Tres pies al gato: Ajuntament, Generalitat y Moncloa

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Los líderes de ERC y Podemos, Oriol Junqueras y Pablo Iglesias, respectivamente, conversan en la manifestación de repulsa a los atentados de agosto. / Efe

BARCELONA.- Sábado, 26 de agosto. Tras la masiva manifestación en Barcelona en repulsa de los trágicos atentados terroristas que habían tenido lugar en Barcelona y Cambrils, manifestación en la cual el rey Felipe VI y el presidente Mariano Rajoy fueron sonoramente abucheados, tuvo lugar un curioso pasaje que nos puede ayudar a comprender hacia dónde va la deriva política post 21-D. Ya entonces decíamos que a JxSi le quedaba poco más de un mes de vida, no fue un mes, fueron dos, pero JxSi ya terminó. ERC y PDeCat (Junts per Catalunya será el nombre con el que concurrirán a los comicios de diciembre) irán por separado el 21-D. Los partidos del anterior Govern independentista competirán por hacerse con la Generalitat. Carles Puigdemont, hasta ahora en su exilio en Bélgica, y Oriol Junqueras, ahora en prisión, irán en listas separadas.

Aquel curioso pasaje fue la cena que, en casa del empresario Jaume Roures, reunió al propio Junqueras, a la coordinadora de ERC Marta Rovira y al también republicano Oriol Soler, por un lado, y al secretario general de Podemos, Pablo Iglesias, y al líder de Catalunya En Comú y actual candidato a la presidencia de la Generalitat por esta confluencia, Xavier Domènech, por el otro. En aquella cena, de la cual fue avisado después el secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, se trataron dos temas principales: uno en clave catalana y otro, estatal.

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El primero, en unas hipotéticas y futuras elecciones catalanas en caso de que el proceso independentista no culminara con éxito --es decir, las elecciones del 21-D--, se podría obtener una mayoría de izquierdas en el Parlament para desarrollar un gobierno soberanista y progresista. Un acuerdo entre ERC y comunes podría desbancar a la hegemonía convergente del Govern después de muchos años. Junqueras, ayer, en una carta dirigida a la militancia de ERC desde prisión, animaba a buscar alianzas con los comunes. En la misiva también reconocía a Rovira como una excelente candidata a presidir la Generalitat, "república tiene nombre de mujer"; también reconocía a Puigdemont como su legítimo president.

Según las encuestas conocidas hasta ahora de cara a las elecciones del 21-D --teniendo en cuenta que la cambiante actualidad política catalana no puede hacernos confiar mucho en los sondeos--, la composición del Parlament no sufriría grandes cambios. Sin embargo, en los últimos días hemos visto cómo pesos pesados de ERC y del PDeCat se mostraban partidarios de dejar a un lado una estrategia unilateral hacia la independencia en favor de una búsqueda de acuerdos más amplios, consensos contra el 155 y el proceso recentralizador que ejecutan PP y Ciudadanos. Sin renunciar a su objetivo independentista, estos partidos cambiarían la estrategia por la suma de mayorías más amplias partidarias de un proceso constituyente, para lo cual sería necesario buscar aliados en el resto del Estado.

Las encuestas prevén que la suma de ERC y Catalunya en Comú les acercaría mucho a una mayoría de gobierno, que podría ser sustentada por apoyos del PDeCat, de la CUP o, incluso, del PSC. Los socialistas se presentan con los conservadores catalanes sucesores de Unió. La ruptura emocional entre los independentistas y los socialistas es enorme, una vez que estos segundos se han alineado junto a PP y Ciudadanos en todo lo respectivo a la crisis catalana de los últimos meses, no sólo en la aplicación del 155, sino también en otras cuestiones como la negativa final a reprobar a la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, en el Congreso, entre otras cosas.

Por otro lado, la CUP anunciaba ayer sus listas para el 21-D, su candidato a la presidencia será Carles Riera. Finalmente no concurrirá conjuntamente junto a Som Alternativa, la plataforma creada por el exsecretario general de Podem Catalunya, Albano Dante Fachin, que no concurrirá a las elecciones. Quien sí que participará en una candidatura será la expresidenta del Parlament, Carme Forcadell, con ERC.

Ajuntament.

La ruptura del pacto de gobierno en el Ajuntament de Barcelona de los comunes con el PSC, por decisión de las bases de la formación de Ada Colau como castigo a los socialistas por haber apoyado el 155, ha conllevado al repentino apoyo de PDeCat y ERC a la alcaldesa en un tema que se preveía, y se prevé, muy delicado. Estos dos partidos independentistas se han abstenido y Barcelona En Comú podrá llevar a trámite los presupuestos del 2018. Esto no quiere decir que apoyen las cuentas, ahora empieza el periodo de enmiendas y negociaciones.

Sin embargo, hasta ahora, las relaciones entre comunes y PSC en temas de ciudad no han sido malas. Tras las elecciones catalanas, una vez que se haya dejado de lado la vía unilateral por parte del independentismo, tal y como se puede intuir, el PP, si cumpliera con su palabra, debería retirar el 155. Sin el 155, el PSC volverá a respirar, su apoyo a este artículo ha creado tensiones terribles en los socialistas catalanes y crisis en diferentes ayuntamientos en los que se han visto fuera de gobiernos o perdido alcaldías. El PSC se quitaría esa losa del apoyo a la intervención del autogobierno que tanto le pesa en la política catalana. Rajoy gobierna en Catalunya con tan solo un 8% del apoyo electoral.

Moción de censura

En la cena de agosto entre los dirigentes de ERC y los de Podemos y Catalunya En Comú en casa de Roures, decíamos que se trató también un tema de ámbito estatal: una posible moción de censura a Mariano Rajoy en el Congreso de los Diputados. ERC aseguró entonces que no pediría condiciones imposibles de cumplir para el PSOE si Pedro Sánchez se atrevía a dar el paso, pero ahora la situación parece complicada, los socialistas se han volcado con el bloque del 155, el de PP y Ciudadanos, y no se han mostrado contrarios a las decisiones judiciales que han dado con medio Govern en la cárcel. La ruptura emocional entre ERC y socialistas es muy fuerte.

Sin embargo, saldrían las cuentas, el PSOE de Sánchez, aquel que prometía plurinacionalidad y oposición férrea a Rajoy en las primarias socialistas, podría dejar a los de Rajoy y Albert Rivera aislados en el hemiciclo de la Carrera de San Jerónimo. De momento, el "nuevo" PSOE ha defendido todo lo contrario. La tensión en Ferraz tiene pinta de volver en los próximos meses. Tendrá que elegir entre gran coalición con el PP o abrirse a las izquierdas y a la realidad plurinacional del Estado. Todavía falta tiempo para ello, quedan unas elecciones catalanas de por medio, antes de buscarle los tres pies al gato.