De La Fuga a La Contrabanda: Rulo se desnuda en un libro sobre su vida personal y musical

  • ‘Tres acordes y la verdad’, escrito en formato conversación con la periodista África Egido, repasa toda la trayectoria del artista
  • "Creo que en este tipo de libros, o te abres en canal o no sirven", explica Rulo
  • Rulo, que ha compuesto más de 150 canciones, elige tres de las más especiales: 'Paquí Pallá', 'Heridas del rock&roll' y 'Noviembre'

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Raúl Gutiérrez empezó su andadura en la música muy joven. A los 14 años, mediados de los 90, ya estaba encima de los escenarios en su Reinosa (Cantabria) natal. Comenzaba así a forjarse una carrera en la que sigue destacando. Rulo, como se le conoce realmente, fue el autor y la voz de las canciones de La Fuga, una banda que marcó época y de la que terminó por salir, dramáticamente, en 2009. Rulo se reinventó y a día de hoy ya ha publicado cuatro discos de estudio y uno en directo con su nueva formación, La Contrabanda. Tiempo suficiente ya para que Rulo haya decidido “desnudarse” en lo personal y profesional en un libro recién publicado: Tres acordes y la verdad, escrito en formato conversación con la periodista África Egido y autoeditado.

El libro suena a música, claro. Literalmente. Se invita al lector a acompañar sus páginas escuchando una selección de canciones elegidas por Rulo y a las que se accede mediante un código QR. Joaquín Sabina, Marea, Andrés Calamaro, Iron Maiden, Dire Straits, Metallica, Lenny Kravitz... así hasta decenas de artistas.

Se dice en el prólogo que el libro ha servido de consulta psiquiátrica y psicológica. La pandemia y el confinamiento aceleraron un proyecto que Egido y Rulo venían pensando tiempo atrás. La idea original, hacer cada capítulo en un lugar emblemático para el artista, cambió. Las videollamadas entraron en escena. “Yo no soy viejuno pero sí que soy veterano. Tengo 41 años y mi primer concierto fue a los 14 años. Sí que sentía que tenía cosas que decir”, explica Rulo, en conversación con cuartopoder.

“Un amigo, al leerlo, me dijo que tenía pa' todos y patadas. Creo que en este tipo de libros, o te abres en canal o no sirven. Soy un compulsivo comprador de biografías, especialmente musicales. Hay de gente que no me compro su disco pero sí su libro. Cuando alguien no se abre en canal pierde muchísimo sentido”, afirma Rulo.

Viene entonces a la mente otra reciente biografía. La de Los Rodríguez, que comentamos también en este medio. También se abrieron en canal y también hablaron de experiencia terapéutica. “No vivo nada del pasado emocionalmente, pero esto me ha servido para pensar en todo lo que ha pasado. Y ha sido increíble. En lugar de maldecir a la pandemia, de esta manera al ver todo lo que vivido y recordarlo, porque nunca lo suelo hacer, pues digo gracias a la vida. Si pudiera haber usado otro título hubiera sido el de gracias a la vida que me ha dado tanto, que cantaba Violeta Parra”. Por cierto, que Ariel Rot le ha mandado la biografía de Los Rodríguez y Rulo ha hecho lo propio con la suya.

“Las bandas son muy complicadas. No voy a descubrir nada en ese sentido. Las bandas nacen con vocación de terminar y muchas siguen aunque estén muertas. Pero lo que es la magia, ese ir todos a una, tiene fecha de caducidad. No lo he descubierto yo”. El libro cuenta muchos detalles sobre la ruptura de La Fuga. Sin pelos en la lengua. Crudos. Problemas con el dinero, el afán de protagonismo de otros integrantes de la banda…

Quienes sean aficionados a descubrir las entrañas de un grupo de música, aquí tienen buen material. Unas circunstancias que la mayoría de las veces el público no percibe de puertas hacia fuera. “Es verdad que sobre un escenario es muy difícil verlo. Se ve más en que los discos de las bandas que continúan de esa manera son peores. Se pierde la magia. Para crear y grabar discos, se nota si no hay esa magia. Pero para tocar dos horas en un escenario los hits, no se entera nadie. Ya puede ir cada uno a su bola o no soportarse, muchas bandas lo han hecho”, apunta Rulo.

Más de 150 canciones

Rulo es, ante todo, un compositor de canciones. Así se reconoce él, por encima de una bajista (instrumento que cogió por casualidad en La Fuga y con el que, dice en el libro, no sentirse cómodo) o un guitarrista. Y canciones ha hecho muchas. Más de 150. “Mi carrera ha estado más basada en el trabajo constante que en un pelotazo”, se destaca en el libro. Y es cierto. La Fuga no fue un grupo con una gran canción que sobresaliera especialmente por encima del resto. Tampoco La Contrabanda. En todo caso, Rulo destaca tres canciones en concreto, por lo que significaron para la gente. Son Paquí Pa' Allá, de La Fuga, quizás lo más parecido a ese exitazo. Una especie de “himno generacional” en el rock urbano para mucha gente. Y en su nueva etapa, Heridas del rock & roll y Noviembre.

“Calaron más que otras. Son muy importantes en mi carrera. Lo mío es una búsqueda de la próxima canción. Es lo que siento después de tantos años. Empecé a componer con 14 años cuanto tocaba en Suizidio y sigo conmoviéndome con lo que de que un papel esté en blanco y a la hora pueda ser una canción. Es una cosa tan inexplicable el componer, es mi motor vital. Siempre voy en búsqueda del estribillo perfecto, no lo he conseguido todavía, afortunadamente, porque sino luego qué haría. Creo que en esas tres canciones estuve más cerca y ahí están. Tú compones todas por igual y algunas son más olvidadas que otras. Tanto con La Fuga como ahora no hemos hecho discos de una sola canción. Creo que nuestro público fiel escucha todas, y eso como compositor también es gasolina”, explica Rulo.

En las 250 páginas del libro se tocan muchos temas. No se deja casi nada. Se habla de feminismo o del papel de las mujeres en el mundo de la música. Y aquí la periodista introduce un tema interesante: la concepción de La Fuga como “un grupo que escuchaban muchas mujeres”. “Había gente que nos atacaba por eso. Dantesco. No conozco a ningún músico que toque pensando en eso. El músico lo que quiere es el aplauso y el calor del público. Son sandeces que se decían hasta hace muy poco”. Rulo señala que cada vez hay más mujeres en el mundo del rock. En su staff han incluido varias en los últimos años. “Su presencia es más importante que nunca con la que está cayendo”.

Si hay algo que simboliza a Rulo es la imagen de la luna. Fue la imagen de las camisetas y el merchandising de su antigua banda. Tampoco se olvida en este libro. Los primeros capítulos se titulan como sus cuatro fases: nueva, creciente, llena y menguante. “Siempre he sido muy lunático. Siempre he sido muy nocturno, incluso ahora. Compongo de noche. Con el tema nocturno suceden cosas muy buenas, cuando hay menos luz. Y es una hora mágica. Para componer necesito que no suene el teléfono y que no haya ruido en la casa. Y todo eso sucede cuando sale la luna. La luna siempre ha estado muy presente en mi vida y mi obra. Cuando vimos los capítulos se nos ocurrió que las partes de la luna fueran las etapas de La Fuga. Desde que crece hasta que mengua. Las cuatro fases de la luna fueron las cuatro fases que tuvo la banda”.

La familia tiene un peso importante también en las páginas del libro. Rulo tiene dos hijos, Ruth y Oli, que aparecen con naturalidad en el relato. También su actual pareja, María. Una presencia similar de la familia que la que aparece en el documental de El Drogas, donde el artista navarro habla también de sacrificios y perderse momentos de la infancia de sus hijos. “Para mí la familia es muy importante. Pero claro, es una utopía. Porque tenemos muchos viajes y el trajín es tremendo. Pero ahí estamos intentando siempre. Creo que es muy importante en esta profesión del halago permanente, del aplauso, el llegar a casa y tener ahí un pie en la tierra”, explica Rulo. Reconoce esa cara B, esa contrapartida que tienen oficios como el suyo y muchos otros. “Te pierdes cosas”, afirma. “Son las heridas del rock & roll”, añade.

Bien rodeado de amigos

Tres acordes y la verdad cuenta con artistas invitados, como no podía ser de otra manera. Bajo el nombre de “interludios”, se intercalan una serie de textos, de buenas palabras, de pesos pesados en el mundo de la música y en la carrera de Rulo: Yosi (Los Suaves), El Drogas, Fito Cabrales, Kutxi Romero, Dani Martín, Luz Casal, Javi San Martín (productor), Carlos Raya y Thom Russo (productor). La página 173 debería haber incluido un texto de Pau Donés, fallecido en junio. Se ha dejado en blanco para recordar su memoria, “su legado musical y vital”.

Habla también Rulo de esas compañías. De su admiración por grupos como Barricada, Platero y Tú o Los Suaves, de una generación mayor y de los que era muy seguidor. “Eso es la hostia. Es increíble. La música me ha dado todo, desde la casa en la que vivo que es a nivel material sino todo el tejido emocional, tanto con amigos de la música como con mucha gente en muchos lugares. Gente que admirabas tanto y que sean tus amigos, es una cosa que no me creo a veces”, dice. El libro rinde pleitesía a muchos de ellos y Rulo reivindica ese legado. “De todos ellos tengo mucho en mis canciones”, destaca.

“Soy una persona optimista pero ahora mismo cuesta lanzar mensajes positivos. Estamos muy cansados”, dice el de Reinosa en relación a la situación actual del mundo de la cultura debido a la pandemia. Él ha tocado varias veces, en formatos reducidos, este verano. “Cualquier cosa nos parecía Woodstock”, señala. “Nosotros tenemos la suerte de poder haber ahorrado y poder tirar un poco más. Los 15 del staff estamos arropándonos entre todos y siendo solidarios de cara a que nadie caiga. Toca apoyarnos”, reflexiona. “Yo soy muy afortunado y necesito el escenario de forma emocional con regularidad”, añade. “La cultura es segura y lo ha sido. Y está jodida. Pero hay otros sectores que están también peor. Empatizo con todo el mundo que lo esté pasando mal”. Difícil hacer planes en estas circunstancias. “Incertidumbre” y “a ver qué sucede”.

Que Rulo se defina como optimista puede llamar la atención si atendemos al contenido de gran parte de sus letras. “Acudo a las canciones como refugio. Ser optimista no significa ser un tío que se esté descojonando de la risa todo el rato. Soy de los que piensa que lo mejor está por venir. Es verdad que cuando me toca una mala época o desahogarme. Siempre digo que cuando estoy muy bien no estoy en casa escribiendo canciones, estoy abriendo vino con amigos. Cuando algo se tambalea en mi vida acudo a las canciones”, explica. O como dice África Egido en el epílogo final del libro: “Mirar atrás le sienta bien, pero solo en las canciones. Para lo demás, adelante. Siempre adelante”.

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