Urbizu: “No hay un desprecio especial al cine, el español desprecia la cultura en general”

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El director Enrique Urbizu y el actor José Coronado durante el acto de presentación del rodaje de la serie Gigantes. / Rubén Muñoz (Efe)

Enrique Urbizu acaba de montar los primeros capítulos de la serie Gigantes. Quedo con él en la ECAM. Nada más llegar me encuentro con un rodaje frente a la fachada de la escuela de cine: cámara, eléctricos, focos, figurantes, tipos con walkies... Gente joven. El lugar es especial para mí porque es donde estudié cine. Me siento nostálgico, recuerdo brevemente a aquel chaval. Mejor olvidarlo. Todo ha cambiado bastante, el propio edificio en sí. Enrique me recibe amable y sin presiones de tiempo. Tiene una clase en unas horas. Es coordinador de la Diplomatura en Dirección Cinematográfica en una escuela en la que las clases son en un 70% totalmente prácticas. Empezamos hablando de un profesor que tuvimos en común.

-- Álvaro Gurrea, profesor de Creatividad en la Facultad de Publicidad de la UPV (Universidad del País Vasco) es clave en tus comienzos. Yo también fui alumno suyo y era todo un personaje, con sus cigarros negros y ese inmenso cartel de John Wayne en su despacho.

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-- Álvaro era una profesor de una gran elegancia. Su presencia física era imponente, tan expresivo, con un tremendo sentido del humor. A mí me caía de la hostia.

-- ¿Te influyó estudiar publicidad?

-- En el cine nada. Con Gurrea aprendí a relacionar ideas aparentemente discordantes, el lado comercial... pero su gran influencia la noto cuando empiezo a dar clases. De hecho, una chavala, en Santiago de Chile, me dijo que yo le recordaba a un profesor. Le pregunté dónde había estudiado y me contestó que en la UPV. ¡Pues a Álvaro Gurrea! Me dijo que era clavado (Risas).

-- Santos Zunzunegui, profesor de cine, es otra influencia. A mí no me tocó como profesor, pero me colaba en sus clases. Es un portento como docente, analista y teórico.

"Zunzunegui nos abrió la puerta al análisis riguroso y a la manera en que se piensan las películas"

-- A nosotros nos amplió el campo de nuestra vocación cinéfila. Era una prolongación del juego de hacer películas. Zunzunegui nos abrió la puerta al análisis riguroso, a la construcción formal, a la reflexión sobre la forma y a la manera en que se piensan las películas. En la docencia, eso sí, comparto más el ímpetu de Alvarito que el rigor de Santos.

-- Cada vez que visito la ECAM me doy cuenta del paso del tiempo. Mi ECAM era más nueva, aislada en la Ciudad de la Imagen. Ahora veo nuevos edificios, la propia escuela ampliada... Seguro que estos nuevos alumnos no serán como nosotros. Ven cine en pantallas más pequeñas, tiene más acceso a todo el cine inimaginable, tienen el boom de las grandes series... ¿Cómo ves a las nuevas generaciones?

-- El gran regalo de la docencia es que cada año estás en contacto con gente que tiene veintitantos. Tú te haces viejo, pero el alumno no (Risas). Se perciben cambios en la cultura que traen y se aprecian bien las oleadas de la moda. Hace diez años la moda era Wong Kar-Wai y ahora no saben ni quién es. El desconocimiento cada vez es mayor.

-- Hoy los autores de moda duran tres películas, son cineastas de muy corto recorrido.

"Hay mucha gente que viene a “reinventar el cine” y yo en clase propongo todo lo contrario"

-- Sí, hay mucha gente que viene a “reinventar el cine” y yo en clase propongo todo lo contrario. Entiendo el audiovisual como el lenguaje más consumido hoy en día, controlado por multinacionales, determinante en el constructo de la mentalidad occidental... Que el cine no se estudie como lenguaje en las escuelas en un suicidio, es como si inventas la imprenta y no enseñas a leer a la gente, ridículo. En Francia los chavales tienen una comprensión lectora con respecto al audiovisual acojonante. Y tienen una industria, un público, un respeto por la obra, un interés intelectual. Esa es la batalla, porque aquí vienen muy analfabetos y son los que van a hacer las películas.

-- Lo curioso es que lo tienen todo. Nosotros tirábamos de videoclub o de películas en la tele que pensabas que quizás no ibas a volver a ver jamás.

-- Claro, pero al tenerlo todo se dicen: “Ya lo veré”.

-- Y luego está la saturación: si tienes que ver la enésima serie de moda, con no sé cuántas temporadas, no vas a ver una de Howard Hawks o El último, de Murnau.

-- Si quieres ver El pastor en las colinas, peli de Henry Hathaway en tecnicolor y de 1941, o la compras en DVD o no la ves. Las cadenas no quieren que veamos ese cine, les parece viejo, no les interesa. Se está destruyendo el gusto y se trabaja en la monoforma, en un mismo rasero muy genérico en diferentes narrativas. Se trabaja en el control industrial, en la desaparición de la expresión personal. En mis clases les digo a los de dirección que deben tener un punto de vista sobre la vida porque si no solo vas a salir a rodar.

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Enrique Urbizu durante una de sus clases en la escuela de cine ECAM.

-- ¿Qué libros de cine fundamentales recomiendas a tus alumnos?

-- Hay cuatro básicos: El de Andréi Tarkovski (Esculpir en el tiempo), el de Robert Bresson (Notas sobre el cinematógrafo), el de Sidney Lumet (Así se hacen las películas) y el de David Lynch (Atrapa al pez dorado).

-- He escuchado que no te gusta lo referencial, los homenajes en las películas.

-- Todos lo hacemos, pero cuando se convierte en la parte más importante del enunciado me molesta. Te inspiras en Melville. Vale, igual yo también lo hago, pero no lo demuestro a todas horas. Una cosa es tener el disco duro lleno, tener todo el museo del Hermitage en la cabeza, y otra decir: “Esta película la voy a hacer al modo de”.

-- Acabas de rodar la serie Gigantes, pero no te has encargado de todos los episodios de la temporada. ¿Por qué Jorge Dorado ha rodado el resto?

-- Porque en la cadena querían ver resultados y a mitad de producción la empresa ya ha visto tres episodios.

-- ¿Habrá segunda temporada?

-- Ni idea. Se están desarrollando los guiones en este momento. Yo estoy bastante satisfecho con los tres capítulos que hemos hecho y deseando ver el resultado final. Movistar quiere ir con un lanzamiento casi por mes, una serie por mes.

-- Apuesta arriesgada. ¿Has visto el trabajo de otros colegas? La peste, por ejemplo.

-- No. He visto las imágenes fugaces en unas promociones. De La peste todo el mundo habla maravillas, pero no he visto nada. Entre las clases y Gigantes tengo suficiente (Risas).

-- Me gusta una cosa que has dicho sobre la tele y su lenguaje: “En la tele el silencio está prohibido”. ¿Sigue pasando?

"En la tele hay un enorme miedo a la oscuridad y al silencio, y a la falta de música también"

-- En Gigantes nadie ha dicho ni mu y hay bastantes silencios. Y ves Breaking Bad o The Wire y no pasa nada porque haya silencios. Pero aquí en la tele hay un enorme miedo a la oscuridad y al silencio. Y a la falta de música también.

-- Eso me recuerda tu película La vida mancha, que tiene muchos silencios y una banda sonora, de Mario de Benito, muy sutil. ¿Tuviste algún problema con los productores por eso?

-- No, solo los tuve con la serie de Alatriste. Lo estruendoso se ha convertido en una necesidad orgánica, igual que los altavoces en casa, enormes, ruidosos. Son estupideces, no me jodas.

-- Se respeta poco el trabajo de sonido, muchas veces todo se arregla con música innecesaria.

-- La mala música subraya emociones que el espectador debería percibir sin ella.

-- ¿Tienes proyectos de cine?

-- Satán ha oído hablar de ti.

-- Gran título, algo he leído sobre ella. ¿De qué va?

-- De la persecución de un hombre de mil caras y de la mierda en la que se está convirtiendo Occidente.

-- Con Michel Gaztambide como coguionista otra vez. ¿Cómo trabajas con él?

-- A cuatro manos, trabajamos en torno a una idea. Él vive en Donosti y yo en Madrid y solemos quedar una semana y dale que te pego. Luego nos separamos y hay muchos correos electrónicos de por medio. Juntos releemos, tomamos notas... Y también está bien separarse porque se queda cada uno con sus dudas, sus paranoias... Michel y yo nos entendemos bien. Vamos, que sabemos estar callados en una habitación cuatro horas.

-- ¿No crees que el guionista está muy maltratado en España?

"En España el guionista está muy mal pagado y por eso tiene que hacer varios guiones a la vez"

-- Ya te digo. ¡Vamos! La madre de dios... Y te lo digo también como guionista. La industria está muy equivocada. Cuanto peor trates a la vaca, peor leche te va a dar. En España el guionista está muy mal pagado y por eso tiene que hacer varios guiones a la vez. Y en un guión de calidad hay que meterse por lo menos dos meses. Y enloquecer. Y encima somos un país que se organiza muy mal gremialmente, los guionistas tenemos poca fuerza en ese sentido. Se plantea hacer una huelga para conseguir avances en los contratos, en los derechos de autor.

-- Has dicho que para ti lo más difícil es el guión.

-- Siempre me ha costado más la dinámica del guionista que la del director. La rutina del escritor me cuesta más que la del director. El director se mueve.

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El director cinematográfico impartiendo una clase en la ECAM.

-- Con 17 años ya hacías cortos de tiros en Super 8. Luis Marías era tu compinche en esa temprana cinefilia.

-- Luis y yo nos conocimos en el colegio Lasalle y coincidimos con el estreno de seis o siete largometrajes protagonizados por Borgart. Me invitó un diciembre (en su cumple, con un frío que pelaba) a ver El sueño eterno. En versión original, con calefacción, con Lauren Bacall... Nos hicimos muy amigos y consumimos mucho cine. Y ahí empezaron las tertulias. Luego pasamos a conocer a un cura joven y le dijimos que queríamos hacer un cineclub. Pero nos dijo que era un lío, que había que comprar películas, vender entradas... Pero nos propuso un taller. Todos los viernes, al acabar las clases, nos quedábamos hora u hora y media. No llegábamos a media docena de alumnos. Y nos puso a Carol Reed. El ídolo caído y El tercer hombre. Y de ahí te ibas a Trapecio, enredabas, ibas teniendo tus propias autopistas. Fue un tiempo muy feliz. Es que figúrate, se muere Franco y en Bilbao había mogollón de salas en versión original, el cineclub más antiguo de Europa (el FAS). Veías pelis de Fassbinder, Cabeza borradora, westerns de serie Z... Podías entrar en un cine a las once de la mañana y salir a las doce.

-- Una de esas películas que te marcó fue 2001.

-- La primera vez te puedes poner en plan “qué coñazo”, “qué pesado”... Pero luego te dices: “Vamos a volver a verla”. Hoy en clase la uso para hablar del sonido, los objetivos...

-- Hablemos de levantar una película. Hay un claro duopolio en la producción, formado por Antena 3 y Telecinco. Y TVE cada vez pinta menos.

-- TVE se quedó sin dinero desde que Zapatero le quitó la publicidad. La mayoría del cine industrial español depende de Telecinco o Antena 3. Dependes de los criterios de estas dos empresas a la hora de controlar el producto. Son pocas vías y no estaría mal que hubiera más. Supongo que Movistar emprenderá el camino de la producción cinematográfica.

-- El director Víctor García León me comentaba que se han cargado la clase media en el cine. Ahora o eres mainstream o eres cine de festival, se han cepillado al autor que era comercial.

"La industria no entiende que repetir fórmulas de éxito no tiene futuro, la industria tiene que producir prototipos"

-- ¡Dímelo a mí, que he tardado en rodar siete años! La industria no entiende que repetir fórmulas de éxito no tiene futuro, la industria tiene que producir prototipos. Deberían buscar películas llave. Quita ahora de la historia del cine español Acción mutante o El día de la bestia. Dime cuántas pelis no se hubieran ni imaginado sin esas dos. Eso es una película llave. Y a la industria le cuesta verlo cuando el resto de las industrias tiene I + D. Será por algo.

-- De los males del cine siempre se echa la culpa a la industria, pero ¿tenemos los espectadores que nos merecemos? Miras a Francia y te deprimes...

A veces tienes la sensación de que podrían apedrearte por las calles, pero luego vas a coloquios y a proyecciones y la gente es educada, respetuosa... No hay un desprecio especial al cine, el español desprecia la cultura en general. A un chaval le fascina mucho más el nuevo Ferrari de Cristiano Ronaldo (que se ha roto una uña y por eso el informativo va a hacer un especial) que la publicación de un libro que te cagas o que le hayan dado un Oscar a un tío que hace efectos especiales por ordenador y que es vecino tuyo. Y esto le pasa al cine, al teatro, a los músicos...

-- Bilbao es el escenario de tus primeras pelis, como Todo por la pasta o Tu novia está loca. ¿Echas de menos rodar allí, en una ciudad tan cambiada para bien, menos sucia?

-- He vuelto a Bilbao, hice un corto para el largo colectivo Bilbao-Vizcaya Ext: Día. Se titula Misterio en el parque de Doña Casilda. Ahí iba yo con los Madelman a jugar. El estanque de los patos, La Pérgola... La peli empieza en el estanque, aparece un cadáver flotando. Es un corto en cuatro tercios y mudo.

-- Tras No habrá paz para los malvados haces dos episodios de Alatriste y tardas demasiados años en volver al cine. ¿Qué pasó con Telecinco? ¿Es cierto que te impusieron un casting y que dijiste que ni hablar?

-- Hubo una oferta de cambios importantes, de casting. Y a menos de un mes de empezar a rodar. No me pareció aceptable. Era una comedia, por cierto. Se llamaba 2014 Hijos de puta. Era casi una picaresca italiana, para rodar en Madrid y en la Costal del Sol.

-- Hablando de picaresca, tratemos el tema de la piratería. En España respetamos muy poco los derechos de autor y hasta nos jactamos de bajarnos de todo. Y escuchas eso de la “cultura libre” y tal.

-- Discutir de majaderías es cansino. Y de “cultura libre” nada, estás pagando la red más cara de Europa. Esto es como las drogas: al principio necesitas clientes y lo ofreces gratis. “Descarga gratis tu cine favorito”. Gratis para el espectador y cero para el cineasta. Y yo te cobro la red. Es decir: te doy la droga muy barata y cuando ya estás acostumbrado te la cobro.

-- Has dicho con bastante tino que “Nadie discute que el inventor del sacacorchos pida sus derechos, pero el cine o la música se pisotean”.

-- Puedes heredar un chalet, pero no las canciones de tu padre.

-- Cierro con otra frase tuya: “El cine es mirar a los hombres, al ser humano”. Y también con una cita de Kaurismäki que te gusta especialmente: “Tienes una responsabilidad, si no te interesa tu vecino dedícate a otra cosa”.

-- “Si no miras a las personas no tienes nada”, dijo. Y también “bebed y engordad” (Risas).