos y puestos de trabajo”.

Si además de seguirles la pista a Nerfeadas eres de leer, te recomendamos ¡Protesto!: videojuegos desde una perspectiva de género, un recopilatorio de ensayos coordinado por Marina Amores y en el que también participa Marta Trivi. Y te dejamos dos documentos audiovisuales. Uno sobre cómo el videojuego es un formato muy potente a nivel narrativo y periodístico. Y otro sobre cómo es una plataforma pedagógica y social.


 


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