ENTREVISTA

El fotógrafo Javier Fergo: “Hay que hacer fotos a los muertos, son necesarias”

  • Entrevistamos al fotoperiodista andaluz que ha documentado la crisis sanitaria de la covid-19 dentro del proyecto 'Covid Photo Diaries'

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Javier Fergo es uno de los ocho fotógrafos que forman parte del proyecto Covid Photo Diaries. Mientras los españoles estaban confinados durante la emergecia sanitaria, estos profesionales salieron con sus cámaras a las calles españolas para documentar lo que estaba ocurriendo. Su trabajo es y será memoria visual de lo que ocurrió en la primavera de 2020.

Fergo trabaja desde Jerez de la Frontera y es la parte gaditana de este ‘dream team’ que forman Anna Surinyach, Isabel Permuy, Susana Girón, Judith Prat, José Colón, Manu Brabo, Javier Fergo y Olmo Calvo. Algunos ciudadanos le han abierto las puertas de sus casas para documentar el confinamiento, ha visitado chabolas y hablado con personas sin hogar, ha cristalizado la desolación de las calles vacías y los comercios cerrados. Ahora, también capta las reaperturas y la vuelta a la vida de la fase 2. 

Sin embargo, al fotógrafo le ha quedado un sabor agridulce hasta el punto de cuestionarse su trabajo. “Son muchas las veces que he regresado a casa con miedo de llevar el virus encima, con miedo de contagiar a mis seres queridos; porque he visto lo que la covid-19 es capaz de hacer. Últimamente me pregunto por qué estas personas no se consideran partícipes de la situación: no tengo una respuesta, pero quizás sea porque como profesionales no hemos podido mostrar la realidad, hemos fallado en nuestra labor”, expresaba en uno de sus fragmentos de una reflexión más larga que colgó en Instagram. La foto que acompañaba el monólogo era la de un entierro. Denuncia que, a diferencia de muchos de sus compañeros, se ha encontrado con muchos problemas a la hora de intentar ‘disparar’ en hospitales o residencias.

Javier Fergo
El fotoperiodista Javier Fergo. / Javier Fergo

Charlamos con el fotógrafo, ganador del British Journalism Award, sobre una cobertura histórica. Es duro con esos guardianes de “la falsa moral” que deciden lo que el ciudadano tiene que ver y que dificultan el derecho a la información.

-Durante estos dos meses, los fotógrafos del proyecto CovidPhotoDiaries habéis estado documentando la pandemia, haciendo fotos y creando así memoria audiovisual sobre lo que ha ocurrido, ¿qué has visto durante estas semanas?

-Yo estoy en el sur, en Andalucía. En Cádiz, la situación ha cambiado mucho. Cuando se decretó el confinamiento el día 14,  me encontré con las calles vacías, un gran sentimiento de miedo, de suspicacia. Recuerdo que fui a Sevilla el Domingo de Ramos y una de las avenidas principales parecía una película apocalíptica. Nunca había visto la ciudad tan vacía. 

Ahora, en la desescalada, se están viendo situaciones llamativas en el sentido negativo. La gente no respeta las distancias, parece que no ha pasado nada. Parece que están deseando volver a la normalidad anterior sin ser conscientes de las repercusiones que pueden tener su comportamiento, no solo para ellos, sino también para sus familiares y gente cercana por cómo se comporta el virus. 

-En tu Instagram hiciste una reflexión, en mi opinión, muy dura. Planteabas que no has podido enseñar toda la realidad, ¿ese miedo del que hablas no se ha transmitido en las imágenes publicadas?

"Lo que se comparte en redes son vídeos buenistas. Son necesarios, pero no pueden ser lo único"

-Sé que otros compañeros en otros lugares sí han podido documentar más, pero en mi caso, en Andalucía, se me ha vetado prácticamente. Yo no siento que sea una amenaza para nadie. Lo único que pretendía era hacer mi trabajo, que era mostrar la realidad: cómo estaban sufriendo esas personas, entubadas y sedadas, y lo que realmente conlleva este virus. Personas sin cargos o mandos intermedios me han negado la entrada porque “no podemos alarmar a la sociedad”. Es una falsa moral sobre lo que el público debe ver. Yo nací en democracia, en el 80, pero me he sentido mal, sentí que no podía realizar mi labor. No he podido entrar en las residencias de ancianos, en centros sanitarios, no me han dejado acompañar a una ambulancia cuando tenía el beneplácito del médico y del dueño de la subcontrata. Sentí impotencia por no contar eso. 

Cuando en Cádiz se abrió la fase 1 y vi los comportamientos, me sentí culpable de no haber cumplido mi labor de información y de que la gente no sea consciente de lo que hay. Lo que se comparte en redes sociales son vídeos buenistas y de aplausos, que son necesarios, no lo critico, pero si es lo único, no tenemos una visión de la realidad. Aquí, en Andalucía, no he conseguido fotografiar en tanatorios, hospitales o geriátricos, en sitios donde estaba la noticia. 

-Es verdad que hubo días muy duros en los que solo había noticias negativas y los muertos y contagios no paraban de subir, se intentó contrarrestar con noticias positivas. ¿Se ha infantilizado demasiado a los ciudadanos?

-Sí, si pones un muerto en la portada de un periódico, se vende menos. Volvemos a esa discusión sobre las noticias y la empresa. En un medio de comunicación está el deber de informar y luego la parte empresarial. Creo que son necesarias. Hay que hacer fotos a los muertos. Hay que hacer fotos de lo que ocurre, de lo bueno y de lo malo.

También están muy centralizadas las noticias en España. En Cádiz ya hemos pasado a la fase 2, la gente está en la playa con una normalidad ya patente. Sin embargo, los noticiarios sacan Madrid y Barcelona, que pasan a fase 1. Nosotros llevábamos dos semanas en esa fase, pero parece que tampoco es noticia. 

-¿Crees que la relajación que vemos estos días, incluso con el incumplimiento de algunas medidas sanitarias, está relacionada con que no se haya podido mostrar toda la realidad, incluida la parte negativa?

-Sí, en algunos lugares sí les han dejado. Manu Brabo, en Asturias, ha podido entrar en una UCI, Anna Surinyach lo ha hecho en Barcelona, en Madrid lo ha hecho Olmo Calvo... Aquí, en Andalucía, solo hay una persona que lo ha hecho, y se coló. Yo no quiero colarme en los sitios. Soy un profesional acreditado, pero con las respuestas que he obtenido se puede hacer un libro. 

-Llevas años trabajando, pero vino la pandemia y tuviste que enfrentarte a una cobertura totalmente nueva, ¿te sentaste a replantearte las reglas de tu trabajo?

-Unas semanas antes de que se decretase el estado de alarma, viendo la situación de Italia, yo intuía que esto iba a llegar aquí. Ahí me planteé muchas cuestiones sobre qué hacer, vi si tenía mascarilla y empecé a documentarme sobre el virus para protegerme a mí y a mi familia. Dejé de ir a visitar a mis padres y a los mayores. 

En cuanto a la intimidad de las personas, he seguido la regla que sigo en mi trabajo normal. Nunca hago una fotografía de una persona en la intimidad sin pedirle permiso. Si no puedo pedirle permiso en ese momento, saco una imagen en la que la persona no sea reconocible, pero que sirva informativamente. Solo pude acceder a un entierro, el de un señor marroquí que falleció por covid-19 y le pedí permiso a la familia, por su puesto. La familia me pidió que no aparecieran ellos y así fue. Hay que mantener los estándares éticos, pero que la foto tenga valor informativo. 

-Al principio de la entrevista me hablabas de miedo. Ahora que caminamos a la normalidad, ¿temes no poder quitarte la ‘lente’ de fotoperiodista y que te afecte a nivel personal?

"Soy consciente de lo que el virus es capaz de hacer, estoy actuando en consecuencia"

-No me da miedo por mí, sino por mis seres queridos. Yo podría haber ido a ver a mi padre. Ha sido mi cumpleaños hace poco, me dijo que fuéramos a comer juntos, en familia, y lo desestimé por su seguridad. No sé si lo he pasado, si lo tengo o si soy portador. Yo me encuentro bien, pero no quiero poner en riesgo a mis seres queridos. Hasta que no me tome un descanso y deje de trabajar no voy a permitírmelo. Siempre entro a los espacios con mascarilla para protegerme y proteger a los demás. He tenido que decir “no” a los amigos. Yo sí soy consciente de lo que el virus es capaz de hacer, estoy actuando en consecuencia y haciendo lo que creo que debo hacer: documentar lo que está ocurriendo. 


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